Obama apuesta hoy por la salud

Barack Obama, presidente de EE.UU.
Image caption Reformar el sistema de salud fue una de las promesas de Obama durante su campaña.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, presentará este lunes los principios básicos de su ansiada reforma al sistema de salud, una de las principales ofertas que hizo durante su campaña.

El anuncio lo hará después de reunirse con seis de los principales representantes de la industria sanitaria -que incluye a miembros de la industria de seguros, farmacéuticas y hospitales- que prometieron, voluntariamente, reducir los costos para que el gobierno pueda ahorrar en 10 años unos US$2 billones.

El compromiso de la industria fue expresado en una carta dirigida a Obama y firmada por seis líderes de la industria, en donde prometen "hacer todo lo que nos corresponda para lograr el objetivo de su gobierno de disminuir en un 1,5 puntos porcentuales el ritmo de crecimiento de la cobertura de salud por año, lo que supone un ahorro de unos USS$2 billones o más en diez años".

¿Cómo lograr este objetivo? Según los signatarios, se puede ahorrar mucho dinero implementando una campaña agresiva para prevenir la obesidad, coordinando los cuidados médicos, recortando las pruebas y los procedimientos médicos innecesarios, estandarizando los formularios para los reclamos y extendiendo el uso de la tecnología de la información, entre otras cosas.

De concretarse el acuerdo entre el gobierno y la industria, la reforma permitiría reemplazar un sistema de salud costoso, injusto e ineficiente por uno más parecido al de las naciones industrializadas.

Actualmente, EE.UU. es el único país industrializado que carece de un sistema público de salud que garantice la atención de todos los ciudadanos.

Se calcula que unos 50.000 millones de personas no tienen acceso ni a clínicas ni a hospitales, y por otra parte, el costo para los que sí tienen acceso a la salud es muy elevado.

Segundo intento

Ésta no es la primera vez que un gobierno intenta reformar el sistema de salud en EE.UU. El más reciente intento tuvo lugar durante el gobierno de Bill Clinton, hace más de una década.

El paquete que propusieron en ese momento los demócratas, cuyos esfuerzos fueron liderados por la entonces primera dama Hillary Rodham Clinton, fracasaron por la resistencia que opusieron las farmacéuticas, las clínicas y las aseguradoras.

Pero dado que los factores que hicieron fracasar a la reforma en el pasado son ahora parte del plan, vientos a favor parecieran soplar a favor de la reforma.

Sin embargo, las autoridades de la Casa Blanca aclaran que no existe un mecanismo para asegurarse de que la industria cumpla con lo que está prometiendo, más que la vergüenza pública de cumplir con lo prometido.

Asimismo, señala un artículo del Washington Post, será difícil evaluar si el plan logró ahorrar lo que prometió, salvo por las mediciones imprecisas que pueden hacerse al comparar las proyecciones actuales del aumento en los costos del sistema de salud con los costos futuros reales.

Más allá del optimismo de la Casa Blanca, señala el corresponsal de la BBC en Washington, Carlos Chirinos, hay muchos que desconfían de la reforma porque aseguran que se trata de establecer un sistema al estilo europeo, que controlará desde el costo de las medicinas hasta los sueldos de los médicos, lo que según ellos espantará las inversiones en el sector y terminara dándole al estado toda la responsabilidad por el servicio de salud.

Esto, añade el corresponsal, significa que el estado tendría que pagar toda la factura.

Aún restan muchos detalles para llegar a un acuerdo final, pero Obama, para quien la "reforma no es un lujo que puede posponerse, sino una necesidad que no puede esperar", está decidido a poner todo su esfuerzo para que el paquete de reformas se apruebe este año.

Muchos analistas creen que si no lo hace ahora, cuando su popularidad es alta, no le será fácil hacerlo en su segundo o tercer año o incluso en otro período de gobierno, si resultara reelecto.

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