1967: el año en que Estados Unidos tuvo que importar equipos ingleses para formar una liga de fútbol

Inglaterra celebra su victoria en la final del Mundial de 1966, contra Alemania Occidental. Derechos de autor de la imagen Hulton Archive/Getty Images
Image caption Inglaterra celebra su victoria en la final del Mundial de 1966, contra Alemania Occidental.

La Copa del Mundo, la Invasión Británica, el Verano del amor (encuentro de miles de hippies en San Francisco, California, en 1967), equipos de fútbol importados, y un grupo de hombres de negocios estadounidenses que buscaban ganar dinero, crearon el contexto para el nacimiento del fútbol profesional en la década de 1960 en Estados Unidos.

Pero la novedad acabó rápidamente envuelta en fracasos.

En la final del Mundial de Fútbol de 1966, cuando el jugador Geoff Hurst anotó su tercer gol en el arco de Alemania Occidental, no sólo aseguró la Copa del Mundo para Inglaterra, sino que ayudó a poner en marcha un plan audaz para introducir la versión del fútbol de balón redondo a EE.UU.

La empresa se lanzó un 26 de mayo hace 50 años, pero solo seis semanas después ya se enfrentaba a un futuro incierto.

A mediados de la década de 1960 fue la época de la llamada Invasión Británica a Estados Unidos: la música, la moda, la fotografía, el teatro y otras artes creativas de Reino Unido registraban una gran demanda en EE.UU.

Ese movimiento coincidió con la aparición de la incipiente tecnología de televisión por satélite, con la que se transmitió la Copa del Mundo de fútbol en Inglaterra a una audiencia cautivada al otro lado del Atlántico.

Su reacción positiva al fútbol -un deporte del que la mayoría de los espectadores sabía poco- llevó a un grupo de empresarios estadounidenses a reunirse para elaborar planes para crear una liga profesional de fútbol en el país.

En un extraño capricho de la historia, Reino Unido terminó proporcionando la mayoría de los equipos, que aparecieron con nuevos nombres en EE.UU.

Los Wolverhampton Wanderers se convirtieron en los Lobos de Los Ángeles (LA Wolves); el Aberdeen, en los Washington Whips; el Hibs, en Toronto City; Sunderland, en Vancouver Royal Canadians; Stoke, en Cleveland Stokers; Dundee United, en Dallas Tornado; y Glentoran, en Detroit Cougars.

"El próximo gran deporte"

Alan Rothenberg, el hombre que más tarde llevaría la Copa del Mundo a EE.UU. en 1994, estaba entre los empresarios que planearon hacer negocios con el fútbol en ese país.

"El Mundial de 1966 había sido un gran éxito", me dice.

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Image caption Los Beatles lideraron la llamada Invasión Británica a Estados Unidos en la década de 1960.

"Creo que era la primera vez que el satélite se usaba para difundir el deporte a gran escala, así que un grupo de empresarios se dijo: 'Este es el próximo gran deporte'", cuenta.

"Eran empresarios duros, conocían el deporte y creían que el fútbol era una gran oportunidad financiera", agrega.

En ese entonces, Rothenberg era abogado del empresario deportivo Jack Kent Cooke, dueño del equipo de básquet Los Ángeles Lakers y del equipo de hockey sobre hielo Los Ángeles Kings.

Cooke también estaba construyendo el recinto deportivo Los Ángeles Forum.

Pero como sucede a menudo con las ideas de negocio, surgieron rivalidades. Dos ligas de fútbol combativas empezaron a funcionar al mismo tiempo, ambas buscando el control del mercado y del juego.

Fueron la Asociación Unida de Fútbol (USA, por sus siglas en inglés), encabezada por Cooke y sus aliados y autorizada por la FIFA, y la no reconocida Liga Nacional de Fútbol Profesional (NPSL, por sus siglas en inglés).

"La NPSL no fue autorizada oficialmente, pero seguió adelante de todos modos", recuerda Rothenberg. "Además, nosotros, como la liga oficial, no conseguimos un acuerdo de televisión, pero de alguna manera el NPSL lo hizo con (la cadena estadounidense) CBS".

