Tratado de Lisboa: Polonia puso la firma

Los que pensaban que el futuro de la Unión Europea (UE) se aclaraba con el "sí" de Irlanda al Tratado de Lisboa tienen ahora un último obstáculo que sortear: República Checa, ya que Polonia lo ratificó.

La aprobación irlandesa de este nuevo Tratado en el referéndum del pasado fin de semana hizo respirar aliviados a los líderes de la UE, pero el texto debe ser aprobado por el conjunto de los 27 países miembros para entrar en vigencia. Y aunque el presidente polaco lo firmó tal como prometió, su homólogo checo no lo pondrá fácil.

Irlanda dice "sí"

Vaclav Klaus, que ya advirtió que no firmaría el tratado hasta que la Corte Constitucional de su país le dé el visto bueno, ha puesto nuevas condiciones a la rúbrica.

Como recordó el corresponsal de la BBC en Praga, Rob Cameron, el presidente checo había escondido sus cartas desde el anuncio de la abrumadora aceptación del tratado en Dublín, pero ahora ha dejado claras sus intenciones.

Klaus no quiere que su país esté obligado a cumplir con la Carta de Derechos Fundamentales de la UE (como ya ocurre con Reino Unido y Polonia), lo que ha provocado la angustia de los europeístas dentro y fuera de su país.

"Esquivar los tribunales checos"

El presidente cree que si la República Checa se somete a esta carta "habría quien podría esquivar las decisiones de los tribunales checos y elevar sus demandas directamente al Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas", con sede en Luxemburgo.

Klaus se refirió a la posibilidad de que los alemanes expulsados del país tras la II Guerra Mundial pudieran reclamar a ese alto tribunal algunas propiedades que dejaron en República Checa.

Sin embargo, con esta exigencia Klaus se enfrenta al parlamento, que ya votó a favor del texto, y al gobierno de su país. De hecho, es este gabinete y no el presidente el que negocia los tratados internacionales, por lo que muchos consideran que Klaus se extralimita en sus funciones constitucionales.

Algunos líderes políticos incluso creen que el jefe de Estado podría tener que enfrentarse a un proceso de destitución si sigue adelante con sus planes, explicó Cameron, de la BBC.

Estas discrepancias han llegado incluso a Bruselas. Algunas fuentes aseguran que la próxima reunión de los 27, que tendrá lugar a finales de octubre, se dedicará en exclusiva a discutir las nuevas exigencias checas, y no a elegir a las personas que ocuparan los nuevos puestos que nacerán con el Tratado de Lisboa, como estaba previsto.

Francia ya ha mostrado su oposición a los deseos de Klaus. Mientras, al otro lado del Canal de la Mancha, los conservadores británicos creen que si el presidente checo se sale con la suya, ellos (que según las encuestas llegarían al poder en las elecciones de junio) podrían celebrar con legitimidad un referéndum sobre el Tratado, tal y como defienden muchos en este partido.

Polonia dice "sí"

Image caption El presidente polaco sí se mostró dispuesto a ratificar el tratado cuanto antes.

No obstante, no todo son problemas para este Tratado, que pretende mejorar el funcionamiento institucional del bloque europeo con nuevos mecanismos de toma de decisiones y el nuevo puesto de presidente del Consejo Europeo.

El presidente de Polonia, el otro país que tenía que ratificar el texto, lo firmó este sábado.

Lech Kaczynski había prometido que aceptaría el Tratado si el voto popular en Irlanda le daba su apoyo al texto.

Para Jonny Dymond, analista de la BBC, la firma de Kaczynski deja totalmente aislado al presidente checo, un "euroescéptico" al que no parece importarle ponerle freno al futuro de la Unión.

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