Última actualización: martes, 21 de julio de 2009 - 15:27 GMT

¿Por qué llegan menos balsas a España?

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El mar está en calma y el cielo claro, mientras el barco español de guardacostas acelera en el Atlántico.

Detrás de nosotros están las Islas Canarias: amplia, con trozos de roca volcánica, salpicada de hoteles.

Siempre popular entre los turistas, el archipiélago también ha sido durante mucho tiempo un destino de elección de los inmigrantes africanos que tienen la esperanza de llegar a la Unión Europea.

El benigno clima de verano ofrece las condiciones perfectas para los cayucos, las frágiles embarcaciones de un solo motor, que hacen la travesía desde Mauritania o Senegal.

Pero hoy, al igual que la mayoría de los días en 2009, el horizonte y la pantalla del radar están en blanco. No hay un barco a la vista.

"Este año, los números se han más que estabilizado, están cayendo", explica Orlando Ramos Alayón, el capitán de guardacostas.

"Hay vigilancia permanente ahora, tanto de la policía y de guardacostas, a nivel nacional y de la UE".

Vigilancia mejorada

Inmigrantes que arriban en barco a las Islas Canarias

Inmigrantes que arriban en barco a las Islas Canarias

La marea de inmigración ilegal llegó a su punto máximo en 2006, cuando 600 barcos trajeron 31.678 personas desesperadas a las Canarias en busca de mejores tiempos.

A menudo, los cayucos iban atiborrados con un máximo de 90 migrantes, que habían pagado para hacer el peligroso viaje.

Muchos más -sin duda cientos y quizá miles- murieron durante la travesía. La cifra es una cuestión de conjeturas.

Pero en los últimos tres años las cifras han venido disminuyendo constantemente.

En 2008, 9.181 inmigrantes llegaron a Canarias, una caída de 71% en comparación con 2006.

Y durante los cinco primeros meses de 2009, los números se redujeron a la mitad de nuevo en el mismo período del año pasado.

"En abril y mayo, no tuvimos un solo barco", explica Alayón con orgullo.

Sin duda, la caída se debe en parte a la mejora de la vigilancia.

En el marco del programa Frontex de la UE, en España la Guardia Civil patrulla las aguas de África Occidental en colaboración con las autoridades de Senegal y Mauritania.

En los seis primeros meses de 2009 estas patrullas enviaron 762 inmigrantes de vuelta a sus puntos de partida.

Además, una única red de comunicaciones por satélite, denominada Sea Horse (Caballo de mar), permite compartir la información entre los dos continentes.

Penas de cárcel

Inmigrante en las costas de Islas Canarias

Los cayucos reciben asistencia para llegar a la orilla.

En Tenerife, la mayor de las islas, tuve acceso a la recientemente actualizada sala de control de la Guardia Civil –algo poco común–, donde las pantallas de radar muestran en tiempo real la ubicación de todos los barcos que se acercan a las Islas Canarias.

En otro grupo de pantallas, cámaras de largo alcance pueden ofrecer imágenes en vivo de los buques dentro de un radio de 8km de la costa.

"Por lo general, las embarcaciones legítimamente registradas envían una señal satelital para identificarse", dice el sargento Miguel Ángel Moreno. "Si un barco no lo hace, eso nos pone en estado de alerta".

"Hasta ahora este año sólo cinco barcos de inmigrantes han llegado a Tenerife, y todos se han detectado e interceptado con el uso de esta tecnología".

En este ámbito, dentro de las aguas territoriales de España, los cayucos que vienen reciben asistencia para llegar a la orilla, en lugar de ser enviados de vuelta.

Sin embargo, Moreno subraya que la nueva tecnología ha dado a la policía niveles sin precedentes de información acerca de los barcos.

"En el pasado, lo primero que sabíamos de ellos era cuando desembarcaban en una playa, pero ahora podemos controlarlos desde mucho más lejos", dice.

Parte de ese control incluye el intento de identificar y detener a los traficantes, que a menudo viajan con sus clientes manejando los barcos.

