"Levantarse es obligación": el emotivo perdón de Marcelo Díaz, el futbolista cuyo error le costó el título a La Roja, y qué dice de cómo ha cambiado la relación de Chile con su selección

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Image caption Vidal aplaude el apoyo de los aficionados.

Fue un movimiento natural, que forma parte de su juego, ese que tantas veces se convierte en detonador de los mortales ataques de Chile hacia el arco contrario.

Pero en esta ocasión no fue así.

Marcelo Díaz, el imprescindible como lo califica la prensa chilena, se equivocó y su error propició el gol con el que Alemania se proclamó campeón de la Copa Confederaciones.

Lo que tengo más claro es que me debo poner de pie y seguir luchando día a día"

Marcelo Díaz

Fue una decisión en una fracción de segundo, en la que arriesgó sin necesidad y no le salió.

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Image caption El rostro que muestra la angustia por el error.

No pudo contener las lágrimas tras la derrota, pero el Chelo dio la cara, pidió perdón y no tuvo reparos en recordar a su hermano fallecido para hablar del "peor error" de su carrera deportiva en una emotiva carta que publicó en su cuenta en Instagram.

"Hace 14 años me tocó vivir la situación más difícil de mi vida familiar con el fallecimiento de mi querido hermano", contó.

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Image caption El error de Díaz propició el gol de Alemania, a la postre definitivo.

"Hoy casi 14 años después me tocó vivir la situación más dolorosa en el fútbol por un error garrafal que nos perjudicó", admitió.

"Siempre dije que el fútbol no me haría sufrir como aquella vez, pero estaba totalmente equivocado, pero tal como lo hice esa vez, lloraré, lo pasaré muy mal, me sentiré horrible y guardaré una pena por el resto de mi vida, pero lo que tengo más claro es que me debo poner de pie y seguir luchando día a día".

Díaz agradeció el apoyó de sus compañeros, del cuerpo técnico y "a todas aquellas personas que me han escrito y están dejando su huella".

"Esto me hará más fuerte aún y de eso no tengo duda, perdón por mi error y prometo remediarlo tarde o temprano", dijo antes de despedirse con una posdata que emocionó a los chilenos: "Caer está permitido, levantarse es obligación".

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Image caption Chile no tuvo problemas para hacer el pasillo de honor a los campeones, Alemania.

Estas palabras reflejaron un sentimiento generalizado entre los hinchas chilenos, que más que dolor por la derrota, del lamento por la equivocación, sintió orgullo por su seleccionado, evitando el reproche y elogiando la entrega de quienes estuvieron sobre la cancha.

"Rey Arturo"

La Roja perdió en San Petersburgo en el marcador, no pudo celebrar un nuevo título, pero en el fondo volvió a ganar, así como lo viene haciendo desde que esta generación de futbolistas se juntó sobre una cancha hace ya más de diez años.

Fue en 2007 cuando Arturo Vidal, Mauricio Isla, Alexis Sánchez, Gary Medel comenzaron a torcer la mano a lo que había sido la historia del fútbol chileno y la de sus hinchas.

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Image caption Arturo Vidal ha sido el alma de Chile desde el sudamericano juvenil en 2007.

Ellos fueron los que crecieron admirando la fabulosa pareja formada por Marcelo Salas e Iván Zamorano, que permitió la clasificación de Chile a un Mundial por primera vez en 16 años en Francia 1998, pero también fueron los que sufrieron los siguientes procesos de clasificación mundialistas y penosas participaciones en la Copa América.

Tal vez cansados de estar siempre en el lado perdedor, de saber que ni la dupla Sa-Za pudo cambiar el destino de un país acostumbrado a la derrota, fue lo que detonó el proceso de transformación que ha experimentado el fútbol chileno en los últimos diez años.

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Image caption Sánchez superó a Salas para convertirse en el máximo goleador en la historia de Chile.

El punto de inflexión pudo que haya sido el penalti anotado por Vidal en el último minuto contra Brasil en el hexagonal final del sudamericano sub-20 de Paraguay, en 2007, con el tono desafiante de las declaraciones del entonces mediocampista de Colo-Colo que evidenciaba un cambio de actitud.

Fue un camino largo, en el que se fueron sumando más decepciones que alegrías, pero en el que los jugadores nunca dejaron de creer y luchar en el objetivo final, ganar.

Marea roja

Si hoy en Chile se habla de gratitud para la selección pese a la derrota, es por lo que han hecho los jugadores de la Roja en la cancha, de la entrega que muestran en cada en partido, actitud que es elogiada por comentaristas deportivos de diferentes partes del mundo.

Se vio tras vencer en semifinales a Portugal, o cuando venció a Argentina en la Copa América de 2015 y en la edición Centenario en 2016.

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Image caption Chile celebra el título en la Copa América Centenario en Nueva Jersey.

Pero también cuando invadieron con una marea roja el Mundial de Brasil para eliminar a la entonces campeona del mundo y de Europa en la fase de grupos, España, y caer ante la anfitriona en la definición por penales, luego del travesaño de Mauricio Pinilla en el último minuto del tiempo suplementario.

Lo más destacado de esta selección es que está muy lejos de ser perfecta.

Quitando a Sánchez y Vidal, y en menor medida a Claudio Bravo, el equipo está compuesto en su mayoría por jugadores que no han podido consolidarse en la élite del fútbol europeo.

Ni Medel puede afirmar con autoridad que triunfó en el Inter, Sevilla ni Cardiff, cuando pasó por la Liga Premier.

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Image caption El aficionado chileno ahora cree que es posible ganar.

El caso más extremo se puede decir que es el de Eduardo Vargas, quien ha anotado más goles por Chile que lo que ha hecho por sus clubes desde que se fue al Napoli en 2012.

Vargas lleva 34 tantos con la selección desde que consiguió su primero en 2011, mientras que en los seis clubes que ha militado en los últimos cinco años (Napoli, Gremio, Valencia, QPR, Hoffenheim y Tigres, en México) sólo suma 18.

El Chile ganador

El sentimiento de los jugadores por la camiseta ha calado tan hondo entre los aficionados chilenos que, lejos de la división política que hay en el país, ha servido como excusa para apoyar a un equipo que les ha permitido creer que sí se puede.

Una selección formada con la base de los mismos futbolistas que en 2007, cuando la selección mayor protagonizaba uno de los mayores escándalos del fútbol chileno en Puerto Ordaz, en la Copa América de Venezuela, en el Mundial sub-20 de Canadá hicieron ilusionar al país tras llegar a semifinales invicta y sin haber recibido un gol.

En esa oportunidad no pudieron contra la Argentina de Ángel di María y Sergio "Kun" Agüero, pero el llanto de esa tarde lo lograron cambiar por el júbilo de los títulos en Santiago y Nueva Jersey frente al núcleo de jugadores de esa selección albiceleste, que contaba también con el refuerzo de Lionel Messi.

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Image caption En la selección chilena del mundial sub20 de Canadá estuvieron Vidal, Isla, Sánchez, Medel y Toselli.

Ha sido ese sentido de lucha y superación lo que ha hecho que en las redes sociales hayan sido muchos los hinchas que se hicieron eco de la carta de Díaz, así como de numerosos mensajes anónimos en los que se refleja la profunda relación entre Chile y su selección.

La Roja perdió en Rusia, y es posible que no se vuelva a repetir una una época dorada como la vivida en los últimos años, pero hay un legado que ya dejó esta selección y que para toda una generación permanecerá por siempre: Chile ya es ganador.

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