Bélgica: amnistía para indocumentados

Inmigrantes y buscadores de asilo en Bégica (Foto: Archivo)
Image caption Los solicitantes deberán comprobar que han permanecido en el país al menos cinco años

El gobierno belga intentará resolver parcialmente el problema de la migración ilegal regularizando a miles de personas que han vivido clandestinamente en el país durante años.

Luego de un acuerdo pactado por el gobierno federal, miles de inmigrantes podrán lanzarse a la cacería de papeles de residencia o de trabajo entre el 15 de septiembre y el 15 de diciembre.

El principal criterio para conseguir la tan anhelada tarjeta de residencia es comprobar que han permanecido en el país por lo menos cinco años desde el momento que presentaron su primera solicitud de asilo.

También tendrán oportunidad aquellas personas que demuestren que han trabajado bajo contrato por lo menos durante dos años y medio.

Además de estos criterios básicos, se han introducido una serie de filtros para evitar un procedimiento automático, por lo que en cada una de las solicitudes se considerarán otros factores de tipo social, como nivel de integración, dominio del idioma, escolaridad, si se trata de una familia o viven en condiciones inhumanas.

Refugio belga

La oficina del Secretario de Estado para Asilo, Melchior Wathelet, estima que entre 25 mil y 50 mil personas podrían beneficiarse de la campaña de otoño, según informan medios de comunicación locales.

Durante la última ronda de regularización llevada a cabo en enero de 2000, de 53.000 solicitudes recibidas fueron aceptadas unas 30.000.

"Es una decisión muy positiva que pone fin a una política migratoria que había estado en el limbo durante tres años", le dice a BBC Mundo Didier Vanderslycke, miembro del comité ejecutivo de la Plataforma Internacional para la Cooperación sobre Inmigrantes Indocumentados, una red con sede en Bruselas que proporciona apoyo en 25 países europeos.

"Beneficiará principalmente a los grupos más vulnerables y que son víctimas de graves violaciones a los derechos humanos", agrega el que también fuera uno de los representantes de la sociedad civil en las negociaciones.

"Pero es necesario dejar claro que la medida sólo beneficiará a las personas que han estado involucradas durante años en su proceso de regularización, y no a los nuevos inmigrantes, quienes no tendrán ninguna oportunidad de arreglar sus papeles en esta ronda", advierte.

Contra las cuerdas

De acuerdo con los expertos, el principal motivo por el cual el gobierno ha decidido perdonar a miles de inmigrantes clandestinos es la falta de capacidad para gestionar la demanda de solicitudes de asilo.

La invasión de peticiones ha llegado a tal nivel que la Agencia Federal para la Recepción de Solicitantes de Asilo (Fedasil) cerró en junio temporalmente sus puertas al no tener lugares en sus centros de alojamiento, dejando en la calle a centenares de personas, incluyendo familias enteras con niños.

Luego de una demanda presentada por la Organización No Gubernamental Refugee Work Flanders and Ciré, la Justicia impuso una multa a Fedasil de US$709 diarios por cada persona rechazada.

Las instalaciones de Fedasil tienen capacidad para 15.862 personas y en 2008 ya registraban a 16.281, muy por encima de las 8.058 contabilizadas en 2000.

Actualmente hay 1.100 solicitantes de asilo hospedados en alojamientos de emergencia, incluyendo hoteles.

Impacto

Para las fuerzas políticas opositoras a la medida, como el partido de extrema derecha Interés Flamenco, liderado por Filip Dewinter, la regularización masiva "es un drama" que tendrá un costo insostenible para el Estado en esta época de crisis y austeridad financiera.

El peso de la factura no recaerá sólo en el gobierno federal, que deberá expandir el aparato migratorio para gestionar miles de solicitudes, sino también en las autoridades regionales y municipales.

Igualmente habrá mayor carga de trabajo para los Centros Públicos de Bienestar Social, los cuales tienen la responsabilidad de brindar educación, trabajo y alojamiento en viviendas de interés social, donde ya se registra un profundo déficit.

A su vez, dentro de la Unión Europea, algunos países temen que la campaña belga genere un precedente negativo y promueva la migración clandestina, ya que -según afirman- muchas personas harán lo posible por aplazar su deportación con la esperanza de una eventual ola masiva de regulación.

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