Brown pide perdón por escándalo de dietas

Gordon Brown, primer ministro
Image caption El primer ministro dijo que los políticos británicos ahora deberán recuperar la confianza de los ciudadanos.

El primer ministro británico, Gordon Brown, admitió este lunes que los parlamentarios "han cometido errores" a la hora de reclamar dietas.

Brown pidió disculpas en nombre de todos los partidos políticos por los reclamos menos razonables y afirmó que habrá que implementar "cambios serios" para restaurar la confianza de los ciudadanos.

Sus declaraciones llegan en medio del revuelo político provocado por la filtración a la prensa de los servicios y artículos que los políticos cobraron -o pretendieron cobrar- al contribuyente británico.

Las facturas reclamadas por miembros de la bancada oficialista, reveladas este fin de semana por el periódico Daily Telegraph, incluían desde la reparación de una alfombra bordada, hasta comida para perros, pasando por una salida de baño, algún colchón e incluso una cortadora de césped.

El escándalo -que se produjo por anticipado, puesto que se esperaba que las facturas salieran a la luz en julio- ha copado los titulares de los diarios, los sitios de internet y los blogs que tratan la política británica.

El Telegraph ventila ahora los "trapos sucios" de la oposición conservadora.

El vocero de la Cámara de los Comunes, Michael Martin, aseguró que "muy pronto" se formará un grupo independiente de auditorías para supervisar las subvenciones que se reclaman.

Manga ancha

La mayoría de los parlamentarios cuyas facturas fueron publicadas adujeron que sus reclamos eran "legales" y que actuaron conforme a las "reglas" de las dietas.

Image caption Cameron, líder de los Conservadores, dijo que cada parlamentario debe pedir perdón a título personal.

Y es que de hecho está estipulado que el Estado subvencione los gastos que les supone mantener dos casas, una en el distrito electoral que representan y otra en Westminster, Londres, donde sesiona el Parlamento. Eso puede incluir los intereses de una hipoteca, incluso los impuestos municipales.

Lo que ha causado indignación es que varios de los parlamentarios declararan como "segundo hogar" viviendas que acondicionaron a costa del Estado y luego vendieron por buenas sumas de dinero, al mismo tiempo que designaban su casa habitual como "segundo hogar" para ahorrarse algunos impuestos.

También que reclamaran a las arcas públicas los gastos de acondicionar el jardín, decorar la casa con alguna planta, comprar juegos de sábanas, toallas, contratar un servicio de seguridad personal, o llamar a un electricista para cambiar las bombitas de luz. Uno incluso reclamó dinero para cubrir gastos de "comidas" durante los meses de receso del verano.

El Telegraph insinuó además que el primer ministro había pagado servicios de limpieza a su hermano, Andrew Brown, durante 26 meses. Downing Street respondió que una misma persona trabajaba para los dos hermanos Brown, y que Andrew solía pagarle el sueldo, por lo que el Estado le reembolsaba los costos.

En una conferencia del Colegio Real de Enfermería en Harrogate, North Yorkshire, el mandatario dijo al personal médico: "Así como ustedes mantienen los más altos estándares en su profesión, nosotros también debemos mantenerlos".

"Debemos mostrar que si se cometieron errores, deben enmendarse, y eso debe ocurrir inmediatamente", agregó Brown.

¿Mejores que el resto?

Tras días de escándalo, se espera que este lunes se apruebe la creación de un grupo conformado enteramente por auditores independientes, que analizará "cada factura que se reclame".

La creación y el mantenimiento de esta nueva oficina de dietas costará cerca de US$1 millón anual.

Hasta ahora, ésta estaba supervisada por parlamentarios y auditores, que a su vez son supervisados por Oficina Nacional de Auditorías.

De acuerdo a una encuesta publicada el domingo por el Sunday Times, el apoyo al gobierno del partido Laborista cayó hasta el 27%, 16 puntos por debajo de los conservadores.

Y es que el revuelo también pasa su factura:

"La Cámara de los Comunes se ha administrado como si los parlamentarios fueran o debieran ser considerados honestos, y por inferencia, mejores que las personas a quienes gobiernan", dice el especialista en política de la BBC Nick Robinson.

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