Usando cámaras dotadas de visión nocturna y tecnología de infrarrojos, la policía estudia el lenguaje corporal de las personas a bordo, en busca de alguien que parece estar a la cabeza o dando órdenes.

Anteriormente, todos los que llegaban en un cayuco eran tratados igual, pero ahora estamos activamente buscando a los traficantes

José Antonio Batista, representante del Gobierno español en Tenerife

Una vez en tierra firme, los pasajeros son procesados y, siempre que sea posible, repatriados. Pero cada vez más, los traficantes se enfrentan a penas de cárcel.

"Anteriormente, todos los que llegaban en un cayuco eran tratados igual, pero ahora estamos activamente buscando a los traficantes", explica José Antonio Batista, representante del Gobierno español en Tenerife.

"Este es un disuasivo importante, porque en lugar de venir aquí y saber que van a ser enviados de vuelta, ahora saben que van a ser enviados a la cárcel".

Batista señala que 22 personas se encuentran actualmente cumpliendo condenas por tráfico de personas, mientras que otros 169 sospechosos se encuentran en prisión a la espera de un juicio.

Desempleo

Pero además de una mayor vigilancia y penas más duras para los traficantes, hay otro elemento disuasorio, la recesión.

Ayuda al inmigrante

En 2008 llegó un 71% menos de inmigrantes que en 2006.

Porque así como la ola de migrantes aumentó cuando España vivió un auge económico, ahora ha caído en línea con la desaceleración, que ha dejado el país con una tasa de desempleo del 18,7%, la más alta de la UE.

Anteriormente, en la capital, Madrid, encontré un grupo de alrededor de dos docenas de inmigrantes africanos matando el tiempo jugando a las cartas en una plaza.

Cuando las autoridades españolas fallaron en repatriarlos a los 40 días de su arribo, se les permitió permanecer aquí.

Pero sin los permisos de trabajo viven en el limbo administrativo, y aun en el caso de que pudieran trabajar, habrían de competir con los 3,5 millones de desempleados oficiales que hay en España.

"Yo no recomiendo España en este momento", suspira un inmigrante de 28 años, que vino aquí desde Camerún en 2004.

"Para mí, es como África, sólo civilizado. Y en cierto modo es peor que en África porque aquí uno tiene que pagar por todo lo que come".

Otro inmigrante, de 27 años de Nigeria, describe las dificultades crecientes para encontrar trabajo en el mercado negro.

"Cuando vine aquí hace tres años había un montón de trabajo en la construcción", dice, "pero cuando comenzó la crisis, las cosas se pusieron difíciles para los inmigrantes. Ahora tengo suerte si consigo día de trabajo a la semana".

Entonces, ¿qué le diría él a alguien en Nigeria que está pensando en venir a España ahora?

"Mi consejo es que mejor no pensar en venir a Europa", es la lacónica respuesta. "Por ahora, está muy difícil aquí".

Atracción continua

Cayuco en Islas Canarias

El verano ofrece las condiciones perfectas para hacer la travesía.

En una época de teléfonos celulares y mensajería instantánea, esta evaluación parece haberse filtrado a posibles emigrantes y puede ser un factor en la fuerte caída en el número de cayucos.

Pero muchos otros seguirán arriesgando sus vidas.

El lunes, un barco que llevaba 68 inmigrantes llegó a tierra en la pequeña isla canaria de El Hierro.

Otro de los pasajeros falleció durante la travesía, un triste recordatorio de los peligros que entraña.

"Es un alivio ver que menos personas están llegando, pero esto no significa que la necesidad de hacer el viaje haya desaparecido", explica Austin Taylor Wainwright, un coordinador de socorro con la Cruz Roja Española.

"Si nos fijamos en la tasa de desempleo en Senegal, es alrededor del 50%", añade.

"No importa qué tan grave sea la crisis económica está, siempre va a ser peor en África, y la gente seguirá arriesgando sus vidas".

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