El escudo de Berlusconi, abollado

Silvio Berlusconi
Image caption Berlusconi dijo que cualquier juicio en su contra sería una "farsa".

Nadie está por encima de la ley, ni siquiera el primer ministro.

Esa es la conclusión que se desprende de una de las resoluciones judiciales más esperadas de la historia reciente de Italia.

El Tribunal Constitucional de ese país determinó que Silvio Berlusconi y otras tres figuras públicas –el presidente de la república y los presidentes de las Cámaras Alta y Baja- no deberían ser inmunes a procesos judiciales durante su mandato.

Pero los jueces parecen estar divididos respecto a este asunto: votaron nueve contra seis en oposición a la ley.

Constitución

En primer lugar están las implicaciones legales del caso. En teoría, y nadie lo ha confirmado aún, el fallo podría provocar la reapertura de al menos tres causas contra Berlusconi.

Image caption Berlusconi podría enfrentar varios juicios.

Estas causas fueron suspendidas el año pasado tras la aprobación de la polémica ley de inmunidad.

Entre los casos figura uno en el que se acusa al primer ministro de sobornar con US$600.000 a su ex abogado impositivo, David Mills, para que diera falso testimonio en dos juicios.

Mills fue sentenciado y condenado a cuatro años y medio en prisión, decisión que ha apelado.

Otra posibilidad es que Berlusconi intente que se reforme la constitución para reinstalar la inmunidad de las cuatro figuras públicas más importantes del país.

Esto implicaría un procedimiento parlamentario complicado, e incluso podría necesitar un referendo. Demoraría por lo menos un año.

Oposición impasible

Las ramificaciones políticas del fallo son todavía menos claras.

El propio Berlusconi dijo que no renunciará y que la decisión del tribunal es "una herramienta de la izquierda". Eso deja el asunto en manos de sus aliados políticos, de sus colegas de la coalición y de la oposición oficial.

Hasta el momento, en lo que a sus aliados respecta, algunos ya han salido a defenderlo.

El senador Lucio Malan, del partido de Berlusconi, Pueblo de la Libertad (PDL), dijo que no es necesario que el primer ministro renuncie y se inclinó por una elección, dado que las encuestas le adjudican un fuerte apoyo.

Hasta cierto punto, eso es cierto.

La popularidad de Berlusconi ha caído a menos de 50% por primera vez desde su regreso al poder, lo que confirma que hay una tendencia descendente. De todas maneras aún está fuera de la zona de peligro.

En lo que respecta a sus colegas de la coalición, especialmente los de la Liga del Norte, ellos tampoco parecen entusiasmados con la posibilidad de encarar nuevas elecciones ante la caída del primer ministro.

El colorido líder de la Liga, Humberto Bossi, se reunió con Berlusconi y salió diciendo: "Lo encontré fuerte, y eso me complace. Lo vi dispuesto a pelear".

El partido de Bossi es fundamental en todo esto, ya que su decisión de mantener este apoyo podría determinar el curso de los hechos.

Por su parte, la organización de centroizquierda Partido Demócrata (PD) instó a Berlusconi a renunciar si pierde la inmunidad.

Según el PD, sería absurdo que Berlusconi intentara afrontar su trabajo de gobernante y los juicios al mismo tiempo.

No obstante, el problema del PD es que no tiene ni el poder, ni la unidad, ni los escaños como para incidir en los acontecimientos.

Insignias de orgullo

La decisión del tribunal de este miércoles pone un límite a la pesadilla de Berlusconi.

A partir de los comentarios incendiarios en abril de su esposa Verónica, quien dijo que él necesitaba ayuda debido a su insano interés en chicas jóvenes, el premier no dejó de alternar entre un escándalo y otro.

Image caption La prostituta Patrizia D´Addario ha estado en el centro de los escándalos que han involucrado a Berlusconi.

Entre las acusaciones más fuertes figura la que afirma que pasó la noche con una prostituta.

Berlusconi nunca negó que ésa fuera la profesión de la muchacha, pero aseguró que no le pagó ni un centavo de su gigantesca fortuna.

La vida privada poco común del primer ministro le valió la cólera de todo el mundo, desde la oposición hasta la iglesia católica.

Pero tampoco le significó la pérdida total del apoyo popular.

En Italia los escándalos personales afectan a la opinión pública de manera distinta a otros países.

Incluso Berlusconi considera a algunos de estos escándalos como insignias de orgullo. Lee entre líneas el ánimo tolerante de los italianos y aprovecha que no tiene una verdadera oposición política.

Actitud combativa

Sin embargo, después de la resolución que le quita inmunidad deberá resintonizar su hábil antena política.

El haberse burlado del máximo tribunal de su país le puede traer consecuencias indeseables.

De todas maneras, Berlusconi es conocido por su actitud combativa hacia las instituciones oficiales, e incluso podría emprender una nueva confrontación aunque ya tenga 73 años.

Esto se debe a que el primer ministro es un hombre que quiere dejar un legado.

Ha pasado gran parte del último tiempo intentando forjarse una imagen de estadista en el exterior -ayudando a reinstalar en la comunidad internacional al líder libio Muammar Gadaffi- y de patricio en su país, ocupándose personalmente de dar respuesta al terremoto reciente en Abruzzo y las inundaciones en Sicilia.

Los escándalos actuales han deshecho algunos de esos logros.

Ahora, cuando enfrenta una nueva etapa sin el escudo de la inmunidad, su armadura podrá no estar rota, pero sí abollada.

Contenido relacionado

Vínculos

El contenido de las páginas externas no es responsabilidad de la BBC.