¿Fisuras en la República Islámica?

Estudiantes se manifiestan en Teherán.
Image caption Las manifestaciones de los últimos días son consecuencia de una honda división política.

La violencia de los últimos días en Teherán es consecuencia de la profunda fractura entre los partidarios del candidato ganador y actual presidente, Mahmud Ahmadinejad, y el principal candidato opositor, Mir Husein Mousavi. Pero, ¿refleja la tensión en las calles una fractura más profunda en el seno de la República Islámica?

En sus declaraciones públicas, tanto reformistas como conservadores se presentan como defensores acérrimos del legado de la Revolución Islámica.

"No estamos contra el sagrado sistema, sino contra las mentiras y el fraude. Buscamos una reforma que nos devuelva a los fundamentos puros de la República Islámica", afirmó Mousavi, citado por Ángeles Espinosa, corresponsal en Teherán del diario El País de España.

"Los dos reivindican la herencia de la Revolución porque es la única legitimidad que tienen para quedarse en el poder", le comentó a BBC Mundo el periodista iraní Ahmat Rafat.

Sin embargo, las diferencias entre los partidarios de Ahmadinejad y de Mousavi son profundas y algunos analistas sugieren que estas dos tendencias nacen de una fisura en el corazón mismo de la República Islámica.

"Por un lado, en ala más radical, más integrista, encabezada por el líder supremo Alí Jamenei y con Ahmadinejad como brazo ejecutor. Y, por otro, la corriente más pragmática, encabezada por un hombre fuerte del régimen desde hace 30 años que es Hashemi Rafsanyani, quien se reunió con los reformistas y llegó a un acuerdo sobre un candidato que es Musavi", sugirió Rafat.

De los despachos a la calle

Tras las elecciones del 12 de junio, esta fractura política habría encontrado un eco en las calles, canalizado por las manifestaciones de descontento por parte de los seguidores de Mousavi.

"Durante los últimos 30 años, los máximos líderes de Irán estuvieron en desacuerdo muchas veces, pero nunca antes habían trasladado sus disputas al pueblo como en esta ocación", comentó Jeremy Bowen, editor para el Medio Oriente de la BBC.

Una de las cuestiones clave es saber por qué ahora, por primera vez, estos enfrentamientos trascendieron los despachos.

"El ayatolá Jamenei es diferente de su predecesor, el ayatolá Jomeini. Jomeini era un gran ayatolá que legítimamente tenía el respeto de sus pares. Jamenei es un ayatolá que se hizo gran ayatolá de un día para otro, cuando Jomeini murió", le comentó a la BBC Karim Sadjadpour, investigador de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional.

El líder supremo, cuestionado

Esta "debilidad" del líder supremo podría estar siendo aprovechada por la oposición, encabezada en la sombra por Rafsanyani, uno de los hombres más poderosos y ricos de Irán.

"Lo que Rafsanyani tiene en su mano es que es presidente de la Asamblea de Expertos, que es un órgano con pocas funciones pero importantes. Entre ellas, el nombrar y cambiar el guía supremo. En este sentido, el único que puede quitar a Jamenei del puesto es esa Asamblea de Expertos presidida por Rafsanyani", apuntó Ahmat Rafat.

"Rafsanyani está en Qom (capital religiosa de Irán) intentando reunir una coalición de grandes ayatolás que prueben desbancar al ayatolá Jamenei", indicó Karim Sadjadpour.

Situación compleja

De tener éxito la estrategia de Rafsanyani, Irán se vería abocado a una situación compleja.

"Se crearían dos centros de poder en Irán. Y si uno se negara a reconocer al otro, sería un peligro. La existencia de dos centros de poder en el país puede llevar al país a un enfrentamiento", sugirió Ahmat Rafat.

"Irán tiene también dos fuerzas armadas: una, la regulare, y otra, los guardias de la revolución. Y cada uno de esos poderes controla a una de esas fuerzas armadas", señaló Rafat.

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