El pollo separa más a China y Estados Unidos

Pollos en China
Image caption China subirá los aranceles a la importación de pollo de Estados Unidos.

China aumentará los aranceles a las importaciones de pollo procedente de Estados Unidos. Este anuncio es un nuevo obstáculo para las delicadas relaciones entre los dos países y una traba más para las exportaciones del pollo estadounidense, que ya sufrieron un revés recientemente en Rusia.

A partir del 13 de febrero, Pekín gravará con aranceles de entre 43% y 105% al pollo procedente de Estados Unidos.

Las autoridades chinas aseguran que las importaciones de pollo estadounidense están haciendo que los precios bajen y muchos productores locales no puedan sobrevivir.

La razón por la cual los precios del pollo estadounidense son extremadamente competitivos es sencilla.

En Estados Unidos los cuartos traseros de esta ave –patas, alas, muslo y rabadilla- son considerados desechos sin valor comercial.

En cambio, en China y en otras partes del mundo, algunas de estas partes son apreciadas como verdaderos manjares.

Mercado lucrativo

Esta diferencia de gustos convirtió al gigante asiático en un lucrativo mercado para las compañías avícolas estadounidenses, que pueden así vender a buen precio productos que de otra manera tendrían que desechar.

De este modo, el pollo es uno de los pocos sectores en los que Estados Unidos exporta a China más de lo que importa.

"Las patas y las alas de pollo no gustan en Estados Unidos y las venden a China por debajo del coste de producción. Durante más de una década, los productores locales han padecido esta importación", señaló Wang Xiulin, presidente de la Asociación China de Productores Avícolas.

Sin embargo, según algunos analistas, el anuncio de Pekín podría ir más allá del pollo y ser la respuesta simbólica a otras medidas similares adoptadas por Estados Unidos.

"China empezó a investigar el comercio del pollo después de que Washington impusiera fuertes aranceles a los neumáticos chinos, mucho más baratos, el pasado septiembre", señaló el corresponsal de la BBC en Shanghai, Chris Hogg.

Relaciones tensas

Este conflicto comercial enturbia un poco más las relaciones entre los dos países.

Lea: relaciones China-EE.UU. en un mal momento

Image caption En China se consumen algunas partes del pollo que en Estados Unidos no se aprecian.

Los desencuentros entre Pekín y Washington empezaron con la disputa sobre la venta de armas estadounidenses a Taiwán –que Pekín considera parte de su territorio y los roces en torno a los ataques informáticos contra Google.

Este lunes, China advirtió a Estados Unidos contra una posible reunión entre el presidente Barack Obama y el líder espiritual tibetano, el Dalai Lama.

El mismo día, Obama aseguró que iba a ser "mucho más duro" con China para garantizar que abra su mercado.

Sin embargo, ¿qué consecuencias puede tener esta serie de desavenencias entre las dos potencias?

El experto diplomático de la BBC, Jonathan Marcus, señaló que tanto China como Estados Unidos tienen mucho que perder si se deterioran sus relaciones económicas. Esta dependencia, apunta el reportero, es un freno a un posible aumento de la tensión.

"La guerra del pollo"

Por otro lado, algunos analistas señalan que China no es el único frente que Estados Unidos tiene abierto en la "guerra del pollo".

Quizá el más importante sea la disputa con Rusia, donde el 1 de enero entraron en vigor nuevas reglas sanitarias –muy similares a las que ya funcionan en la Unión Europea- que prohíben la importación de pollo que haya sido tratado con cloro, práctica habitual en Estados Unidos.

"Las demandas rusas tienen un carácter técnico y no pretenden imponer limitaciones comerciales a los suministradores de producción segura y de calidad", apuntó hace unos días Andréi Nesterenko, vocero de la Cancillería rusa.

América Latina

Pero además de en Rusia y en China, el pollo estadounidense también encontró problemas en América Latina.

La importación de cuartos traseros de esta ave fue uno de los obstáculos importantes para la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) de Estados Unidos con Centroamérica y la República Dominicana.

El texto final acordó el mantenimiento de ciertos aranceles –que irían reduciéndose con el tiempo- aplicables a los trozos de pollo, pero no a la carne separada del hueso. Este punto fue polémico porque abrió la puerta a la importación de pollo para la fabricación de hamburguesas y otros productos derivados.

En Colombia –que todavía no firmó su TCL- los productores también pidieron aranceles especiales por temor a no poder competir con los precios a que Estados Unidos vende esas partes del ave.

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