Nueva renuncia en el gobierno británico

La ministra británica de Comunidades, Hazel Blears
Image caption La dimisión de Blears ha colocado al primer ministro Gordon Brown contra las cuerdas.

La ministra británica para las Comunidades, Hazel Blears, anunció este miércoles su dimisión, aumentando la presión para que renuncie el primer ministro Gordon Brown, agobiado por un escándalo sobre los gastos de los parlamentarios.

El anuncio de la salida de Blears del gabinete ocurre a tan sólo un día de las cruciales elecciones para el Parlamento Europeo y los comicios locales en Inglaterra, en los que las encuestas pronostican una amplia derrota del Partido Laborista (en el gobierno).

El laborismo podría incluso quedar como tercera fuerza política en el Reino Unido, después de tres victorias consecutivas con el ex premier Tony Blair, el periodo más largo que ha estado en el poder en su historia.

Según el analista político de la BBC Nick Robinson, la dimisión de Blears, por el momento clave en el que ocurre, parece un intento "deliberado" para desestabilizar a Brown, quien ahora está "luchando por su supervivencia política" tras escasos dos años en el poder.

"Las próximas 24 o 48 horas serán cruciales para determinar si tendremos a un nuevo premier", añadió Robinson.

En su nota de renuncia, Blears dijo: "Hoy he comunicado al primer ministro que dejo el gobierno. Mi política siempre ha estado arraigada en la creencia de que la gente es capaz de cosas extraordinarias, teniendo el apoyo y el incentivo adecuados".

"El papel de un gobierno progresista debería ser pasar el poder a la población. Nunca he buscado altos cargos de por sí o por lo que puedo ganar, sino por lo que puedo conseguir para la gente que represento", añadió.

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Tormenta política

Para Brown parece llover sobre mojado. La renuncia de Blears ocurre tras conocerse que la ministra del Interior, Jacqui Smith, dejará el gobierno en la próxima reestructuración del gabinete prevista para el lunes próximo.

Smith, de 46 años, fue muy criticada desde que se supo que su esposo usó parte de su dieta parlamentaria para adquirir dos películas pornográficas.

Tras desatarse la polémica hace algunos meses, la funcionaria se disculpó y decidió devolver el dinero público utilizado para esa compra.

La crisis política ha llegado a tal punto que incluso el diario británico The Guardian, que tradicionalmente apoya al Partido Laborista, se ha unido a los críticos de Brown al pedirle su dimisión.

"No puede liderar una revolución en contra de su propia forma de gobernar, pero aún así esta revolución es necesaria", dice el crítico editorial del periódico, que describe a Brown como un político "sin visión, ni plan, ni argumentos para el futuro, ni apoyo".

En este ambiente, la oposición conservadora se apresuró a exigir el adelanto de las elecciones generales previstas para 2010.

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