Los retos de la gira de Obama

Obama y Brown, en Londres
Image caption En los primeros días de su mandato Obama no ha tenido que enfrentar ninguna crisis diplomática.

La visita a Europa del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, pondrá a prueba su liderazgo, mientras le da forma a la imagen de su país tras el fin de la era de George W. Bush.

La cuestión ahora es saber qué tipo de liderazgo puede ofrecer y qué nivel de cooperación recibirá de otros países.

El mandatario estadounidense puede acabar descubriendo que su luna de miel con Europa choca frontalmente con la realidad del día a día.

En cualquier caso, Obama fue y seguirá siendo recibido con buena voluntad, particularmente por parte de aquellos gobiernos que se oponían a las políticas de su predecesor.

A estos les agrada que no sea Bush, que haya anunciado el cierre del centro de detención de Guantánamo y que haya puesto fin a prácticas de la CIA que, según algunos, constituían actos de tortura.

Además, Obama planea retirar la mayor parte de las tropas de Irak, ha prometido cooperar en la lucha contra el cambio climático y está decidido a guiar al mundo por la senda de la recuperación para salir de la recesión.

Por el momento la diplomacia de Obama es la de la mano tendida.

Retos

Pero el presidente estadounidense llega a Europa en un momento de crisis económica, de divisiones en el seno de la OTAN por Afganistán y en medio de la expectativa sobre cómo va a dirigirse al mundo musulmán durante la visita que hará a Turquía, después de asistir a las cumbres del G-20, de la OTAN y de la Unión Europea (UE).

Obama llega a una Europa fragmentada, que no logra ponerse de acuerdo sobre cómo solucionar la crisis financiera.

Muchas personas en todo el mundo además siguen con interés las reuniones en Londres con el presidente chino, Hu Jintao, y con el presidente ruso Dimitri Medvedev.

En los primeros días de su mandato, Obama aún no ha tenido que enfrentar ninguna crisis diplomática. Pero de ahora en adelante las cosas pueden cambiar, en asuntos como Irán o el conflicto entre israelíes y palestinos, que pueden hacer que suene hueco el tono conciliatorio que ha utilizado para dirigirse al mundo musulmán.

Lea: Obama tiende la mano a Irán

Además, el tipo de relación que mantendrá con Moscú dependerán en gran medida de si EE.UU. sigue adelante con la instalación de su escudo antimisiles en Polonia y la Republica Checa.

Image caption Los miembros de la OTAN están divididos sobre la estrategia a seguir en Afganistán.

Estos son los cuatro elementos principales de la visita de Obama:

  • La Unión Europea: En este momento EE.UU. y la UE no son los dos colosos gemelos que dirigían el mundo. Son dos gigantes heridos, que todavía se necesitan y que deben aprender a escuchar a los demás.
  • Economía: El presidente de EE.UU. asiste a la cumbre del G-20 en Londres tras haber hecho público su plan de estímulo económico. No hay duda de que habrá buenas palabras al final del encuentro pero, ¿se mantendrán juntas las mayores economías del planeta? ¿superará el capitalismo la actual crisis?
  • OTAN: La Alianza Atlántica celebra su 60º aniversario con encuentros en Alemania y Francia, a ambas orillas del Rin para simbolizar la paz que ha reinado en Europa desde entonces. Incluso París se está reintegrando de nuevo a la estructura militar.

Pero no todo va bien. Obama tiene un nuevo plan para Afganistán, que consiste en expandir todos los elementos existentes en el anterior plan de Bush: más tropas, más ayuda, más entrenamiento para los afganos y más presión contra el Talibán y al-Qaeda en Pakistán.

Todo eso se ha intentado antes y ahora se intentará aún más.

Pero Afganistán es un escenario esencialmente estadounidense y los miembros de la OTAN, con contadas excepciones, no tienen tan clara la estrategia como EE.UU.

  • El elemento musulmán: La vista de Obama a Turquía producirá más retórica de de "la mano extendida", diseñada para atraer a los musulmanes moderados.

Pero los asesores presidenciales con un poco de memoria recordarán lo que le sucedió al presidente Jimmy Carter, quien también extendió la mano y se quemó los dedos en Irán. Así que por el momento, en los diversos frentes, los discursos han sido sencillos. Las actos puede que no lo sean tanto.

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