Un país fracturado

Joven protesta en Teherán
Image caption ¿Grupos de descontentos o país fracturado?

Ha sido calificada como situación sin precedentes en los 30 años de historia de la República Islámica y los corresponsales coinciden en señalar que es imposible predecir qué pasará en Irán las próximas horas.

Jon Leyne, de la BBC, informa desde Teherán que en la medida en que continúan ocurriendo manifestaciones -muchas veces espontáneas- la situación se torna potencialmente explosiva.

Leyne agrega que es difícil tener una idea exacta de la escala de las protestas en Teherán por no hablar del resto del país.

Señala, además, que muchos no sólo se cuestionan la limpieza de las elecciones del viernes pasado, sino que llegan a desafiar la autoridad del líder supremo, el ayatola Jameini.

Pese a todo, agrega Leyne, el presidente Mahmoud Ahmadinejad cuenta con un amplio respaldo entre la población.

¿Se puede, entonces, hablar de un país fracturado o se trata sólo de algunos sectores descontentos con el gobierno?

Economía

Haizam Amirah Fernández, investigador principal para el Mediterráneo y Mundo Árabe del Real Instituto Elcano, de Madrid, España, indica que "el nivel de debate durante la campaña electoral demuestra que en la sociedad iraní hay distintas sensibilidades en cuanto a asuntos internos pasando por la economía, por las libertades, por el modelo de república y también en cuanto a asuntos internacionales".

Según el experto, dada la gran población juvenil que hay en Irán, "allí es donde se puede concentrar el descontento", que también se hace notar entre profesionales, mujeres y "tampoco en todas las zonas rurales están satisfechos".

Ahmadinejad "ha conseguido ganarse lealtades de algunos sectores por las ayudas económicas directas que les ha proporcionado -por ejemplo los funcionarios públicos, algunas fuerzas del régimen- pero eso no cubre a toda la población rural, y sobre todo cuando la inflación sigue siendo un problema muy presente en el Irán de hoy", manifiesta.

Para el investigador iraní Ahmad Rafat no se trata sólo de opositores reformistas islámicos descontentos o de jóvenes en las ciudades con acceso a la tecnología y la información, sino que "es un sector más amplio".

Según agregó Rafat, "incluso el sector económico conservador está descontento. Durante el mandato de Ahmadinejad se cambió cinco veces al director del Banco Central por no compartir las decisiones económicas" del gobierno.

Además, "existe el descontento de las minorías étnicas y de otros sectores, como empleados o maestros que han protestado varias veces en los últimos cuatro años".

Fractura

En palabras de Rafat, "por primera vez hay una fractura no sólo entre laicos y religiosos, sino en el interior del poder religioso.

"El hecho de que uno de los padres y padrinos de la Revolución Islámica, Hashemi Rafsanjani, ex presidente de la República y ex presidente del parlamento esté virtualmente detenido en su casa y se haya enfrentado antes de las elecciones no sólo con Ahmadinejad sino con el guía supremo, el ayatola Jamenei, demuestra que los padres de la Revolución Islámica y de la República Islámica están divididos.

"Esto se ha manifestado también en la ciudad santa de Qom, donde reside la mayoría de los ayatolas y algunos se han manifestado abiertamente contra la reelección".

Todas las fuerzas opositoras, sin embargo, carecen "de una organización necesaria" para poder hacer frente a Ahmadinejad, según el experto.

"Lo que está pasando en estos días es algo extraordinario pero si no se consigue un liderazgo capaz de organizar la protesta, ésta va a a acabar dentro de unos días cuando la rabia de la gente se termine", concluye Rafat.

Pero para Amirah Fernández, "si la medida del peso que tiene el bloque opositor es el grado de represión (de los últimos días); si esa es la vara de medir, seguramente esa oposición va en aumento y ha encontrado en (el candidato derrotado) Mir Hossein Mousavi una cabeza visible".

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