Urgen a Japón a detener ejecuciones

El virtual nuevo primer ministro, Yukio Hatoyama
Image caption Amnistía pide al nuevo gobierno del virtual primer ministro Hatoyama que detenga las ejecuciones.

La organización defensora de los derechos humanos Amnistía Internacional (AI) urgió este jueves al nuevo gobierno de Japón a detener las ejecuciones de los condenados a la pena capital, argumentando que los presos se están enfermando mentalmente debido a las condiciones "crueles, inhumanas y degradantes" en que viven en el corredor de la muerte.

El grupo con base en el Reino Unido dijo que hay 97 reos esperando la horca en Japón sin tener idea de cuándo serán ejecutados, lo que les crea un estado de incertidumbre y de gran estrés mental.

"El tratamiento de los presos necesita ser mejorado urgentemente para prevenir que los presidiarios desarrollen serios problemas de salud mental", declaró James Welsh, experto en Salud de AI y responsable del informe.

El corresponsal de la BBC en Tokio, Roland Buerk, dice que AI describe al sistema japonés como el "régimen más severo imaginable".

No saben cuándo morirán

Por eso, AI hace un llamado al gobierno que se estrena la semana próxima a detener las ejecuciones, agrega Buerk.

El reporte de la organización señala que los condenados son confinados a celdas aisladas, se les prohíbe hablar con otros prisioneros y hasta mirar a los ojos a los guardias, mientras que se les permiten muy pocas visitas.

AI destaca que los condenados no saben cuándo van a morir en la horca hasta la mañana del día de la ejecución, lo que significa que pasan cada noche preguntándose si será su última noche.

"Algunos viven así año tras año, a veces por décadas", reza el reporte y da el ejemplo de un prisionero que estuvo en el corredor de la muerte durante 41 años.

El informe agrega que tampoco los familiares de los presos saben con anticipación el día del ahorcamiento.

Los condenados a muerte tienen menos probabilidades que otros internos de disfrutar del aire fresco y de la luz, y son más propensos a sufrir castigos adicionales por comportamientos que pueden infringir las estrictas reglas que pesan sobre ellos.

Un portavoz del Ministerio de Justicia, Yoshio Nakamura, dijo que una encuesta del gobierno mostró que más del 80% de los japoneses están a favor de la pena de muerte cuando se trata de condenar los crímenes más graves.

En 2008 fueron ejecutados en Japón 15 personas.

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