Los 2 grandes problemas del Barcelona que quedaron opacados por la genialidad de Lionel Messi en el clásico con el Real Madrid

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Image caption Lionel Messi definió el clásico con dos auténticos golazos.

Es el mejor, simplemente lo es. Pero el Barcelona no lo es.

Lionel Messi salió al campo con la misión de resolver él solo el clásico del fútbol español y lo hizo de la manera más dramática posible al definir la victoria 2-3 del conjunto catalán sobre el Real Madrid en el último suspiro del partido en el estadio Santiago Bernabéu.

Ese fue el cierre perfecto para una actuación de 10 puntos del 10 azulgrana, que desde el pitazo inicial pidió la pelota y se encargó de encarar y desafiar a todo el Madrid, sus jugadores y su afición.

Parece mudo pero el mensaje es tremendo. Messi quiere su 9ª Liga"

Diego Torres

Fue así que desesperó a Casemiro, recibió el codazo de Marcelo que le rompió la boca y logró esquivar con lo justo la violenta entrada de Sergio Ramos que supuso la expulsión para el capitán madridista.

Entre medio y después consiguió sus goles. El primero en una jugada explosiva en la que aceleró, frenó, recortó y definió a tanta velocidad que incluso se vio rápida en la repetición a cámara lenta.

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Image caption Messi desafió a los jugadores del Real Madrid y a su afición, pero su deslumbrante actuación no pudo borrar los problemas del Barcelona.

El segundo fue reflejo de otra de las facetas de su juego, la de la observación.

Fue acompañando atentamente la interminable cabalgata de Sergio Roberto, analizando los movimientos y posiciones de todo su entorno, y sin precipitarse esperó el momento justo para cambiar el ritmo de su carrera y asestar el golpe mortal.

Ni la gran actuación de Keylor Navas o el tanto desmoralizador de James Rodríguez lo pudieron detener.

Temporada loca

La exhibición de Messi volvió a meter al conjunto catalán en la lucha por el título de liga, pero la euforia en el Bernabéu no pudo borrar la dudas que sigue ofreciendo el Barcelona en su versión 2016-2017.

"Llevamos una temporada loca y este ha sido también un partido loco", reconoció Ivan Ratikic, autor de un espectacular gol desde fuera del área.

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Image caption Messi define y marca el primer tanto del Barcelona, el empate transitorio a uno.

Las palabras del mediocampista croata definen perfectamente la realidad del conjunto dirigido por Luis Enrique, que entre la victoria de este domingo y la goleada 3-0 al Sevilla en el Camp Nou el pasado 5 de abril, sumó tres partidos sin anotar y fue eliminado de la Champions League.

Su única alegría en ese tiempo fue una sufrida victoria sobre la Real Sociedad 3-2.

Es evidente que el Barcelona ya no es el Barcelona que deslumbró el mundo del fútbol durante una década.

Messi sigue siendo el último eslabón que desequilibra los partidos, y lidera tal vez el mejor tridente que haya existido en el fútbol junto al brasileño Neymar y el uruguayo Luis Suárez -entre los tres llevan anotados 94 goles esta temporada- pero eso no oculta dos problemas de fondo que volvieron a estar presentes en el Bernabéu.

1. La falta de plantilla

La presencia de Paco Alcácer en la alineación titular en lugar del suspendido Neymar expuso la falta de alternativas de la que dispone Luis Enrique para confeccionar su equipo.

La propia página del Barça lo describe como un jugador "de carácter luchador e inconformista", destacando que "es un rematador de primera que no necesita grandes elaboraciones para generar peligro".

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Image caption Paco Alcácer tuvo que ocupar una posición que no es habitual para él.

El problema es que el exfutbolista del Valencia no jugó en el centro del ataque, su posición natural, sino pegado a la banda izquierda donde fue superado en casi todo el partido por el lateral del Madrid, Dani Carvajal.

Él fue el único cambio del que dispuso Luis Enrique en el partido y en su lugar entró el portugués André Gomes, un jugador de largo recorrido pero más habituado al centro del mediocampo que a la posición de extremo.

