Argentina siente la subida de precios

Supermercado en Argentina
Image caption Argentina es uno de los países con mayor inflación del mundo, según el FMI.

Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), en 2009 Argentina fue el tercer país del mundo con mayores niveles inflacionarios, después de la República Democrática del Congo y Venezuela. De acuerdo con el organismo, la tercera economía de América Latina registró durante el año último una inflación del 15%.

Además de afectar los bolsillos de los argentinos, este dato aviva una polémica de meses: la falta de credibilidad con la que muchos miran las mediciones económicas que se difunden desde el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

Venezuela: vivir con inflación

Es que el 15% está lejos del estimado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), el organismo oficial que está intervenido por el gobierno desde 2006 y cuyos datos son ampliamente cuestionados. Según el Indec, la inflación en 2009 fue de apenas la mitad: 7,7%.

Sin embargo, las consultoras privadas coinciden en que los aumentos de precios reales que vivió el país duplicaron ese número.

Osvaldo Cado, analista de la asesora financiera Prefinex, dijo a BBC Mundo que la ola inflacionaria fue generada principalmente por el fuerte incremento en el gasto público, que durante el último año subió cerca del 30%.

El especialista apuntó especialmente a los subsidios que otorga el Estado a las empresas energéticas y de transporte.

“Esos subsidios tenían sentido cuando Argentina estaba saliendo de la crisis en la que quedó inmersa en 2001, pero ahora sólo sirven para beneficiar a la clase media y alta, que no los necesita, y representan un enorme gasto para el Estado”, aseguró.

Efecto en los bolsillos

Muchos de los beneficiados por estos subsidios ni siquiera son conscientes de las ventajas que están recibiendo. Sí, en cambio, perciben los efectos de vivir con los precios en disparada.

“No hay previsibilidad”, se quejó Mundo Fabián, un comerciante de 38 años, ante la consulta de BBC Mundo.

Hace seis meses Fabián empezó a pagar las cuotas para poder comprarse un auto nuevo. Pero en ese período el precio del vehículo aumentó casi un 11%, por lo que ya no sabe si podrá seguir afrontando el gasto.

“Trabajamos más pero la plata no rinde”, aseguró, afirmando que en el comercio donde trabaja recibe nuevos listados de precios todas las semanas.

Por su parte Macarena, de 29 años y madre de dos, también afirmó sentir los efectos de la inflación en su vida diaria.

“Voy a mi supermercado local y lo que el año pasado me costaba 50 pesos este año me cuesta 100”, ejemplificó.

Todas las personas consultadas por este medio afirmaron haber notado el incremento de precios muy especialmente durante la compra de regalos navideños.

Especulación

Image caption Muchos se quejan sobre la falta de estadísticas confiables acerca de los precios.

Según Osvaldo Cado, uno de los efectos más notorios de la falta de estadísticas oficiales creíbles es que no existe una referencia clara sobre la que los comerciantes pueden basar sus precios.

El resultado es una distorsión del mercado, que hace que un mismo producto tenga valores distintos según dónde se lo compre.

Un tema común en los programas matinales de radio son las denuncias realizadas por vecinos, que llaman para alertar sobre un incremento fuerte en los precios de sus comercios barriales.

Tales son los recursos que utilizan los argentinos para tratar de sortear lo peor de la inflación especulativa.

“Al no existir cifras de referencia la gente tiende a percibir que la inflación es mayor a la real. Los comerciantes cobran un poco más, por si acaso, y los sindicatos también exigen aumentos exorbitantes”, señaló Cado.

En 2010

Las perspectivas para los argentinos durante el año que acaba de comenzar no parecen ser muy diferentes a las de 2009.

Si bien el gobierno estimó que la inflación durante este año será del 6%, los consultores privados proyectan una cifra tres veces mayor.

Tampoco parecen estar haciéndose realidad por el momento las promesas del ministro de Economía, Amado Boudou, de normalizar la situación en el Indec.

Para Cado, el costo político que significaría para el gobierno aceptar las cifras reales de inflación hace improbable anticipar un final próximo para la intervención del organismo de estadísticas y mediciones.

En tanto, los economistas estiman que el gasto público tampoco desacelerará: más bien, para 2010 se calcula que aumentará un 25%.

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