Seguridad iraquí superó primer gran test

Fieles chiítas en Bagdad, Irak
Image caption Miles de peregrinos chiítas se reunieron para conmemorar la muerte del imán Mousa al-Kazim.

Las fuerzas de seguridad iraquíes pasaron el primer gran examen desde que las tropas estadounidenses completaran su retirada de las ciudades del país al final del mes pasado. La ocasión fue un importante festival religioso en el que no hubo violencia a gran escala.

Centenares de miles de peregrinos de todos los rincones de Irak y de fuera del país visitaron la capital, Bagdad, en una de las citas más importantes del calendario religioso chiíta.

En el pasado, reuniones como ésta fueron objetivo de ataques sectarios.

Tranquilidad relativa

"Las autoridades de Bagdad aseguraron que más de cinco millones de peregrinos descendieron hasta la capital durante la semana pasada para visitar el sepulcro del Imán Moussa al-Kadhim. Sólo tres personas murieron en dos ataques con bomba que tuvieron lugar el viernes. En total, más de 30 resultaron heridos", informó desde Bagdad Gabriel Gatehouse, corresponsal de la BBC en la capital iraquí.

"En la mayoría de países, esto se consideraría una tragedia. En Irak, se interpreta como un éxito. Por primera vez desde la invasión liderada por los estadounidenses en 2003, las fuerzas de seguridad iraquíes se hicieron cargo por sí solas de la seguridad de un acontecimiento de tal envergadura", señaló Gatehouse.

Según el corresponsal, las fuerzas de seguridad impusieron un toque de queda parcial en la capital y desplegaron múltiples cordones de policía que aseguraron que ningún atacante pudiera alcanzar el sepulcro, ubicado en la parte norte de la ciudad.

El hecho de que el evento tuviera lugar con relativo éxito es un impulso importante para el primer ministro iraquí, Nouri al-Maliki, quien celebró el mes pasado la retirada de las tropas estadounidenses de las zonas urbanas como una gran victoria para el país.

Últimos ataques

Tres semanas después de la retirada, no se produjo un aumento inmediato en el número de ataques, como muchos temieron.

Sin embargo, recordó Gabriel Gatehouse, la violencia tampoco decreció de manera significativa y los ataques con bomba, los tiroteos y los ataques suicidas continúan siendo hechos casi diarios en la vida de Irak.

En este sentido, un líder de las milicias sunníes opuestas a al-Qaeda, Mahmud Abdullah, y otra persona murieron este domingo a causa de dos ataques con bomba en Bagdad.

Abdullah es el tercer cabecilla de las milicias sunníes asesinado en los últimos tres días.

Estas milicias, conocidas como Sahwa o "despertar", están formadas por ex miembros de la insurgencia iraquí y representaron un papel clave en la lucha contra al-Qaeda desde que alcanzaron un acuerdo con el ejército de Estados Unidos en 2006.

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