Definen futuro de la economía mundial

Barack Obama y Gordon Brown
Image caption Quieren mandar un fuerte mensaje en contra de mensajes proteccionistas

Los líderes del G-20, que reúne a las 20 mayores economías del mundo, estarían cerca de llegar a un acuerdo sobre las medidas a implementar para aliviar la grave crisis financiera internacional.

En la sala principal de reuniones del centro de convenciones Excel, en Londres, donde se reúnen los mandatarios, más representantes de organismos multilaterales y bloques regionales, se habría llegado a un principio de acuerdo sobre los aportes que las naciones harán al Fondo Monetario Internacional (FMI).

Se habla de una ayuda de un total de US$500 millones, lo que -según los analistas- triplicaría la cantidad de dinero que el FMI tiene a disposición para ayudar a los países en dificultades financieras.

El miércoles, México confirmó que usará parte de esa ayuda: abrirá una línea de crédito con el organismo que ascendería a US$47.000 millones.

Si bien los líderes del G-20 han avanzado en este área, todavía quedan varios temas por discutir: los estímulos de los gobiernos, la situación de los paraísos fiscales y el temor de que el proteccionismo le gane al libre comercio en tiempo de crisis.

Sobre este último punto, el primer ministro británico, Gordon Brown, fue claro en su breve discurso de apertura de las sesiones. Dijo que estaba convencido que de la cumbre surgiría un fuerte mensaje en contra de mensajes proteccionistas.

Expectativas

En medio de un operativo de seguridad que ha tomado el control de un área de varios kilómetros que rodean el centro Excel, los líderes de algunos de los países más poderosos del mundo llegaron a la cumbre en medio de grandes expectativas por los resultados.

Ya se habían visto las caras en la noche del miércoles, en una recepción en el Palacio de Buckingham y luego en una cena en la residencia oficial del primer ministro británico.

Será poco después las 15:30 (hora de Londres) de este jueves cuando el anfitrión, Gordon Brown, ofrezca una conferencia de prensa en la que comunicará los resultados de la cumbre. Los debates de los últimos días han estado marcados por las divergencias respecto de cuáles son las prioridades que deben seguirse, mientras los mercados tambalean y las protestas populares se hacen cada vez más frecuentes.

Por un lado, Estados Unidos y el Reino Unido quieren que los países miembros del G-20 se comprometan a hacer lo que ellos ya han hecho: inyectar liquidez en sus economías, estimulando el consumo y evitando la pérdida de más empleos.

Otro sector, liderado por Francia y Alemania, cree que la prioridad ahora consiste en reformular la arquitectura financiera mundial para evitar que se produzca otra crisis de estas proporciones.

Por su parte, las potencias emergentes como China, India o Brasil buscan incrementar su influencia en el manejo de instituciones multilaterales como el FMI o el Banco Mundial.

Image caption Francia y Alemania plantean una reformulación de la arquitectura financiera.

Otros creen que la prioridad es ayudar a los países más pobres del mundo, que se están viendo afectados más rápida y severamente por la recesión en las naciones industrializadas.

En una conferencia mientras los líderes debatían, el ministro británico para el Desarrollo Internacional, Douglas Alexander, dejó en claro que el Reino Unido no sólo está preocupado por su propia economía.

"En los países industrializados como el nuestro, están en riesgo los medios de vida. En las naciones del mundo en desarrollo, está en juego la vida misma", dijo Alexander.

Poco después la organización Oxfam, que lucha contra la hambruna en el mundo, emitió un comunicado en el que afirma que si el G-20 destinase una mínima fracción de los paquetes de rescate a bancos, se eliminaría la pobreza mundial por 50 años.

Contrarreloj

Debido a las diferencias, es difícil creer que unas pocas horas sentados a la mesa de discusiones servirán para diseñar una hoja de ruta detallada para solucionar los graves problemas que aquejan a la economía mundial. Muchos escépticos señalan que, en el breve encuentro, cada uno de los líderes tendrá unos pocos minutos para expresar su punto de vista y casi no quedará tiempo para un intercambio de opiniones.

Sin embargo, los "sherpas" -como se conoce a los soldados de la avanzada diplomática que precede a este tipo de cumbres- han trabajado intensamente en el logro de un consenso.

Image caption La policía ha tomado el control del distrito financiero.

Además, y aunque no surjan medidas concretas de esta cumbre, la amenaza de países como Francia de retirarse de la mesa si no consigue sus objetivos han logrado dar la impresión de que un comunicado conjunto, firmado por todos los asistentes, podría ser reivindicado como un éxito.

Las protestas del miércoles en el distrito financiero de Londres se repiten también este jueves.

Algunos manifestantes lograron interrumpir el tráfico en las inmediaciones del centro de convenciones Excel, aunque la presencia policial en esta zona industrial parece indicar que el desarrollo de la cumbre no será interrumpido por manifestantes.

Mientras tanto, las protestas en el distrito financiero de la capital británica han convocado para este jueves a muchas menos personas que las del miércoles, en las que se estima que participaron unas 5.000 personas.

Durante las movilizaciones del miércoles se registraron brotes aislados de violencia, un hombre sufrió un colapso y murió, y la policía dijo que había arrestado a 87 individuos.

Según los periodistas de la BBC en el lugar, sólo unas 40 personas se estaban manifestando este jueves afuera del London Stock Exchange, el mercado bursátil de la capital británica.

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