Afganistán, nación pendiente

En Kandahar
Image caption Crece el debate sobre lo que pretenden lograr los países occidentales en Afganistán.

Las elecciones presidenciales de Afganistán marcan otra etapa en el lento e incompleto proceso de construcción de nación que Estados Unidos y sus aliados ven como esencial para que el país no se convierta, una vez más, en un paraíso de al-Qaeda.

Pero, ¿cuán exitoso puede ser el proyecto de construir una nación desde fuera?, ¿qué factores determinan el éxito? ¿y cuán relevantes son otros ejemplos previos para la experiencia afgana?

Ocho años después de la invasión inicial de Afganistán y con un creciente número de víctimas militares occidentales, el debate se extiende en Estados Unidos y en el Reino Unido -los dos países más comprometidos en la aventura afgana- sobre qué exactamente es lo que están haciendo ahí.

¿Cuál es el objetivo? ¿Cuáles son las posibilidades de tener éxito? ¿Y cuánto tiempo se puede llevar?

Una mirada al pasado arroja varios ejemplos de construcción de nación; algunos exitosos, otros no tanto.

Derrota total

Los éxitos claros son, por supuesto, los dos países derrotados al final de la Segunda Guerra Mundial, Alemania y Japón.

Pero esa palabra "derrotados" podría ser crucial. Alemania y Japón fueron forzados a capitular y sus regímenes de tiempos de guerra fueron desmantelados.

Image caption La constrrucción de nación en Afganistán es un trabajo en proceso.

Ambos fueron ocupados. Se invirtieron esfuerzos enormes para reconstruir sus sociedades e instituciones, debido a que -y no es un motivo menor- se necesitaba a ambos países como firmes aliados en la Guerra Fría en desarrollo.

Más recientemente, la construcción de naciones ha sido mucho más problemática.

En casi todos los casos -los nuevos países balcánicos que emergieron de la Yugoslavia rota, Irak y el mismo Afganistán- es en gran medida un trabajo en proceso.

Ha habido éxitos, pero también fracasos. A diferencia de Alemania y Japón, ninguno de estos países fueron ocupados o derrotados en la misma escala.

Ninguno de ellos han tenido la misma atención sostenida que requiere la reconstrucción.

Y ninguno de ellos tiene una tradición de democracia sobre la que se puedan construir instituciones que funcionen.

Muchos analistas argumentan que ahora las metas deben ser ajustadas a lo que sea posible de lograr.

Los países occidentales se han embarcado en una especie de "construccion de nación opcional", la cual como la idea de "guerras de elección", es quizá un lujo que pocas naciones desarrolladas, incluyendo Estados Unidos, pueden permitirse.

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