Crece violencia contra hispanos

Hispanos frente a un mural en Los Angeles, California.
Image caption Grupos de defensa de los hispanos temen que puedan aumentarse las acciones violentas en contra de latinos.

La sentencia en el caso de la muerte de un inmigrante mexicano dispara alarmas entre la comunidad latina.

Shenandoah, un pequeño pueblo turístico de 5.000 habitantes en las montañas de Pensilvania, y en el que menos de 100 ciudadanos son de origen latinoamericano, es la más reciente campanada de alerta sobre la violencia en las relaciones interétnicas en Estados Unidos.

En ese pueblo, ubicado a unos 150 kilómetros al oeste de Washington, en julio del año pasado fue muerto a golpes el inmigrante mexicano Luis Ramírez, de 25 años, por cuatro jugadores de un equipo de fútbol americano de la localidad.

La semana pasada un jurado absolvió a esos dos jóvenes de los cargos de asesinato e intimidación étnica y en cambio los encontró culpables de agresión, por lo que podrían recibir hasta dos años de cárcel.

Desde el viernes, la normalmente tranquila Shenandoah vive en tensión pendiente por lo que podría pasar si la pequeña comunidad hispana reacciona violentamente al fallo, aunque hasta ahora no hay indicios de que ese estallido vaya a producirse.

Pero además, grupos de defensa de los hispanos temen que el veredicto pueda alimentar acciones violentas en contra de la comunidad, un fenómeno que ha aumentado en el último lustro, según estadísticas oficiales.

Tendencia violenta

En el caso de Ramírez, los fiscales no lograron convencer al jurado de que su muerte fue un delito racial o crimen de odio motivado por el origen étnico de la víctima, según lo tipificado en las leyes estadounidenses.

Por eso ahora Maldef -siglas en inglés del Fondo Legal Mexicano Americano para la Defensa y la Educación, una organización que presta ayuda legal a inmigrantes hispanos- pidió al gobierno federal intervenir en el caso y procesarlo como un crimen racial.

Tradicionalmente la justicia federal tiene penas más fuertes y por eso los grupos hispanos quieren que se use en este caso para mandar un "mensaje fuerte".

"Lo que pasó en Shenandoah representa lo que estamos viendo en todo este país cuando se trata del tratamiento de la comunidad latina", aseguró a BBC Mundo John Amaya, abogado del Maldef, quien estuvo presente en el juicio por la muerte de Ramírez.

Según datos del FBI en 2007 se registraron 9.535 crímenes con motivaciones raciales. Esos crímenes van desde asaltos o ataques a propiedades hasta asesinatos, una cifra que ha aumentado en 40% en los últimos cinco años.

De ellos, el 14% se debió a discriminación por origen nacional o étnico de las víctimas. En ese renglón los hispanos son la minoría más afectada, con un 61,6% de los casos.

La cifra negra

La muerte de Ramírez en Shenandoah en julio fue seguida en noviembre del 2008 por la del ecuatoriano Marcelo Lucero en Nueva York, atacado por siete adolescentes, todos de raza blanca, quienes confesaron a la policía que habían salido a buscar un latino.

Un mes más tarde, en Brooklyn, Nueva York, otro inmigrante ecuatoriano, José Osvaldo Sucuzhañay, fue golpeado por un grupo que gritaba consignas contra latinos y homosexuales. Sucuzhañay murió a consecuencia de las heridas cinco días después.

Son sólo algunos de los casos que por su violencia y desenlace fatal han llegado a las noticias. Decenas de otros altercados más o menos violentos pasan desapercibidos para los medios.

Sin embargo, grupos de derechos de los hispanos advierten que los números no estarían mostrando todo el panorama debido al temor de muchos inmigrantes sin documentos a que su situación legal actúe en su contra si deciden informar a la policía sobre problemas de este tipo.

"En la misma medida en que hemos venido hablando de este aumento de la violencia contra los hispanos es la misma medida en que la discusión sobre la inmigración se ha puesto tan tóxica en este país", aseguró Amaya.

Muchos culpan de esa "toxicidad" en el debate a los llamados grupos supremacistas blancos que a través de sitios de Internet culpan a las minorías raciales de los males que padece Estados Unidos y que pondrían en peligro las "tradiciones" del país.

Leyes contra el racismo

Image caption Hasta ahora no hay indicios de venganza en Shenandoah, donde murió el joven Luis Ramírez.

Otros ven con desconfianza a los inmigrantes latinoamericanos por temor a las "maras", pandillas violentas integradas por jóvenes de origen hispano de áreas empobrecidas de las grandes ciudades estadounidenses.

El control de las "maras" justificaría la violencia ejercida contra inmigrantes a los que se considere sospechosos de ser miembros de ellas.

La semana pasada, la Cámara de Representantes del Congreso estadounidense aprobó la "Ley para la Prevención Local de Crímenes de Odio", que permitirá al gobierno federal asistir a autoridades locales para procesar denuncias sobre delitos vinculados a discriminación de cualquier tipo.

La ley espera ahora por la aprobación de la Cámara del Senado, a la que Maldef y otras organizaciones han pedido darle el visto bueno rápidamente.

Según activistas de derechos humanos, en muchas ocasiones las autoridades estatales no tienen medios técnicos ni humanos para procesar este tipo de delitos y hasta en algunos casos no ven o no querían ver las evidencias.

"En muchos lugares del país ni siquiera quieren tomar en cuenta que sí existen crímenes de odio", aseguró Amaya.

Contenido relacionado

Vínculos

El contenido de las páginas externas no es responsabilidad de la BBC.