¿Quién es John Malone, el millonario dispuesto a pagar más de US$8.000 millones por la F1?

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Image caption El futuro de la F1 puede estar en la mano del multimillonario estadounidense John Malone.

El espectáculo debe continuar.

Esta es la premisa que puede estar detrás del interés del magnate estadounidense John Malone para convertirse en el máximo accionista de la Fórmula Uno.

Hay cosas que podemos aprender (...) en particular en el área digital

Toto Wolff

Apodado Darth Vader, por el "malo" de las Guerras de las Galaxias, Malone es la cabeza visible de Liberty Media, el conglomerado que está dispuesto a pagar unos US$8.000 millones por la categoría de automovilismo más popular del mundo y que es considerada como el pináculo del deporte de los motores.

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Image caption La F1 ha cambiado radicalmente en los últimos 40 años, pero dentro de la categoría consideran que necesita seguir evolucionando.

El interés del multimillonario estadounidense por la F1 no es nuevo, ya que en 2014 tuvo un intento frustrado por entrar en la categoría.

Pero ahora está a un paso de cerrar un acuerdo con CVC Partners, el grupo que desde hace una década ha controlado el rumbo del mundial y que actualmente es dueño del 35% de las acciones.

Liberty Media es parte de un imperio formado por el empresario de 75 años y que va más allá de los medios, abarcando también sectores como el de las telecomunicaciones y el del entretenimiento.

Dentro de su portafolio de negocios se encuentran los Bravos de Atlanta, equipo de béisbol de las Grandes Ligas, la compañía Liberty Global -que es dueña de Virgin Media- y Discovery Communications, que cuenta con los canales Discovery Channel y Eurosports.

El cambio de mando podría marcar el comienzo de una época de novedades radicales en la F1, entre los que podría estar el adiós de Bernie Ecclestone, el cerebro detrás de la transformación comercial de la categoría.

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Image caption Bernie Ecclestone es considerado el patrón de facto de la F1 desde que comenzó a explotar los derechos comerciales de la categoría.

Fue gracias a Ecclestone que la F1 llevó de ser un pasatiempo reservado para unos cuantos entusiastas de los automóviles a uno de los negocios más lucrativos del deporte.

Ecclestone, quien también posee acciones dentro de la F1 a título individual y a través de una de sus empresas, lleva más de 50 años vinculado a la F1 en una carrera que comenzó como mecánico y en la que llegó a convertirse en el patrón de facto de la categoría.

Si bien el dirigente británico dio a entender en una entrevista con la revista alemana Auto Motor und Sport que depende de él seguir en la F1, existe consenso dentro de la categoría que su tiempo ya pasó y que a sus 85 años es momento de dar un paso al costado para permitir que la F1 termine de aterrizar en el siglo XXI.

Era digital

La adquisición de la F1 por parte de Liberty Media fue recibida con cierto optimismo por los pasillos del autódromo de Monza, donde se disputó el Gran Premio de Italia el fin de semana pasado.

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Image caption La F1 cuenta con una base importante de aficionados por todo el mundo, pero la realidad es que tienen un media de edad que ronda los cuarenta años, por lo que es necesario atraer a un público joven.

CVC ha sido duramente criticada por los equipos por obtener grandes beneficios del deporte y no invertir lo suficiente en su promoción y crecimiento, lo que se ha traducido en la caída de la audiencia por televisión en los últimos años.

Tampoco ha ayudado el dominio de Red Bull y de Mercedes que ha hecho que las carreras sean predecibles y haya disminuido el espectáculo.

Según un reportaje publicado por un diario británico en 2015, CVC ha obtenido ganancias que superan los US$4.000 millones por la venta de parte del paquete accionario que compró en 2006 por poco más de US$965 millones.

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Image caption Lewis Hamilton, junto a Ecclestone, es uno de los pilotos que más relación tiene con los aficionados a través de las redes sociales.

A eso habría que sumarle que puede recibir por la venta del 35% de acciones que todavía posee el equivalente al precio que está dispuesto a pagar el consorcio que lidera Malone.

El deseo para la F1 es que Liberty Media le dé un nuevo impulso comercial a la categoría dada su experiencia en el mundo del espectáculo y del entretenimiento, con especial énfasis en dos mercados que todavía no han sido lo suficiente explotados: el de Estados Unidos y el de las plataformas digitales.

"Si un inversor quiere comprar las acciones es algo positivo para la F1", reconoció el director de la escudería Mercedes Toto Wolff.

"Tal vez sea bueno que una compañía de medios estadounidense de medios compre la Fórmula Uno. Hay cosas que podemos aprender del estilo estadounidense, en particular en el área digital", agregó.

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Image caption Los británicos Bernie Ecclestone, en la parte comercial, y Max Mosley, al frente de la Federación Internacional de Automovilismo, fueron los responsables de la transformación comercial de la F1.

Lo que está por ver es si hay lugar en esas áreas para la F1 tomando en cuenta los problemas que ha tenido históricamente la categoría para penetrar el mercado del automovilismo en Estados Unidos, donde sigue prevaleciendo el interés por las categorías nacionales NASCAR e IndyCar.

O si hay una transformación de la F1 misma que permita atraer un público acostumbrado al acceso que ofrecen las nuevas tecnologías de comunicación, algo que contrasta con el hermetismo y el aislamiento en el que se desenvuelven tanto los pilotos como escuderías.

Algo que se ha ido acentuando durante las últimas cuatro décadas, tiempo que precisamente coincide con la presencia de Ecclestone al frente de la categoría.

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