Equipos importados

Para empeorar las cosas, el plan original de Cooke y sus aliados era lanzar la USA en 1968.

Pero la NPSL volvió a adelantarse y anunció que empezaría a funcionar en 1967.

Image caption El programa para el partido entre los Washington Whips (Aberdeen) y Vancouver Royal Canadiens (Sunderland).

"Los dueños de la liga de EE.UU. dijeron, 'tenemos que hacer algo'. Así que se centraron en las relaciones transatlánticas internacionales ", dice Rothenberg.

"Contactaron a numerosos equipos en Inglaterra, Escocia, Irlanda, y otros lugares, y los llevaron a jugar en nuestra liga", recuerda.

A cada una de las franquicias de fútbol americano (rugby), que se extendíanpor todo el el país, se le asignó un club importado, y cada uno de los equipos recibió un nuevo nombre.

Los nuevos Aberdeen, Stoke City y Wolverhampton Wanderers, además de Bangu de Brasil, inauguraron la liga el 27 de mayo de 1967, justo antes del famoso "Verano del amor".

De moda

La liga pagó honorarios directos a los equipos importados por aceptar participar y cada franquicia estadounidense asumió los gastos del club.

"Hubo varias razones por las que recurrimos a Reino Unido para traer a la mayoría de los equipos", dice Rothenberg. "Fue el Mundial en Inglaterra el que había desatado el interés inicial. Además, al ganar la Copa, era la máxima potencia del fútbol en el mundo".

"Además, la Asociación de Fútbol de Inglaterra se mostró muy cooperativa en ayudarnos a encontrar equipos para participar", añade.

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Image caption El empresario de deportes Jack Kent Cooke fue una fuerza impulsora detrás de la liga de fútbol de EE.UU.

"También era una época en la que las cosas británicas estaban de moda en EE.UU., y el nexo entre ambos países era más fuerte. Y Cooke, que era canadiense, tenía una perspectiva muy centrada en Reino Unido", detalla.

"Me metí en todo eso a los 28 años. Yo era vicepresidente y consejero de la liga, y también me convertí en gerente más o menos general del equipo de los LA Wolves", agrega.

Los LA Wolves ganaron la liga, al derrotar a los Washington Whips (Aberdeen) por 6-5, en una emocionante final el 10 de julio de 1967.

"Fue una temporada abreviada, pero la asistencia de los hinchas fue decepcionante", admite Rothenberg.

"La mayoría de los espectadores que fueron a los partidos no eran fanáticos, desgraciadamente. Eran personas de todo el mundo que ya conocían el deporte y tenían curiosidad de ver si nuestra liga era un éxito", lamenta.

"Desastre financiero"

Cuando el Glentoran de Irlanda del Norte (Detroit) se enfrentó al Shamrock Rovers de Irlanda (Boston) solo fueron 684 personas.

Mirando hacia atrás, EE.UU. no estaba listo en 1967 para tener dos ligas del fútbol, ​​quizá ni siquiera una.

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Image caption Alan Rothenberg (izquierda) ayudó a llevar la Copa del Mundo de 1994 a Estados Unidos.

Al final de la temporada, las dos ligas se unieron en una sola: la Liga de Fútbol de América del Norte (NASL, por sus siglas en ingles), y Cooke la dejó apenas un año después.

"Después del final de la primera temporada inmediatamente quedó claro que había sido un desastre financiero para ambas ligas", reconoce Rothenberg.

"Todos los propietarios que habían invertido dinero habían sido optimistas, pero se estaban metiendo en algo desconocido, y en última instancia, comprobaron que era demasiado pronto para intentar introducir el fútbol en EE.UU.", cuenta.

"Era inevitable que eventualmente el fútbol se convirtiera en parte del paisaje deportivo de EE.UU., con el gran paso de llevar la Copa del Mundo a ese país en 1994", explica.

"Pero 1967 fue un inicio. El fútbol ganó impulso en la década de 1970, con la NASL, Pelé, el Cosmos de Nueva York, y con una gran explosión en el fútbol juvenil que sentó las raíces para las décadas futuras", termina.

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