Claves de la reforma sanitaria en EE.UU.

Médicos
Image caption EE.UU. no cuenta con un sistema de cobertura universal.

Cuando accedió a la presidencia de Estados Unidos, Barack Obama situó entre sus principales prioridades la reforma del sistema de salud público.

Obama quiere que la reforma sea aprobada antes de fines de 2009, pero los legisladores del Congreso de EE.UU. no logran ponerse de acuerdo en la manera de implementarla.

¿Cuál es la actual estructura del sistema de salud estadounidense?

A deferencia de otros países desarrollados, EE.UU. no cuenta con un sistema de cobertura universal.

Es responsabilidad de los ciudadanos asegurarse la cobertura médica. Muchos estadounidenses la consiguen a través de sus empleadores y otros suscriben seguros de salud privados.

Bajo las condiciones de la mayoría de los seguros de salud, los asegurados pagan una cuota, aunque a veces deben costear parte de los tratamientos, lo que se conoce como deducibles. La cantidad que pagan varía según el seguro suscrito.

¿Da el gobierno de EE.UU. cobertura a algún ciudadano?

Sí. Los estadounidense mayores de 65 años pueden acceder a un sistema de salud gubernamental conocido como Medicare.

Los padres con ingresos bajos, los niños, las mujeres embarazadas y las personas con ciertas discapacidades pueden acceder a la cobertura sanitaria pública de Medicaid.

El gobierno de EE.UU. también ofrece el Programa Estatal de Seguro de Salud Infantil, que da cobertura a los hijos de familias de ingresos bajos pero no tan bajos como para beneficiarse de Medicaid.

Los veteranos del ejército también tienen acceso a un seguro de salud financiado por el gobierno.

¿Cuál es el problema del sistema estadounidense?

Image caption Veinticinco millones de ciudadanos tienen una cobertura inadecuada para sus necesidades.

Los costos para los ciudadanos se han incrementado dramáticamente.

Las primas de los seguros que proveen los empleadores han aumentado cuatro veces más rápido que los salarios, y son ahora el doble de caras que hace 9 años.

Mientras, el porcentaje de empleados con un deducible anual superior a US$1.000 aumentó del 1% al 18% entre 2000 y 2008.

Por otro lado, el gobierno federal estadounidense gastó US$2,2 billones en salud en 2007. Ello representa más del 16% del Producto Interno Bruto (PIB) de EE.UU. y casi el doble de la media de otros países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

¿Cuáles son las consecuencias del aumento de los costos de la cobertura sanitaria?

El aumento de los costos individuales hace que cada vez más estadounidense sean incapaces de pagar un seguro de salud. Unos 47 millones de personas, sobre una población de 300 millones, no cuentan con un seguro sanitario.

Además, otros 25 millones de ciudadanos tienen una cobertura inadecuada para sus necesidades.

Cuando alguien sin seguro o con una cobertura inadecuada enferma, debe pagar los costos sanitarios de su propio bolsillo.

Muchos deben elegir entre no recibir tratamiento o declararse en bancarrota.

La mitad de las bancarrotas de particulares en EE.UU. son en parte consecuencia de las astronómicas facturas médicas.

El aumento de los costos también hace que el gobierno esté gastando cada vez más dinero en los programas Medicare y Medicaid.

¿Qué propone Obama?

Image caption Muchos deben elegir entre no recibir tratamiento o declararse en bancarrota.

En la campaña electoral de 2008 Obama propuso crear un sistema de seguro de salud nacional para todos los estadounidenses sin cobertura de sus empleadores o del gobierno federal, financiado por las contribuciones de los empleadores que no cuentan con su propio esquema y con la eliminación de los recortes de impuestos implementados por el ex presidente George W. Bush.

Desde que accedió a la Casa Blanca, Obama ha abandonado estas propuestas específicas.

Consciente de que cualquier reforma debe ser aprobada por el Congreso antes de convertirse en ley, Obama ha delegado el trabajo de diseñar los detalles de la misma a los legisladores de las dos cámaras, estableciendo tres principios que cualquier reforma debe cumplir para contar con su apoyo.

Estos principios incluyen la reducción de los costos, la garantía de que todos los ciudadanos tendrán la libertad de elegir su sistema de salud -incluyendo el sistema público- y asegurar que todos los estadounidenses tienen acceso a una cobertura sanitaria asequible y de calidad.

¿Qué propuestas han presentado los legisladores?

Image caption Obama tiene entre sus principales prioridades la reforma del sistema de salud.

Varios comités del Congreso están trabajando en proyectos de reforma.

El Comité de Salud del Senado fue el primero en aprobar un borrador de reforma.

Éste extiende la cobertura sanitaria requiriendo a todos los estadounidenses que suscriban un seguro de salud y proveyendo subsidios a las familias con menos recursos para ayudarles a pagar la cobertura.

También exige a que la mayoría de los empleadores que provean un seguro a sus empleados, al tiempo que extiende la cobertura de Medicaid a más ciudadanos.

Quizás el punto más relevante del proyecto es que establece un plan de seguro sanitario público, accesible a todos aquellos que no tienen cobertura de sus empleadores o no pueden acceder a Medicaid.

Por otro lado, tres comités de la Cámara de Representantes han acordado un proyecto conjunto que prevé un sistema similar al del Comité de Salud del Senado

Mientras, se espera que el proyecto del Comité de Finanzas de la cámara alta también prevea la obligación de contar con un seguro, aunque no incluirá la opción pública. En su lugar, se crearían cooperativas médicas sin ánimo de lucro que competirían con las aseguradoras privadas.

¿Cómo se financiará la reforma del sistema de salud público?

Image caption El Comité de Salud del Senado fue el primero en aprobar un borrador de reforma.

Parte será costeado con la reducción de gastos innecesarios, la introducción de un sistema de registro electrónico de los pacientes y la disminución de los pagos que actualmente reciben los hospitales por tratar a pacientes sin seguro en las salas de emergencia (eliminando estos pagos si todos los pacientes tienen seguro).

Pero estas medidas no lograrán cubrir la totalidad de la reforma.

La propuesta de la Cámara de Representares prevé un aumento de los impuestos de hasta el 5,4% para las familias que tienen unos ingresos de más de US$350.000 al año. Esta medida es poco probable que sea aprobada por la cámara alta por su impopularidad.

El Comité de Finanzas del Senado se plantea el cobro de un impuesto sobre los beneficios sanitarios otorgados por las empresas a los empleados. Hasta ahora estos no se consideran como parte del sueldo, por lo que están exentos del pago de impuestos.

Ésta propuesta parece ser impopular entre sindicatos y algunos demócratas, por lo que es poco probable que sea aprobada.

En el proyecto presupuestario que presentó en marzo, Obama propuso acabar con los recortes de impuestos de los que se pueden beneficiar los ciudadanos ricos que hacen donaciones de caridad, pero ello fue criticado tanto por los republicanos como por los demócratas y la propuesta fue retirada cuando el presupuesto pasó por el Congreso.

¿Será aprobada la reforma sanitaria este año?

Esa es la intención del presidente Obama, pero los desacuerdos en el Congreso sobre la manera de obtener la financiación amenazan con paralizarla.

Obama y su equipo van a presionar para que la reforma se apruebe este año y podrían estar dispuestos a hacer algunas concesiones para que así sea.

Todavía queda por ver si la reforma resultante complace a todo el mundo.

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