La relación de amor y odio de los arqueros de fútbol con su portería

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Image caption "Tenía 12 años cuando te di la espalda...".

"Tenía 12 años cuando te di la espalda. Renegué de mi pasado para asegurar tu futuro. Fue una elección del corazón. Una elección del instinto".

Con esas palabras empezaba la carta abierta con la que el arquero italiano Gianluigi Buffon celebró haber roto el récord italiano de imbatibilidad, el 20 de marzo de este año.

El portero de la Juventus de Turín había pasado 974 minutos sin que le metieran un gol, hasta que, ese día, un penalti del delantero del Torino Andrea Belotti le puso fin a la racha.

Y, como homenaje, el también cancerbero de la selección italiana decidió confesarle públicamente su amor a su arco.

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Image caption "Me prometí que haría todo lo posible para no abandonar tu resguardo".

"Justo el día en que dejé de mirarte de frente, sin embargo, empecé a amarte. A protegerte. A ser tu primera y última línea de defensa", escribió el arquero.

"Me prometí que haría todo lo posible para no abandonar tu resguardo. O para hacerlo lo menos posible. Pero cada ocasión fue dolorosa, tener que darme vuelta para entender que te había desilusionado. Una vez. Y otra", se lee en la misiva, que publicó en Twitter un día más tarde.

Y en la carta, un verdadero poema, el guardametas más caro del mundo también exploraba las particularidades de la relación entre arquero y arco.

"Siempre hemos sido opuestos y complementarios, como la Luna y el Sol. Obligados a vivir uno al lado del otro, pero sin tocarnos. Compañeros de vida a quienes se niega el contacto".

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Image caption El gol, la decepción del arquero.

"Hace más de 25 años juré mis votos: juré protegerte y guardarte. Convertirme en un escudo contra tus enemigos. Siempre he pensado en tu bien, anteponiéndolo al mío. Y cada vez que me di la vuelta para mirarte intenté sostener tu expresión decepcionada con la frente en alto, pero sin perder nunca el sentimiento de culpabilidad", confesó entonces, para terminar con una promesa", relata también ahí.

Y la carta concluye con una solmene promesa: "Tenía 12 años cuando le di la espalda a la puerta. Y seguiré haciéndolo. Mientras las piernas, la cabeza y el corazón resistan".

Pero, ¿es el suyo un ejemplo típico de la relación entre un arco y su arquero? ¿Y acaso les escriben todos poemas a sus porterías?

Amor y odio

"Yo debo decir que no me gusta mucho el arco, porque es el que deja entrar los goles", responde, divertido, el arquero del Arsenal, Peter Cech, cuando la BBC le hace la pregunta.

"¡Y también es demasiado grande!", agrega entre risas.

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Image caption Cech: un ejemplo e la relación de amor y odio de los arqueros con su arco.

Según Cech, quien también es considerado uno de los mejores arqueros del mundo, antes de Buffon él nunca había siquiera considerado escribirle un poema a su portería.

"Pero ciertamente me alegra que aún tengo una portería para defender y que todavía puedo seguir haciendo lo que siempre he hecho y lo que me gusta", admite el guardametas checo.

Mientras que su excompañero del Chelsea, el serbio Asmir Begovic, se muestra más afectuoso con los tres palos que defiende.

"Yo trato de darle al arco tanto amor como me es posible, porque él también me cuida: los postes a veces confunden a los delanteros o les dan mala suerte", cuenta.

"Pero en realidad nunca les he escrito un poema, así que tal vez tengamos que sentarnos juntos y hacerlo", le propone a Cech, con quien comparte esa particular hermandad de los arqueros.

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Image caption Después de una larga y distinguida carrera, Begovic es actualmente el arquero suplente del Chelsea.

El arquero checo, de hecho, está bastante consciente de que en el mundo del fútbol se acostumbra decir que todos los porteros están un poco locos y que son diferentes.

"Pero, en mi opinión, si estás loco no puedes ser un arquero exitoso. Debes ser valiente, eso sí, porque vas a estar bajo mucha presión y tienes que arriesgar tu cuerpo", le dice a la BBC.

"Pero yo no diría loco, simplemente valiente. Y sí, somos más valientes que los jugadores de campo, por eso nos dicen diferentes", comenta entre risas.

Y, por si hiciera falta, ahí está precisamente la carta de Buffon para demostrarlo.

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