Islandia: "negligencia en crisis financiera"

Figuras líderes de Islandia, incluyendo al ex primer ministro Geir Haarde, son culpables de "negligencia grave" en el colapso de los bancos más grandes del país en 2008, según indica un reporte presentado este lunes en Reikiavik tras año y medio de investigación.

Image caption Según el informe, los ahorristas británicos en Icesave deberían haberse asegurado con el Reino Unido.

Agrega que las autoridades deberían haber hecho un mayor esfuerzo para limitar el daño y también deberían haberse asegurado que los ahorristas británicos en el banco en línea Icesave fueran asegurados por el Reino Unido, ahorrándole a Islandia casi US$7.686 millones.

El informe de 2.000 páginas cita también evidencia de un posible abuso de información privilegiada por parte de los principales inversionistas islandeses.

El reporte de la Comisión de Investigación Especial del Parlamento descubrió que personas informadas habían retirado su dinero sólo días antes de que los bancos quebraran.

Además, el documento señala que el colapso del sistema bancario -ocurrido en octubre de 2008- ya era inevitable para fines de 2006.

En los siete años previos que condujeron a la crisis, los bancos islandeses crecieron 20 veces en tamaño y el ente regulador islandés de servicios financieros se vio abrumado por el crecimiento, indica el informe.

En general, hubo "falta de personal y de experiencia" y no se utilizaron las facultades legales de que se disponía, de acuerdo a la presentación de la Comisión.

"Errores"

La primera ministra islandesa, Johanna Sigurdardottir, reconoció que "ciertamente se cometieron errores".

"Los bancos privados fracasaron, el sistema regulador fracasó, los políticos fracasaron, la administración fracasó, los medios fracasaron y la ideología de un mercado libre y desrregulado fracasó por completo", agregó la premier.

Además, Sigurdardottir, calificó el informe de "crucial" en el proceso de reconstrucción del país y señaló que su gobierno, nacido tras los comicios de hace un año, introdujo reformas legales y de procedimiento para evitar una situación de crisis similar en el futuro.

Un tercio de todos los préstamos concedidos en 2007 y 2008 por los tres principales bancos islandeses fueron a parar a personas ya endeudadas.

El colapso del sistema bancario, que obligó a nacionalizar los tres principales bancos, colocó al borde de la bancarrota a Islandia, que tuvo que solicitar un préstamo al Fondo Monetario Internacional (FMI) y obligó a su gobierno a dimitir meses después de las protestas populares.

Según el periodista de BBC Mundo Marcelo Justo, se calcula que cada uno de los 319.000 habitantes de Islandia podría cargar con una deuda de más de US$15.000, luego de que el Estado se hiciera cargo de los pasivos de los bancos privados islandeses que quebraron durante la crisis.

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