"Guantánamo Norte"

Prisión de Guantánamo.
Image caption Dos localidades de EE.UU. podrían recibir a algunos de los prisioneros que aún quedan en Guantánamo.

En las planicies del medio oeste de los Estados Unidos algunos miran hacia Guantánamo con la esperanza de que el cierre de la prisión militar les ayude a superar las actuales dificultades económicas y hasta evitar males por venir.

Ya se habla incluso del "Guantánamo Norte", algo que genera esperanzas a algunos y verdadero pavor a otros.

Pequeños pueblos con grandes instalaciones carcelarias y con poco trabajo por estos días, como Standish, en Michigan, o Fort Leavenworth, en Kansas, podrían recibir a algunos de los 250 que siguen recluidos en Guantánamo.

Los nombres de esas dos localidades trascendieron en los últimos días como algunas de las opciones que estaría considerando la Casa Blanca, si es que finalmente el presidente Barack Obama puede cumplir con su plan de cerrar la prisión militar ubicada en Cuba a finales de año.

Lo notable es que al contrario de lo que expresa la opinión pública general, los habitantes de los pueblos que podrían ser seleccionados parecen ver con buenos ojos que los "terroristas" de Guantánamo establezcan residencia en la cárceles locales.

Importando presos

Son malos tiempos para los administradores de las prisiones, no sólo por el ambiente económico que afecta a todo el país, sino porque hay un exceso en la capacidad de reclusión en EE.UU.

Sólo en Michigan, el Departamento de Prisiones informó que tiene que cortar US$120 millones de los US$2.000 millones de su presupuesto del próximo año fiscal, que empieza en octubre.

Tres prisiones y cinco correccionales deberán ser cerradas, lo que implicará el despido de hasta 1.000 empleados. Una de ellas es la de Standish, cuyas instalaciones actualmente se encuentran vacías.

El cierre es inminente, a no ser que se importen reclusos. Una negociación en marcha podría trasladar a Michigan unos 1.100 presos de California y hasta hay una propuesta para relocalizar a algunos que hay en Alaska, lo que permitiría mantener operativas las cárceles.

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Y también está la más compleja y políticamente mucho más delicada opción de crear un nuevo Guantánamo.

Prisioneros y reactivación económica

Aunque a los habitantes de Standish quizá no les guste más que al resto de los estadounidenses tener en "su patio" a sospechosos de actividades terroristas, la mayoría parece estar dispuesta al "sacrificio" de recibirlos en aras de salvar el pueblo, ya que la prisión es el motor de la economía local.

Según los datos del Departamento del Trabajo, en la región de Standish el desempleo supera el 17%, casi el doble de la media nacional. El cierre definitivo de la prisión implicaría el despido de 340 personas, la mayoría de las cuales vive en este pueblo de 1.600 habitantes.

Eso generaría una cascada de problemas económicos, pues forzaría a muchos de los residentes a emigrar en busca de trabajo, lo que impactaría en el comercio, en la demanda de servicios y hasta en los ingresos por impuestos municipales.

Sin embargo, mantener la prisión no garantizaría automáticamente el desahogo económico para algunas familias porque las instalaciones serían controladas por personal especialmente entrenado del gobierno federal. Pocos trabajadores serían "reciclados".

En una entrevista con la Radio Pública Nacional (NPR, por sus siglas en inglés) el alcalde de Standish, Kevin King, dijo este miércoles que alojar a los prisioneros de Guantánamo no exigiría la misma fuerza laboral que solía tener la prisión.

"Estamos hablando de 200 internos contra los alrededor de 600 que hemos tenido en el pasado (...) Eso puede ser negativo pero espero que podamos seguir empleando la misma cantidad de personas y a las misma personas", expresó King.

"Colonia terrorista"

Image caption Las autoridades de Michigan creen que el traslado de prisioneros generará problemas en la seguridad doméstica.

En cambio a la gobernadora de Michigan, Jennifer Granholm, no le resulta tan buena la idea de llevar a Standish a los prisioneros de Guantánamo y asegura estar preocupada "por las implicaciones en la seguridad doméstica" que podría tener el traslado.

"Hasta que el gobierno federal pueda dilucidar las preocupaciones de la gobernadora, ella no estará a favor de mudar los detenidos a Michigan", expresó la oficina de prensa de Granholm en un comunicado enviado este miércoles al periódico local de Standish.

Granholm asegura estar dedicada en primer lugar a lograr cerrar el trato con California para llevar reclusos de ese estado, aunque la prensa local afirma que las negociaciones no avanzan muy rápidamente.

En una rara "coincidencia bipartidista" la posición de la gobernadora demócrata es compartida por los congresistas republicanos de Michigan, para quienes los prisioneros de Guantánamo no deben ser destinados a ningún centro de reclusión dentro de los EE.UU.

El representante republicano por Michigan, Peter Hoekstra, expresó en un comunicado puesto en su sitio web que espera que los reportes salidos en la prensa en los últimos días "sean inexactos".

"Estos son algunas de las personas más peligrosas del mundo (...) Necesitamos conservar trabajos en Michigan, pero convertir a nuestro estado en una colonia penal terrorista no es la manera de atraer nuevas familias e inversiones de negocios", afirmó Hoekstra.

"No son asaltantes"

Algunos ridiculizan los temores expresados por los políticos conservadores sobre los peligros que representaría llevar a los prisioneros de Guantánamo a territorio estadounidense.

La Casa Blanca y organizaciones de derechos humanos que abogan por el cierre de la prisión recuerdan insistentemente que de las cárceles de alta seguridad de EE.UU. nunca se ha escapado nadie. Y además, que en ellas ya hay varios condenados por terrorismo.

Esta opinión es compartida por algunos habitantes de Standish como el mecánico Gary Church, quien dijo al diario The Washington Post que esos temores eran "ridículos".

"Si se escapan no van a ir a robar la tienda general. Ellos son pensadores y planificadores, no ladrones callejeros. Ellos hacen grandes cosas", dijo Church.

Hasta ahora no hay decisiones tomadas pero se espera que en las próximas semanas, comitivas de los Departamentos de Seguridad Interior, Defensa y Justicia visiten los potenciales lugares donde ubicarán al sustituto de Guantánamo

Aunque el cronograma de cierre de la prisión no parece ir marchando como deseaba el presidente Obama cuando el 22 de enero firmó el primer decreto de su gestión, algunos gobiernos locales ya hacen planes y sacan números.

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