El vuelo de los indocumentados

Frontera México-EE.UU.
Image caption La iniciativa da vuelos gratis a inmigrantes mexicanos indocumentados para ser repatriados.

Prefiere no revelar su identidad por temor a represalias. Hace años que vive cerca de Tucson, en Estados Unidos, pero acaba de ser repatriado. Lo dejaron en la frontera y ahora se encuentra en el estado mexicano de Sonora planeando su regreso. Uno más entre centenas de mexicanos que han sido deportados por las autoridades estadounidenses.

¿Por qué regresar? "Toda mi familia vive en Estados Unidos, tengo que volver porque mi vida está allá", dice.

Para él no es una opción el Programa de Repatriación voluntaria que, por sexto año consecutivo, están implementando las autoridades de Estados Unidos y México.

Arriesgar la vida

La iniciativa consiste en que las autoridades le dan un boleto de avión gratuito a los inmigrantes mexicanos indocumentados capturados en Arizona para que regresen a su país.

Ambos gobiernos declaran que lo hacen para "salvar vidas", para que los indocumentados no se queden la zona fronteriza e intenten volver a cruzar en esta época del año en que muchos mueren en el desierto debido a las altas temperaturas.

Pero para gran parte de los inmigrantes el programa no es una opción porque ellos tienen su vida armada "al otro lado" y quieren regresar lo antes posible. Sin importar el calor o lo que tengan que pagarle a los "polleros", comerciantes que los ayudan a cruzar.

Prefieren arriesgar su vida antes que volver a México.

"Ese programa es para alguien que le fue muy mal, que está enfermo, o que tiene familia en México, pero no es mi caso", dice el inmigrante que accedió a conversar con BBC Mundo desde Sonora.

Él está decidido a volver. Y no quiere un vuelo que lo lleve al Distrito Federal.

Los que toman el avión

Image caption Según las autoridades, el programa intenta que los inmigrantes no mueran al cruzar el desierto.

Según el gobierno estadounidense, en los primeros tres días del programa de repatriación 800 indocumentados fueron trasladados voluntariamente por aire desde la ciudad de Tucson a México.

La iniciativa contempla dos vuelos diarios hasta el próximo 28 de septiembre, la época de mayor calor en el desierto de Arizona.

Algunos de los que tomaron estos vuelos declararon a la prensa que las cosas no están fáciles en Estados Unidos.

"Está muy difícil la cruzada, se me acabó el dinero y creo que es mejor regresar", le dijo a la agencia EFE Manuel Valdez, inmigrante indocumentado, momentos antes de abordar el avión en Tucson.

Valdez no está seguro si volverá a cruzar pero, por lo pronto, le viene bien regresar.

Otros de sus compañeros de viaje dijeron que habían caminado más de cinco días por el desierto antes de ser arrestados por la Patrulla Fronteriza y deportados.

Según John Torres, subsecretario de Operaciones del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), el programa es "un esfuerzo humanitario" para que los inmigrantes no mueran tratando de cruzar el desierto.

Pero otros opinan lo contrario.

"Venderle el alma al diablo"

Uriel González, coordinador de Casas YMCA de menores migrantes en Tijuana, le dijo a BBC Mundo que la mayoría de los deportados no acepta el programa y prefiere que lo dejen en la zona fronteriza para volver a cruzar.

"El objetivo es desmoralizar a los grupos de inmigrantes para que no vuelvan a entrar. Mandarlos en avión lo más lejos posible de la frontera".

El problema, según González, es que no les dan toda la información necesaria.

"Los hacen firmar un documento donde se comprometen a no volver en cinco o 10 años y al final el boleto no sale realmente gratis. Es como venderle el alma al diablo", agregó.

"Un muerto al día"

Según el padre Prisciliano Peraza, director de la casa de acogida de inmigrantes CCAMYN de Altar, Sonora, la idea de salvar vidas no es muy eficaz.

"Es una idea romántica que se queda en el papel. Los inmigrantes siguen muriendo cuando intentan cruzar por el desierto. En esta temporada hay por lo menos un muerto al día".

Mientras que Isabel García, presidenta de la Coalición de Derechos Humanos en Estados Unidos, le dijo a BBC Mundo desde Tucson que el proyecto de repatriación no funciona.

"Es un evento de relaciones públicas para que los estadounidenses crean que se está haciendo algo. Aún con toda la militarización, hay récord de muertos en la frontera".

García insiste en que los inmigrantes seguirán tratando de cruzar el desierto mientras no se resuelvan las razones de fondo que motivan la migración como la pobreza y el desempleo.

Desde 2004, más de 82.000 mexicanos han participado en el programa de repatriación. Sólo en 2008 aceptaron la propuesta cerca de 18.000 personas, año en el que fueron deportados unos 500.000 mexicanos.

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