Gomes participó en la elaboración del tercer tanto del Barcelona, pero su temporada ha estado más ligada a las críticas que a los elogios.

Algo parecido sucede con Sergi Roberto, quien se ha convertido en un héroe inesperado del Barcelona por su gol en la remontada ante el PSG y su arrebato el domingo contra el Madrid.

Pero Roberto, que juega de lateral derecho, es centrocampista y lo más destacable de su juego es hacia adelante, no en defensa.

Lo que demuestra el constante descenso en calidad y variables de la plantilla del Barcelona es el contraste entre dos equipos que lograron dos victorias épicas en el Bernabéu con Messi en plan estelar.

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Image caption Luis Enrique dejará el Barcelona al final de la temporada pese al éxito que ha tenido al frente del conjunto catalán.

En 2014, cuando la Pulga metió tres goles (dos de penalti) y Ramos también fue expulsado, el Barcelona ganó 3-4 con un once titular formado por Valdés en la portería, Dani Alves y Alba de laterales; Piqué y Mascherano en el centro de la defensa; Xavi, Busquets y Fábregas en el mediocampo y adelante Messi, Neymar e Iniesta.

Como posibles revulsivos estaban en el banquillo Pedro, el chileno Alexis Sánchez, el brasileño Adriano o el mismo Sergi Roberto.

El domingo, además de Gomes, el banquillo ofrecía como alternativas a Denis Suárez, Arda Turán, Digne, Mascherano y el canterano Carles Aleña.

Ninguno con cartel para desequilibrar un marcador.

2. Juego

El Madrid pudo y debió sentenciar el partido antes que Messi hiciera de las suyas.

Incluso jugando con 10 hombres el conjunto blanco estuvo cerca de la victoria, pero le faltó convencimiento para sacudirse el miedo que da ver al 10 argentino en el estado de forma que mostró en el Bernabéu.

Ya son muchos los clásicos y partidos que el Madrid lo ha tenido que sufrir.

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Image caption Ronaldo y el Madrid tuvieron la oportunidad de ganar el partido, pero no pudieron hacerlo y ahora sienten la presión del Barcelona.

Pero retirando a Messi del esquema, el Barcelona fue un equipo desordenado en defensa, sin profundidad en el medio y limitado en ataque dada la dificultad que tuvo Suárez para librarse de la marca de Ramos y Nacho.

El Madrid convirtió en figura a Ter Stegen desde el primer minuto, Marcelo mareó a Roberto y Modric y Kroos dirigían a placer el centro del campo.

Rakitic es un futbolista de mucho sacrificio, pero no tiene desborde y tampoco el toque o visión de Xavi. El ADN de Iniesta no está para cumplir la función de un fútbol de ida o vuelta y sin socios Busquets deja de ser tan efectivo.

Sin jugadores para ser fiel al famoso tiki-taka y sin futbolistas capaces de suplir el desborde de Neymar para jugar más directo, el Barcelona sólo tuvo una vía de escape: Messi.

Es posible que el Barcelona logre remontar la diferencia que le lleva el Madrid en la clasificación, pero es imposible adivinar qué pasará con un equipo que ha fallado recientemente dos veces -Deportivo y Málaga- cuando podía depender de sí mismo para volver a quedar campeón de liga.

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Image caption El argentino ha ganado ocho ligas desde que debutó con el Barcelona en 2004.

El impulso anímico es importante, pero en un estado similar fue que llegaron al estadio La Rosaleda tras ganar al Sevilla y ver como el derbi madrileño terminaba en empate.

Perdieron 2-0 contra el Málaga y luego llegó la debacle en Turín frente a la Juventus.

Es por eso que, con un partido menos, el Madrid sigue siendo el favorito para ganar y lo único que parece interponerse en su gritó de campeón es la figura de Messi.

O como lo definió el periodista Diego Torres en su cuenta en Twitter el mes pasado.

"Parece mudo pero el mensaje es tremendo", escribió. "Messi quiere su 9ª Liga. Hasta ahora ganó todas las Ligas que se empeñó personalmente en ganar".

El tiempo dirá.

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