¿Ahora o nunca?

Barack Obama
Image caption Quiere un nuevo estímulo fiscal: ¿podrá conseguirlo?

En medio de una fenomenal crisis económica, la cumbre del G20 tiene que ofrecer algo más que la típica foto de familia - los líderes del mundo todos sonrientes - y un comunicado similar a una homilía.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) calcula que habrá 50 millones de desempleados a fin de año, el Fondo Monetario Internacional estima que por primera vez desde la posguerra el crecimiento económico será negativo (entre el 0,5 y el 1 %) y nadie sabe exactamente cuánto activo tóxico (deuda incobrable) está dando vuelta en el planeta.

En este marco las expectativas por la cumbre de Londres son altas.

"En un mundo globalizado, como el actual la respuesta tiene que ser global. Un foro como el G20, con países desarrollados y en desarrollo, tiene ese potencial", indicó a BBC mundo Federico Steinberg investigador principal de economía y comercio internacional del Real Instituto del Cano de Madrid.

El G20 representa las dos terceras partes de la población mundial, un 90 por ciento del PIB mundial, y un 80 por ciento del comercio: su peso a nivel global es indudable.

El gran interrogante es si pueden coordinar una acción conjunta que vaya más allá de sus intereses nacionales.

Caminos que se bifurcan

Las diferencias son evidentes.

El gobierno de Barack Obama quiere que de la cumbre salga un nuevo paquete de estímulo fiscal para contrarrestar la actual caída de la demanda mundial.

"El desafío económico actual no puede solucionarse con medidas parciales o con el esfuerzo de una sola nación. Los líderes del G20 tiene que tomar una acción coordinada y amplia para reactivar la economía mundial", escribió el presidente en el "International Herald Tribune".

Image caption Hablemos de cualquier cosa menos de dinero.

La Unión Europea (UE) no quiere ni hablar de nuevos desembolsos.

"La Unión Europea ya ha hecho una contribución muy importante a nivel de estímulo fiscal", advirtió la canciller alemana Angela Merkel en una cumbre preparatoria de la UE hace dos semanas.

Para la UE la clave es la reforma del sistema financiero, a fin de evitar una repetición de la actual situación.

En medio de este choque de titanes, tienen que tallar las naciones emergentes, tanto el poderoso BRIC (Brasil, Rusia, India y China) como Argentina, Mexico y Turquía.

Algunos, como China, el mayor acreedor de Estados Unidos, ya han advertido que el G20 no debe centrarse sobre las necesidades del gobierno de Barack Obama.

La semana pasada, el presidente del banco Central chino, Zhou Xiaochuan, sorprendió a muchos al señalar que la crisis actual exige la creación de una nueva moneda mundial que sustituya al dólar, controlada por el Fondo Monetario Internacional.

Confluencias

¿Es posible acercar esas posiciones tan diversas sin aguarlas en pos del consenso?

La regulación del sistema financiero internacional ofrece puntos de convergencia.

Ni Estados Unidos, ni la UE, ni las naciones emergentes ponen en duda que hay que regular el sistema financiero global, pero hay un debate de fondo que debe resolverse para que la cumbre realmente marque un nuevo rumbo para la economía mundial.

"Hay que decidir si queremos mercados muy liberalizados con tasas de crecimiento más altas, pero más expuestos al riesgo de una crisis o mercados financieros más controlados, con un crecimiento económico menor, pero menos sobresaltos. Este debate toca intereses muy importantes en Estados Unidos y el Reino Unido, las grandes plazas financieras del planeta", señaló Federico Steinberg a BBC mundo.

Un capítulo esencial será la regulación del llamado "shadow banking" (Hedge Funds, bancos de inversión, etc) y la política respecto a los paraísos fiscales.

La reforma del FMI puede también acercar posiciones.

Image caption Paul Krugman: así no se sale de la crisis.

Hay un acuerdo generalizado de que el FMI necesita más fondos, pero hay un fuerte debate interno sobre su estructura de decisión (en la actualidad Estados Unidos tiene un voto mayoritario automático) y las "condicionalidades" que suele imponer el organismo para el otorgamiento de prestamos (recetas automáticas de recorte en el gasto público que suelen agravar las crisis).

"La actual estructura del Fondo excluye a países emergentes como China, India, Brasil. Esto tiene que cambiar", indicó a BBC mundo Enrique Iglesias, secretario general iberoamericano.

Entre el exito y la decepcion

Es más difícil ver qué convergencia puede haber sobre el tema del estímulo fiscal.

Según el premio nobel de economía Paul Krugman, Estados Unidos salió de la depresión con un "pequeño estímulo fiscal": la segunda guerra mundial.

Para el economista, los planes anunciados hasta el momento, tanto por el gobierno de Barack Obama como por la UE, no se acercan ni por asomo a lo que se necesita.

En el terreno de la reforma financiera, un crítico de la cumbre, el autor de "La Europa opaca de las finanzas", Juan Higueras no espera grandes avances.

"El Dios de la liberalización financiera no va a ser tocado. Si no se reforma esto, sólo tendremos retoques cosméticos", dijo Higueras a BBC mundo.

Los analistas anticipan acuerdos mínimos sobre temas como los paraísos fiscales o la remuneración de los banqueros, pero son escépticos sobre la posibilidad de avances en los temas de fondo.

En el marco de la actual crisis eso sería poco.

Los ojos del mundo están posados en la cumbre y esperan mucho más que algunas medidas vistosas en medio de un comunicado de vagas generalizaciones.

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