Hollywood en tiempos de recesión

Si uno se dirige hacia el norte de la avenida Sunset, escalando varias millas, no sólo de terreno sino también de nivel de ingreso, llega a las colinas de Hollywood.

Image caption Menos peliculas en producción debido a la recesión significa menos trabajo para las grandes estrellas y todos en la industria del cine.

Casas multimillonarias con vistas hacia el cañón escondidas detrás de plantas de jazmín y de buganvilla.

Tal es el deseo de garantizar la privacidad que uno puede imaginarse incluso que hasta los que operan las máquinas para recoger las hojas que caen de los árboles y quienes cuidan de las piscinas tienen que firmar un acuerdo de confidencialidad.

Si uno sigue caminando llega hasta un callejón sin salida con árboles a ambos lados; más allá de una verja de metal, en una casa que compró a su vecino Sylvester Stallone, vive un magnate del cine que planea vivir para siempre.

Summer Redstone asumió la conducción de los tres autocines de su padre y más tarde convirtió su negocio en uno de los más grandes conglomerados de medios en el mundo, Viacom, que además de Paramount Pictures incluye la cadena estadounidense CBS y una serie de canales de cable, entre ellos MTV.

A la edad de 86 años, Redstone controla su imperio desde una confortable pero modesta villa al estilo mediterraneo rodeada de saltos y de piscinas llenas de coloridos peces japoneses.

Él se levanta a las cinco de la mañana cada día para nadar y ejercitarse en la banda de caminar, traga cantidades generosas de antioxidantes y parece poseer la misma intensidad leonina que ha caracterizado el manejo de sus negocios por muchos años.

Haciendo trampa a la muerte

Habiendo escapado de la muerte en dos ocasiones, primero sobreviviendo a un cáncer de próstata y luego a un incendio en un hotel que dejó la mitad de su cuerpo con quemaduras graves, Redstone señala que jubilarse no es una opción.

Y cuando se trata de morirse, bueno eso es cosa de cobardes.

Este deseo de inmortalidad puede tener que ver con el hecho de que tanto él como Paramount tienen mucho de que sentirse satisfechos.

Tres películas de Paramount pictures han sido de enorme popularidad en una de las mejores temporadas cinematográficas de verano en Estados Unidos -las entradas generaron US$4.300 millones-.

Star Trek y GI Joe han resultado ser el tipo de películas escapistas que las audiencias desgastadas por la recesión ansian, mientras que Transformers, Revenge of the Fallen sentaron un record en su primer día de lanzamiento y se estima generarán hasta US$1.000 millones en entradas en todo el mundo.

Aunque Autobots y Decepticons no figuran alto en la lista de preocupaciones de Redstone, él sabe el impacto que están teniendo en la "línea de fondo" y le gusta lo que ve.

Mirando hacia el cañon que yace en el horizonte, sus ojos brillan cuando la conversación comienza a girar en torno a Transformers: "Existe la posibilidad de que se convierta en la película número uno del año, y el número uno me interesa".

"Me interesa" probablemente se queda corto. Contrario a muchos otros hombres que han subido por sí mismos, Summer Redstone no posee ninguna colección de arte, ni de carros de lujos ni de casas o villas suntuosas.

Quienes lo conocen señalan que a él no lo mueve el dinero sino algo menos tangible. Un espíritu competitivo innato, un deseo feroz de ganar y, aún en los tiempos que todo el mundo consideraría sus años de vejez, la ética de un hombre poseído.

¿Tiempos de vacas flacas?

Sin embargo, aunque Transformers parece que se convertirá en la película número uno, no todo es rosa en el jardín de Paramount.

Atrás han quedado los años cuando los grandes estudios de Hollywood eran propietarios de los cines y generaban todos sus ingresos por concepto de taquilla.

Image caption Paramount Pictures está reduciendo la cantidad de películas que produce debido a la recesión.

Ahora los monopolios han sido divididos y estos ingresos quedan en manos de los dueños de cine, mientras que los estudios dependen de la venta de DVDs como su principal fuente de ingreso.

El problema es que la venta de éstos se ha desplomado, en buena medida gracias a la recesión, al mismo tiempo que escasean los préstamos bancarios y los ingresos por concepto de publicidad también han caído en picada.

Quizás paradójicamente, Paramount está reduciendo la cantidad de películas que produce, y retrasando el lanzamiento al mercado de otros potenciales éxitos de taquilla precisamente en momentos en que rara vez la audiencia ha estado más deseosa de darse un viaje al cine.

Paramount no está solo. Otros grandes estudios están realizando cortes similares y otros están tambien enviando a sus grandes estrellas el mismo mensaje que Summer Redstone le envió a Tom Cruise: llegó el momento de reducir el pago.

"Me encanta Tom, él es un gran actor y espero usarlo nuevamente, pero él tiene un acuerdo por valor de US$10 mil millones con nosotros... Pagarle a alguien una enorme suma como esa para que esté en tu lista es estúpido, y lo estúpido no funciona".

Menos películas en producción significa menos trabajo para las grandes estrellas y también para los electricistas, luminotécnicos y sus asistentes y para la legión de otros que viven de la industria.

Menos trabajo

Según algunos estimados, la recesión le ha costado a Hollywood 20 mil empleos y podría haber más si la agobiada empresa MGM - conocida por la producción de las películas de James Bond- no logra obtener crédito para pagar a sus acreedores.

Pese a esto, Summer Redstone se siente optimista ante el futuro.

La recesión ha probado una vez más que la gente inunda los cines en buenos y malos tiempos. Los nuevos medios como video a demanda sirve para incrementar el número de plataformas en las cuales los estudios pueden vender sus productos, y los cines eventualmente continuarán siendo vitales cuando eventualmente migren al modelo de películas 3D o tridimensionales.

La única incertidumbre que Redstone tiene que resolver es quién asumirá su imperio cuando él ya no se encuentre entre los vivos

El billonario dice que aún no ha decidido, pero de todas maneras no importa, si en repetidas ocasiones ha insistido que planea controlar Viacom desde su sepultura.

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