Tailandia: manifestantes se entregan

Manifestantes en Bangkok
Image caption Las protestas antigubernamentales concluyeron el lunes.

Un tribunal en Tailandia dictó órdenes de arresto contra el ex primer ministro Thaksin Shinawatra y varios de sus seguidores tras más de dos semanas de protestas contra el actual gobierno en la capital, Bangkok.

La portavoz de la policía Suporn Pansua informó que los hombres detenidos fueron acusados de incitar a la violencia y organizar reuniones ilegales.

Este martes, algunos líderes de las protestas se entregaron a las autoridades e hicieron un llamado para poner fin a las manifestaciones.

Las protestas culminaron el lunes cuando miles de manifestantes se enfrentaron con las fuerzas de seguridad y con residentes locales.

Dos personas murieron y más de 100 resultaron heridas durante los enfrentamientos.

Terremoto político

La crisis inmediata ya terminó, pero los problemas no se han acabado. Durante los últimos años, Tailandia ha padecido una "crisis nerviosa" en la esfera política.

Antes, el país era considerado un modelo a seguir para la región. Se trataba de una democracia estable y madura.

Lea: Claves de las protestas

Pero ahora que la democracia ha sido minada, la interferencia de los militares vuelve a causr preocupación y existen temores de que la habilidad del poder judicial para ser imparcial esté comprometida.

El terremoto político se debió en buena parte a la aparición del empresario Thaksin Shinawat como un líder popular.

Sus políticas, ampliamente consideradas como de ayuda a la gente pobre, recibieron un apoyo masivo que a su vez atemorizó y alienó a la tradicional élite dirigente.

Image caption Autoridades judiciales dictaron una orden de detención contra el ex primer ministro Thaksin Shinawatra.

Thaksin también los puso frente a un dilema.

A pesar de sus intentos para intervenir en la política, los partidos cercanos a Thaksin -incluso tras su remoción del poder- han demostrado que aún pueden ganar en comicios democráticos. Existen señales de que volverían a triunfar si en este momento se convocara a elecciones.

Y es que partidarios del actual gobierno también utilizaron las tácticas antidemocráticas de interrupción y de protestas en masa el año pasado, para derrocar a un gobierno elegido por el pueblo.

El gobierno resultante se encuentra en una posición muy débil. No puede medirse en unos comicios, es un gran riesgo.

Sin embargo, ahora el gobierno se ha quedado con una división fundamental entre sus partidarios de la clase dirigente y muchos votantes.

Ese cisma en la política tailandesa es una amenaza continua a la estabilidad.

Y hasta ahora no existen muchas señales de política consensual o de políticas conciliatorias que puedan ayudar a cicatrizar las heridas. Lea: Decenas de heridos en Tailandia

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