EE.UU. y Rusia hablan de armas nucleares

Barack Obama
Image caption El presidente de EE.UU. visitará Rusia en julio.

Es un tema que durante la Guerra Fría provocaba palpitaciones y temores alrededor del mundo: Rusia y Estados Unidos comenzaron en Moscú una ronda negociaciones para un nuevo acuerdo de desarme nuclear.

Ahora -como explica Jonathan Marcus, analista de la BBC-, aunque la carrera nuclear estratégica entre Washington y Moscú parece cosa del pasado, el control de armamento sí importa. Y mucho.

En las conversaciones que empiezan este martes -que preparan el terreno para la visita que hará el presidente de EE.UU., Barack Obama, en julio- se busca discutir ampliamente un reemplazo para el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START II), que expira en diciembre.

Los principales puntos de diferencia son los límites en el número de ojivas nucleares y si el tratado debería cubrir los sistemas de ejecución como bombarderos y misiles.

El primero de los tratados de reducción de armas estratégicas, START I, firmado en los '70 por la entonces Unión Soviética y Estados Unidos, puso un límite al precario equilibrio internacional de la época basado en el terror nuclear mutuo.

Desde entonces el arsenal de armas nucleares ha disminuido. En 1985 había unas 65.000 armas nucleares activas. Veinte años más tarde hay 20.000.

Según Marcus, un nuevo tratado, con medidas de verificación fuertes puede incrementar la confianza entre lso dos países, en un momento en que sus relaciones son correctas pero no cálidas. Por eso -añade Marcus- el control de armas estratégicas es la puerta a través de la cual la administración Obama espera sentar el tono de una nueva manera de relacionarse.

La amenaza de la proliferación

En la agenda también está el tema de la no proliferación y las preocupaciones de Moscú sobre el programa de misiles de defensa de Washington.

Image caption Un acuerdo de EE.UU.y Rusia dará más fuerza al argumento para la no proliferación.

El año que viene se inicia la revisión del Tratado de No Proliferación Nuclear en momentos en que hay serios temores por la aparición de nuevos estados con potencia nuclear militar y de grupos irregulares terroristas que puedan agenciarse algunos componentes esenciales para este tipo de arma.

El Tratado de No Proliferación Nuclear exige que los estados que no tienen estas armas no las adquieran y que los países que tengan estas armas se comprometan a reducirlas con el objetivo estratégico de una eliminación total.

Si Estados Unidos y Rusia llegan a un acuerdo de importancia en las negociaciones que inician esta semana, el argumento para la no proliferación tendrá más fuerza, tanto con países que firmaron este acuerdo como con India, Pakistan e Israel, que tienen armas nucleares pero no son signatarios

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