General Motors ultima su bancarrota

General Motors
Image caption La automotriz está intentando llegar a acuerdos con sindicatos y acreedores.

La segunda automotriz más grande del planeta, General Motors (GM), mantiene reuniones de alto nivel ante la inminente bancarrota de la compañía.

Los directores ejecutivos de la empresa se reunieron este domingo con acreedores y sindicatos para ultimar un trámite conocido como "Capítulo 11" en la legislación de Estados Unidos.

La compañía debe dar detalle de sus planes de reestructuración bajo supervisión judicial antes del 1º de junio.

Se trataría del tercer gran caso de bancarrota en la historia de EE.UU., tras la caída de Lehman Brothers y del gigante de las telecomunicaciones WorldCom.

La automotriz está intentando llegar a acuerdos para que su plan de bancarrota llegue lo más suavemente posible.

Según el corresponsal económico de la BBC Joe Lyman, el presidente de EE.UU., Barack Obama, dará este lunes más detalles sobre el futuro de la compañía en una rueda de prensa en Washington.

Una GM más verde

La GM que renazca tras la bancarrota será más ecológica, según los planes de Obama.

El año pasado, la automotriz reportó pérdidas de cerca de US$31.000 millones y recibió US$20.000 millones del gobierno estadounidense como salvavidas. A cambio, la compañía de Detroit deberá reducir radicalmente su volumen de negocio.

El gobierno defendió su intervención argumentando que la alternativa sería ver desaparecer una industria crucial para la economía del país.

Image caption La automotriz reportó pérdidas de cerca de US$31.000 millones y recibió US$20.000 del gobierno.

Según el corresponsal de BBC Mundo en Washington, Carlos Chirinos, las malas decisiones gerenciales de GM, los problemas en la calidad de sus productos, la falta de innovación tecnológica, los altos costos del programa de salud y del sistema de jubilación de sus empleados chocaron el año pasado con la caída de las ventas debida a la crisis económica y la restricción del crédito.

Mientras la compañía y el equipo de trabajo gubernamental para la industria automotriz nombrado por Obama tratan de negociar un plan para revivir la empresa, muchos han estado tratando de identificar de quien es la culpa de la situación, explica Chirinos.

Algunos señalan que la gerencia no previó los cambios en el mercado y los problemas operativos y financieros que se le iban acumulando, como el peso de la nómina o los altos costos de producción de las unidades.

Otros apuntan a los sindicatos, cuyas exigencias se habrían convertido en un lastre en los libros contables y le habrían hecho perder ventajas a GM frente a la creciente competencia extranjera.

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