"Descuido médico" con inmigrantes

Centro de Detención T. Don Hutto, ubicado en Taylor, Texas (gentileza Jay Johnson Castro)
Image caption Los detenidos tienen un "horroroso, cuidado médico".

Los extranjeros detenidos por presuntas irregularidades inmigratorias en Estados Unidos son sistemáticamente privados de los cuidados básicos de su salud, denuncian dos informes independientes presentados por organismos defensores de los derechos humanos.

Las personas bajo custodia del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) "están sujetas rutinariamente a un pobre, y a menudo horroroso, cuidado médico", concluye la investigación llevada a cabo por el Centro de Asistencia Legal para Inmigrantes de Florida (FIAC, por sus siglas en inglés).

En tanto que el estudio de Human Rights Watch (HRW), principalmente orientado a las condiciones de detención de las mujeres, señala que "a menudo son privadas" de la atención médica requerida, y que cuando ésta es provista, generalmente "adolece de demoras imprudentes o es de una calidad muy inferior a la norma".

La misma Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Interna (DHS, por sus siglas en inglés), organismo del cual depende el ICE, emitió dos informes en los últimos tres años donde critica el tratamiento médico en los centros de detención inmigratoria.

Las denuncias de HWR y FIAC se suman además a decenas de artículos periodísticos publicados en todo el país -notablemente la serie de investigaciones titulada "Detención Descuidada" del diario Washington Post- en denunciar "una crisis masiva en el sistema de cuidado médico de los detenidos".

La voz de las víctimas

"Si no estás desmayada, tirada en el piso, con sangre o algo quebrado, no te ve el doctor. Para ellos no es algo importante", dijo a BBC Mundo María Islas, una mujer que pasó cinco meses recluida en dos centros de detención distintos en Florence, Arizona.

Image caption La auditoría del gobierno critica la falta de tratamiento médico.

El reclamo de Islas coincide con decenas de testimonios sobre descuido y maltrato recogidos por HWR y FIAC, que luego fueron utilizados para elaborar los informes.

Miguel Bonilla Cardona, quien sufrió la ruptura del apéndice mientras estaba detenido en una cárcel estatal contratada por ICE en Florida, señaló que cuando logró que lo llevaran a la clínica, la enfermera le dijo que no había médico para atenderlo pues había sido reasignado.

"Para entonces yo ya no podía hablar, sólo gritaba. Pensé que moriría allí mismo", relata en el informe.

Felipe Pérez León, un detenido parapléjico en una cárcel del ICE en Atlanta, Georgia, cuenta que se le negó el acceso a un baño para discapacitados.

"Tengo que hacerme encima, poniéndome una toalla sobre la falda para evitar que la orina me corra por el cuerpo. Para hacer la otra necesidad (sic), es extremadamente incómodo y anti higiénico. ¿Creerán que ya no soy un ser humano?".

Y siguen las denuncias de Zena Asfaw, quien estuvo al borde de la muerte tras ser forzada a tomar una medicación equivocada en un centro de detención de California, y de Francisco Castañeda antes de morir por un cáncer en el pene por el cual se le negó tratamiento mientras estuvo recluido en otra cárcel de ICE, también en California.

Indiferencia institucional

Image caption Hay abundante evidencia de los abusos sufridos.

Susana Barciela, directora de políticas de FIAC, dijo a BBC Mundo que existe "una cultura de crueldad e indiferencia al sufrimiento ajeno".

Según la abogada, en el reporte "Morir por un Cuidado Decente: la Mala Medicina bajo la Custodia de Inmigración" del FIAC y en la experiencia de años atendiendo casos de detenidos hay abundante evidencia de los abusos sufridos.

"No sabemos si esto se da porque son presos, o si hay un sentimiento anti-extranjero involucrado, o si es porque no tienen abogados que los defiendan. Lo que sí sabemos es que es una conducta sistemática", afirmó Barciela.

Por su parte, el informe "Detenidas y descartadas: Las luchas de las mujeres para obtener cuidados de salud en la detención inmigratoria" de HRW documenta desde demoras en casos donde la vida misma de las reclusas está en riesgo hasta la colocación de grilletes a embarazadas durante el transporte.

Marianne Mollmann, directora de Asistencia Legal de la División de Derechos de la Mujer de HRW, dijo a BBC Mundo que muchas veces no es más que "una humillación gratuita".

"A las mujeres sólo les dan una toalla sanitaria por día en el período de menstruación. Hay casos de detenidas que se pasan horas en el baño para no sangrar su propia ropa u otras que han tenido que ir a mostrar la toalla usada para que le den una nueva".

Para Mollman, el hecho de que sean detenidos por faltas civiles y no criminales -lo que les quita el derecho a que el Estado les provea un abogado de oficio- sumado a una falta de supervisión adecuada, es la clave para la creación de un ambiente propicio para los abusos.

¿Qué dice el ICE?

Image caption El gobierno reconoce que el tratamiento médico debería ser "oportuno".

Bárbara González, directora de Comunicación de la Región Sur de ICE, dijo a BBC Mundo que no harán comentarios a estos críticos informes en particular. En cambio nos remitió una declaración oficial en la que se señala que Janet Napolitano, la actual secretaria del Departamento de Seguridad Interna, "reconoce la importancia de asegurar que todos los detenidos del ICE reciban un tratamiento médico oportuno y apropiado".

También afirma que todas las personas bajo custodia de ICE, sin importar en el centro de detención donde se encuentren, deben recibir monitoreo médico dentro de las 12 horas de ingresados, un examen completo durante las primeras dos semanas, respuesta adecuada a cualquier emergencia manifestada y cuidados médicos oportunos y apropiados a lo largo de todo el período de detención.

El comunicado expresa que se ha designado a una consejera especial, Dora Schapiro, que se enfocará exclusivamente en "analizar el significativo crecimiento de las detenciones de inmigrantes, las prioridades de arresto y la forma de mejorar nuestras operaciones".

Los últimos datos oficiales disponibles indican que durante el año fiscal 2007 pasaron más 300.000 inmigrantes por los centros de detención del ICE, el triple que a comienzos de la década.

La población diaria de detenidos supera hoy las 30.000 personas, repartidas en más de 300 instalaciones en todo el país, y costará US$1.720 millones de dólares a los contribuyentes estadounidenses en el año fiscal 2009.

Contenido relacionado

Vínculos

El contenido de las páginas externas no es responsabilidad de la BBC.