Hombres por mujeres en Congreso de México

Cámara de Diputados. Foto cortesía sitio de internet del Congreso de México.
Image caption Ocho parlamentarias presentaron una licencia de carácter indefinida con el objetivo de ceder sus cargos.

Engaño, fraude electoral, burla. Esas son algunas de las expresiones utilizadas por quienes critican la decisión de ocho diputadas mexicanas de "cederle" el cargo a amigos y parientes.

¿Pero cómo una diputada le va a dar su cargo a cualquiera? Parece una broma, pero en México es verdad. En el primer día de sesiones de la Cámara Baja las ocho parlamentarias presentaron una licencia de carácter indefinida con el objetivo de entregarle su cargo a varones suplentes.

¿Quiénes? El esposo, el hermano, el amigo. Da igual. Todo indica que las candidatas del Partido Verde, Partido Revolucionario Institucional, Partido de la Revolución Democrática y el Partido del Trabajo participaron en los comicios sólo para cumplir con la cuota mínima de equidad de género que establece la ley.

Esta dimisión temporal provocó una ola de críticas provenientes de todos los sectores que acusaron a los partidos de utilizar a las mujeres para engañar a los electores.

Sin embargo, los que defienden la práctica aseguran que es un mecanismo legal y que al fin y al cabo "en México hay cosas mucho peores", como dijo Jorge Legorreta, líder del Partido Verde.

Trampa electoral

Image caption La presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres considera que lo sucedido es "un engaño".

El Instituto Nacional de la Mujer rechazó abiertamente la dimisión de las ocho diputadas y les pidió que no se alejen de sus cargos, a pesar de las presiones partidistas.

"Esto es un engaño para incumplir con las cuotas de género", dijo Rocío García, presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres.

La normativa en México establece que las candidaturas a senadores y diputados deben integrar al menos un 40% de candidatas de sexo femenino, razón por la cual los partidos llenan los espacios con mujeres que ceden su cargo de representación popular.

La evidencia muestra que no es la primera vez que en México un diputado electo cede sospechosamente su asiento a un suplente, pero, al parecer, nunca se había hecho de manera tan obvia y en el primer día de la legislatura.

Promesas rotas

El Episcopado mexicano por su parte advirtió que este tipo de actitudes merman la credibilidad en las instituciones del país.

"¿Cómo se puede creer en alguien que en un momento jura hacer valer y proteger los principios y valores constitucionales, para luego, descaradamente despojarse de ese juramento?", declaró el organismo eclesiástico.

En tanto, el Instituto Federal Electoral de México (IFE) ha planteado que es el Congreso el que debe determinar su funcionamiento porque el proceso electoral "está cerrado".

Por ahora, las solicitudes de dimisión temporal están siendo analizadas por la Junta de Coordinación Política de la Cámara Baja.

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