Italia y España triunfan en una Eurocopa sin sorpresas en la que ganan los grandes

Graziano Pelle celebra el gol de la sentencia Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption Graziano Pelle celebra el gol de la sentencia. Italia dio una cátedra de juego táctico a Bélgica.

El fútbol lo juegan todos, pero ganan los grandes.

Por lo menos eso es lo que está pasando en la Eurocopa 2016, a diferencia de lo que ocurre del otro lado del Atlántico en la Copa América Centenario.

En Francia, España e Italia se sumaron a Alemania y a la anfitriona en una lista de ganadores que completan Suiza y Gales, que también triunfaron contra selecciones que en teoría son inferiores.

Los actuales campeones necesitaron de un gol de Gerard Piqué en el minuto 87 para romper la resistencia de la República Checa.

Pero fue Italia la que magistralmente doblegó a Bélgica, número dos en el mundo según la FIFA y una de las favoritas en el torneo.

El otro partido del día terminó en empate 1-1 entre la República de Irlanda y Suecia.

Exhibición

El conjunto dirigido por Antonio Conte se impuso tácticamente y en calidad.

Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption Los autores de la una obra de arte. Bonucci con su pase de 40 metros y Giaccherini por la definición.

Estudió a su rival en los primeros minutos y después lo sorprendió con un espectacular pase de Leonardo Bonucci a la espalda de la defensa belga.

El balón llegó a los pies de Emanuele Giaccherini, quien controló dentro del área y superó la salida del portero Thibaut Courtois.

Con el marcador a favor, Italia dejó que Bélgica hiciera el gasto, pero ninguno de la lista de estrellas que forman la llamada generación de oro de los diablos rojos -Hazard, De Bruynne, Lukaku, Origi- respondió en el campo.

Así llegó la sentencia, cuando expiraba el partido, en un contragolpe que dejó de rodillas a la defensa belga y remató Graziano Pelle al fondo de la red.

Respuesta en el campo

Fue un gol que se gritó con todo, para ahuyentar todos los fantasmas que rodean a España desde la pasada Copa del Mundo de Brasil.

Pero no fue fácil.

Hubo que esperar hasta el minuto 87 para que Gerard Piqué, el mismo que ha sido silbado en diferentes campos de la geografía española, conectara el preciso centro de Andrés Iniesta y conseguir el tanto que terminó por quebrar la resistencia de la República Checa.

Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption Pique anota el gol de la victoria.

España dominó, fiel a su estilo y ganó. Tuvo la pelota y lo intentó de todas las formas posibles, con balones al área, combinaciones al primer torque, penetraciones y disparos desde lejos, todo un repertorio con lo que pudo comenzar con éxito la defensa de su título.

Pero la actual España todavía deambula al borde del abismo entre la que fracaso hace dos años en Brasil o la que dominó Europa y el mundo entre 2008 y 2012.

El seleccionador Vicente del Bosque trata de recuperar con el nuevo grupo la esencia de esa última España, la campeona, y hay razones para pensar que hay muchas similitudes entre ambas.

Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption Piqué no sonrió tras el gol, como respuesta a los continuos silbidos que ha recibido cada vez que juega por España.

Como en la combinación del gol, de Iniesta (Xavi) a Piqué (Puyol), o en las manos salvadoras de David de Gea, elegido por delante de Iker Casillas para defender la portería.

La victoria le permitirá a España respirar tranquila, reforzar la idea de que lo de 2014 fue un accidente y que ahora volvió la selección de los éxitos.

Pero no hay que olvidar que aquella España también se paseó entre el éxito y el fracaso -los penales contra Italia en 2008, el fallo del paraguayo Cardoso en 2010- y que pese a todo su dominio fueron en ocasiones contadas cuando logró una fácil victoria, como contra Italia en la final de 2012.

Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption Petr Cech y se defensa detuvieron todos los ataques de España, menos uno, el que llegó en el minuto 87 de la mano de Iniesta y Pique.

No fue la excepción este lunes, cuando una intervención milagrosa de Cesc Fábregas evitó que la República Checa se fuera adelante en el marcador y después De Gea impidió el empate en los últimos segundos del partido.

Es por eso que el gol de Piqué se gritó de esa manera, con las ganas de volver a ser la Roja que tiño de fútbol a Europa, con sufrimiento, pero con victorias.

Sabor a poco

En el segundo partido del día, República de Irlanda y Suecia empataron 1-1.

El conjunto dirigido por Martin O'Neill dominó claramente la primera parte y se adelantó al comienzo del segundo tiempo con una gran definición de Wes Hoolahan, pero no pudo mantener la ventaja, mermado físicamente.

Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption El goleador de Irlanda. Hoolahan dio la ventaja, pero Suecia consiguió el empate gracias a un gol de Clark.

Fue cuando apareció la figura de Zlatan Ibrahimovic.

El delantero sueco, apagado la mayor parte del partido, se internó por la izquierda y su peligroso centro fue desviado al fondo de la red por el defensa irlandés Ciaran Clark.

La recompensa fue máxima para Suecia, que no registró ningún disparo entre los tres palos de la portería rival.

Contenido relacionado