Última actualización: viernes, 7 de mayo de 2010 - 23:53 GMT

Venezuela en "guerra" por la carne

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El gobierno de Venezuela aseguró este viernes que no se "dejará chantajear" para autorizar un aumento en el precio de la carne, en medio de un cuadro de escasez azuzado por la detención de varios carniceros, acusados de especular con los precios.

Por varios días el producto ha sido difícil de conseguir en los anaqueles de supermercados, mercados populares y hasta centros de distribución oficiales.

A esto se añade que algunas carnicerías optaron por cerrar sus puertas, ante la posibilidad de que los comerciantes fueran procesados judicialmente por alguno de los delitos contenidos en la Ley de Acceso de las Personas a los Bienes o Servicios (ley del Indepabis) o la Ley de Seguridad Alimentaria.

La carne vacuna forma parte de una cesta de productos básicos cuyos precios están controlados desde hace varios años por el gobierno central. La Ley del Indepabis contempla severas sanciones, desde multas hasta cárcel, para aquellos comerciantes que la vendan por encima de la tarifa estipulada. También se castiga a quienes se nieguen a comercializar esos mismos productos críticos.

Pero los carniceros se quejan de que los distribuidores les expenden el producto por encima del precio estipulado para ese eslabón de la cadena, por lo que, aseguran, no tienen opción sino violar la regulación si es que quieren mantenerse en el negocio.

El gobierno sostiene que tiene estudiada la estructura de costos al detalle. Además, asegura que hay suficiente abastecimiento para satisfacer las necesidades del país.

"La carne debe volver a los anaqueles", declaró este viernes el ministro de Alimentación, Félix Osorio.

De Brasil

Carne

En Venezuela hay escasez de carne azuzada por la detención de varios carniceros.

Osorio agregó que su despacho inspeccionó mataderos y frigoríficos y comprobó que allí hay carne. Unas 35.000 toneladas serían distribuidas los próximos días a los mercados y comercios.

Estas declaraciones las ofreció después de reunirse con representantes de los diversos sectores de la cadena cárnica, quienes se comprometieron a suministrar el producto a los precios establecidos.

Gonzalo Azuaje, portavoz de la Asociación de Frigoríficos (Asofrigo), aseguró que están trabajando para garantizar la distribución, y que él mismo acababa de llegar de Brasil, donde se suscribieron contratos para la importación de varios miles de toneladas de carne.

Según Azuaje, actualmente se está vendiendo un 60% de carne nacional y un 40% de origen extranjero.

En estudio

En cuanto a una revisión de los precios, no se llegó a ningún resultado en esta reunión.

En fecha reciente, un funcionario del Ministerio le declaró a un periódico local que ese despacho no sabía en qué punto de la cadena se producía la especulación. Por su parte, el ministro Osorio reiteró que no aceptará presiones.

La carne vacuna forma parte de una cesta de productos básicos cuyos precios están controlados desde hace varios años por el gobierno de Venezuela.

"Hay un cronograma de ajustes, conocemos los inventarios, la producción nacional, y este gobierno no va a avanzar con chantajes. Si hay chantaje, estaremos en trincheras de guerra", señaló el titular de Alimentación, quien atribuyó la situación a sectores que pretenden sacar ganancias electorales del alboroto, vista la cercanía de los comicios legislativos de septiembre próximo.

Osorio añadió que se están haciendo los estudios y que habrá un incremento en el momento indicado.

Mientras tanto, en un supermercado capitalino la presión por la falta de ciertos productos -también se ha observado poca disponibilidad de leche, arroz, azúcar y harina de maíz durante los últimos días- parecía hacer llegar a algunos al límite.

Un grupo de clientes demandaba en el mostrador de carnes el despacho inmediato de alguno de los cortes regulado. "Tengo aquí desde las siete de la mañana", decía airado un comprador que demandaba la presencia del gerente. "No puede ser que jueguen así con las necesidades de la gente", se quejaba.

"Nadie tiene carne, señor", le explicaba el gerente, que hacía acto de presencia. Mientras, su interlocutor le pedía su nombre y apellido, al tiempo que escribía furiosamente un mensaje de texto en su celular, aparentemente, alguna forma de denuncia ante los organismos competentes.

"Alégrese, por lo menos hay leche", decía otra señora que abrazaba cuatro litros del preciado líquido.

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