Reforma a tarjetas de crédito en EE.UU.

Tarjetas de crédito
Image caption Los analistas aseguran que los principales afectados serán las grandes emisoras de tarjetas de crédito.

En el Senado de Estados Unidos se llevó a cabo una abrumadora votación a favor del proyecto de ley que le pone nuevas restricciones a las tarjetas de crédito.

El proyecto intenta frenar los aumentos desmedidos en los intereses y los cargos ocultos en las tarjetas. El tema goza de gran popularidad ya que muchas personas acusan a los bancos e instituciones financieras de no informar suficientemente sobre las condiciones de uso de las tarjetas y las consecuencias de acumular deudas con ellas.

Sin embargo, las instituciones crediticias han advertido que la medida podría ser contraproducente, provocando que un menor número de bancos emitan tarjetas de crédito, por lo que será más difícil obtener una.

Este proyecto marca la primera gran reforma financiera realizada por el gobierno del presidente Obama.

A detalle

Los analistas aseguran que los principales afectados serán las grandes emisoras de tarjetas de crédito como Citigroup y Bank of America.

Sin embargo, el proyecto todavía debe pasar por la Cámara de Representantes y finalmente, ser aprobada por el presidente Barack Obama, quien se espera que firme la ley a finales de mes.

El corresponsal de BBC Mundo en Washington, Carlos Chirinos, explica que la regulación de las tarjetas de crédito es parte del paquete de medidas de control que sobre los servicios financieros quiere imponer el gobierno de Obama.

Edwar Yingling, presidente de la Asociación Americana de Banqueros, dijo que la reforma a las tarjeta de crédito -si se convierte en ley- iría directamente en detrimento de la disponibilidad de crédito.

Según nuestro corresponsal, los hispanos son parte importante del problema de endeudamiento excesivo, ya que el 77% de los que disponen de tarjetas tienen deudas pendientes comparado con el 45% promedio de la sociedad estadounidense.

Normas razonables

El proyecto de ley impediría a las empresas elevar las tasas de interés sobre los saldos existentes, a menos que el titular de la tarjeta tenga un retraso en sus pagos de 60 días. Además, las tasas de interés se tendrían que restablecer al nivel previo, si en los siguientes seis meses los pagos se hacen a tiempo.

Por otra parte, el titular de la tarjeta deberá ser informado de los aumentos en las tarifas con 45 días de antelación. Y hacer más difícil que los menores de 21 años obtengan tarjetas.

"Este proyecto de ley prohíbe los incrementos de las tasas de interés injustos, hace que las compañías jueguen con normas razonables y que hagan grandes las "letras chiquitas" para que los consumidores no estén a ciegas frente a sus facturas mensuales", dijo el senador demócrata Richard Durbin.

Sin embargo, se teme que si las sanciones a los deudores se limitan tanto, las empresas emisoras de tarjetas de crédito introduzcan otros cargos en pagos anuales y programas de recompensas para compensar la pérdida de ingreso.

Más de las tres cuartas partes de la población estadounidense tiene al menos una tarjeta de crédito y el promedio de las deudas familiares con las compañías emisoras de los plásticos es de US$7.300, algunos de ellos empantanados en "pagos mínimos".

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