Un débil con armas

Image caption Jóvenes en Corea del Sur escuchan, en un cuarto de simulaciones, explicaciones del efecto de una bomba nuclear.

En momentos en que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se prepara para presentar un borrador de una nueva resolución que condene el segundo ensayo nuclear de Corea del Norte, analistas se preguntan cuánto efecto surtirá la presión internacional en las autoridades de Pyongyang.

De acuerdo con especialista en temas diplomáticos de la BBC Jonathan Marcus, lo que realmente hace difícil imponer sanciones adicionales a la nación asiática es la debilidad propia de Corea del Norte y no su fortaleza nuclear.

Pese a sus ensayos nucleares y sus lanzamientos de misiles, esta nación continúa siendo débil y se mantiene asilada y frágil.

Su población ha sufrido de una extendida hambruna y la situación económica en general es precaria.

"La amenaza no revelada no es tanto que Corea del Norte desate una guerra, sino el caos que se podría desencadenar cuando millones de refugiados sean desplazados hacia las fronteras", dijo Marcus.

De ahí que China sea reacia a ejercer mayor presión en su pequeña vecina.

Temores

Una resolución de la ONU severa, con nuevas sanciones económicas, lejos de enviarle un mensaje contundente a Pyongyang, podría lograr poco, especialmente si China no participa.

Sin embargo la posibilidad de que Pekín realmente imponga esas medidas es limitada.

Estados Unidos y sus aliados, por su parte, tienen la opción de emprender acciones bilaterales.

El presidente Barack Obama, incluso, podría darle su propio matiz a la diplomacia con Corea del Norte: fuertes advertencias y nuevas sanciones junto a un intento de acercamiento a Pyongyang.

El énfasis podría apuntar a la normalización de los lazos y al fin del estado de guerra en la península coreana así como también al abandono de la nación asiática a su programa nuclear.

No obstante, no hay ninguna señal que apunte a que Corea del Norte tenga intenciones de renunciar a sus armas nucleares, por lo que esta crisis carece de una salida obvia para alguna de las partes envueltas.

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