Las curiosas ventajas que tiene ser el "Señor Irrelevante", el último elegido en el 'draft' del fútbol americano

Una camiseta naranja con el número 253 Derechos de autor de la imagen Irrelevant week.
Image caption El "Señor Irrelevante" es el jugador que resulta en ser escogido de último durante el draft de la NFL.

Imagínate la siguiente situación: hay que hacer dos equipos, eligiendo a quienes los integrarán entre 250 personas.

Hay dos capitanes que van seleccionando a sus jugadores y a la última persona que escogen es a ti, ¿cómo te sientes?

Pues cada año, en la liga profesional de fútbol americano (NFL) ocurre algo parecido: los 32 equipos escogen a sus nuevos integrantes de una lista cercana a los 250 jugadores, la mayoría de ellos atletas universitarios.

Y van del mejor al que consideran el más limitado.

Por lo general, hay mucho ruido respecto a quién será escogido en la primera ronda de lo que es conocido como la Reunión Anual de Selección de Jugadores de la NFL o, simplemente, el draft.

El primer elegido se espera que se convierta en la nueva gran estrella del deporte más popular en EE.UU. Este año fue el ala defensiva Myles Garrant por parte de los Browns de Cleveland.

Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption El último seleccionado este año fue el mariscal de campo de la Universidad de Mississippi, Chad Kelly.

Sin embargo, tras siete rondas de selección y más de 250 nombres (253 este año), siempre queda el último, al que se le ha llamado tradicionalmente el "Señor Irrelevante".

Pero, al contrario de lo que ocurría en los juegos del barrio, el último en ser escogido y quien pareciera no importarle a nadie ha recibido regalos como relojes de oro, se celebra una semana en su honor, le hace pases a Mickey Mouse y, por unos días, es uno de los personajes más populares de Estados Unidos.

Este año, el "cola de león" fue el mariscal de campo Chad Kelly, elegido este fin de semana, quien recibirá un regalo por parte del Comisionado de la NFL, visitará Disneylandia y será la estrella principal de lo que es llamada la "Semana Irrelevante" en el sur de California.

Pero, ¿cómo se transformó el último de la lista en una celebridad?

En eso tiene que ver un actor de Hollywood que también fue jugador profesional.

Salata

El draft se realiza desde 1936 como un intento de equilibrar a los equipos de la NFL: el último de la temporada anterior tiene la primera opción de elegir del grupo de 250 jugadores en promedio.

Y siempre quedaba el último, casi como un sobrante y que por lo general nunca tenía una carrera brillante.

Algunos calificaban como un momento "irrelevante" de la jornada de selección, que se centraba sobre todo en la primera ronda.

Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption Ahmad Miller, "Señor Irrelevante" de 2002, disfruta de una de las atracciones del parque de diversiones Disneylandia, en el sur de California.

Hasta que en 1976 Paul Salata, un excorredor de los 49ers de San Francisco y actor de Hollywood con poco éxito, decidió poner el foco en aquellos desechados y creó un evento especial para el último seleccionado. Lo llamó el "Señor Irrelevante".

"Todos los que van al draft trabajan duro para estar allí y muchos de ellos no tienen el reconocimiento que merecen", le dijo Salata al diario The New York Times.

En aquel 1976, el último escogido fue Kelvin Kirk por los Steelers de Pittsburg. Y con él decidió empezar lo que llamó a semana "Irrelevante" en Newport Beach, en el sur de California,

Aunque Kirk nunca llegó a su desfile inaugural como el primer "Señor Irrelevante". "Lo reemplacé con un carnicero que se parecía a él. Y la gente lo ovacionó tanto que nunca se dieron cuenta del cambio", relató.

Entonces comenzó una tradición que con los años ha pasado a convertirse en un acto casi oficial con fines caritativos.

Derechos y deberes del "Sr. Irrelevante"

Los "Señor Irrelevante", que son anunciados cada año desde 2013 por la hija de Salata, reciben lo siguiente: camisas de cada uno de los equipos de la NFL y un banco local emite un cheque de un día por un valor de un millón de dólares, para que el "Señor Irrelevante" pueda sentirse como millonario por un día.

Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption Paul Salata (izq.) fue el creador de la semana "Irrelevante" con fines caritativos.

Hacen parte de una serie de celebraciones que incluyen fiestas en la playa, asados, festivales de música en vivo y hasta una regata. Todo ello con fines de recolectar fondos para la fundación de Salata, conocida precisamente como "Señor Irrelevante".

También reciben un trofeo, conocido como el premio "Lowsman", que es un juego de palabras de contraste con "low" (bajo) y el premio Heisman, que se le entrega al mejor jugador universitario.

Y tienen el derecho de traer un acompañante a su semana. Antes de 2001, el "Señor Irrelevante" no tenía un número fijo de invitados, hasta que Tevita Ofahengague, originario de Tonga, se apareció en la fiesta con 62 personas que había traído desde la isla ubicada en el Pacífico.

Entonces se creó la "regla Ofahengague" y el condecorado se ve limitado a recibir una invitación con todo pago para otra persona más para la semana de eventos.

Con el tiempo, el evento ganó en popularidad y atención de los medios, por lo que los equipos quisieron aprovecharlo.

Entonces para quedarse con el último jugador y la publicidad en los medios, algunos equipos se saltaban la elección del penúltimo en la lista y de esa forma tener la opción de escoger el último.

Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption Gerald Christian fue el "Señor Irrelevante" de 2015. Ahora juega para los Cardinales de Arizona.

Pero las jornadas se hacían interminables porque todos los equipos querían ser el "último" en escoger, así que se creó la "regla Salata", que obliga a los equipos a no saltarse ninguna estancia de las rondas del draft.

La mayoría de los "Señor Irrelevante" no han tenido una carrera exitosa en la NFL, aunque existen algunas excepciones: Marty Moore, Sr. Irrelevante en 1994, fue campeón con los New England Patriots en 2002 y James Finn, último seleccionado en 1999, también se coronó campeón con los Gigantes de Nueva York en 2008.

Este año no será diferente y será un momento para celebrar aquella frase de ser "un buen perdedor".

Temas relacionados

Contenido relacionado