Turismo canario desafía la crisis

Playa de las Américas
Image caption Playa de las Américas ya no es lo que era hace sólo unos meses.

Durante el verano, Playa de las Américas, en Tenerife, Islas Canarias, está usualmente abarrotada de turistas principalmente del norte de Europa. Pero hoy no se escucha el barullo de los bañistas a la caza de las sillas de extensión o de un pedazo de arena donde instalarse. Aparte de unas pocas familias, el lugar parece desierto.

"Todo está muy lento", admite Anthony Foxall, un británico que lleva un negocio de deportes acuáticos desde un kiosco a la orilla de la playa.

"Hace un año, en esta temporada, las sillas estaban todas ocupadas y los clientes alquilaban las motos de agua hasta bien tarde", dice.

"Como todo el mundo, estamos batallando" en medio de la actual crisis económica mundial.

Más allá de la playa, los pubs, bares y restaurantes -muchos de los cuales tienen ofertas especiales- están vacíos como señal de que también los negocios allí transcurren con lentitud.

Mohammed Ouatiq, camarero, explica que no sólo se trata de que llegan menos turistas, sino que los que vienen gastan menos. "Este mes tuvimos que bajar los precios", apunta.

Reacción en cadena

Con aproximadamente nueve millones de turistas al año, los servicios relacionados con ese sector aportan el 75% de Producto Interno Bruto de Islas Canarias.

Image caption Cook dice que hasta un centenar de personas puede competir por un empleo en un bar o restaurante.

Cuando desciende el número de visitantes -y durante los primeros cinco meses del año la cifra se redujo en el 14,5%- casi todo el mundo sufre las consecuencias.

Alberto Bernabé, de la Corporación de Turismo de Tenerife, expresa que la actividad económica de la isla más poblada del archipiélago canario está basada en la industria turística durante todo el año.

"Si los turistas no vienen se afectan los restaurantes, las tiendas, los hoteles, el transporte; todo. Es una reacción en cadena", sostiene.

La mayor reducción en el número de vacacionistas se registra entre los británicos, quienes tradicionalmente aportaban una tercera parte del conjunto de visitantes.

Algunos atribuyen esa disminución a la actual caída de la libra esterlina frente al euro, y otros apuntan al colapso de turoperadores como XL y LTE.

"Hemos perdido cuatro turoperadores y líneas aéreas el año pasado", explica Bernabé. "La capacidad aérea se ha reducido en un 10%. No podemos desgraciadamente reinventar líneas aéreas de la noche a la mañana".

Costo humano

Cada asiento perdido en un vuelo cuesta a la economía canaria 500 euros (unos US$700), la cifra promedio gastada por un vacacionista.

Las previsiones de las pérdidas durante el año en curso son de unos 1.500 millones de euros.

Inevitablemente todo esto tiene un costo humano. El desempleo ha aumentado en el 24%, casi el doble del año anterior. Casi un cuarto de millón de personas está sin trabajo.

"Se puede decir que un centenar de personas compite por un puesto de trabajo que puede ser en un bar o en un restaurante", comenta Louise Cook, quien se ha mantenido buscando empleo desde que fue despedida de un restaurante que posteriormente tuvo que cerrar.

Según ella, el estado de ánimo está por los suelos, tanto, que la gente evitar hablar del tema.

Entre los políticos predomina la convicción de que los problemas de las islas no se deben a fallas internas sino más bien a la situación de crisis global.

Se espera que la inversión en obras públicas, de 120 millones de euros en los próximos cuatros años -que incluirá trabajos en carreteras, plazas, jardines y playas- ayude a levantar los ánimos.

Apuesta de calidad

En el sector privado, 20 hoteles en Tenerife han optado por el cierre temporal, lo que dará la oportunidad de que se lleven a cabo trabajos necesarios de remodelación.

Entre esas intalaciones figura Coral Beach, en Playa de las Américas, donde se está instalando una nueva piscina, y construyendo un gimnasio y creando nuevas comodidades que dotarán al hotel de la categoría de cuatro estrellas en lugar de las tres actuales.

Image caption Muchos hoteles están siendo remodelado tras décadas de uso intensivo.

Manuel Rodríguez, el jefe de ventas, explica que este es el momento ideal para acometer esas obras que, al basarse en lo que se define como "concepto nórdico", pretenden atraer más turismo escandinavo.

La actual coyuntura representa para muchos hoteles la oportunidad de beneficiarse con las primeras reformas importantes en décadas, como expresa Ricardo Fernández, un representante de la industria turísitica local.

Además de que algunos hoteles son reparados tras treinta años de uso intensivo se comenzará a ofrecer un "valor añadido" con la oferta de excursiones y planes familiares y el énfasis en la gastronomía local, como explica Fernández.

La estrategia también incluye hacer que los turistas, aunque sean menos, gasten más.

Clientes rusos acaudalados -que están descubriendo la creciente oferta de hoteles de lujo en las islas- son vistos como el prototipo de vacacionistas de cara al futuro.

"Tenerife recibe unos cinco millones de turistas al año, pero preferiríamos cuatro millones que gasten 30% ó 40% más", expone Bernabé, de la corporación turística. Y asegura que la apuesta futura es por la calidad.

Más allá de que la industria turística canaria tenga grandes expectativas y proyectos, lo que cada persona relacionada con ese sector conoce es que en estos momentos no hay mayor prioridad que sobrevivir.

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