EE.UU. e Israel en el mayor juego de guerra

F-16 de la Fuerza Aérea israelí en ejercicios militares en EE.UU.
Image caption Unos 2.000 soldados participan de los juegos de guerra que se extenderán por dos semanas.

Estados Unidos e Israel llevan adelante desde este miércoles lo que se cree es su mayor ejercicio militar conjunto realizado en territorio israelí.

Los juegos de guerra, que se extenderán por dos semanas, tienen como objetivo simular un masivo y coordinado ataque de misiles desde tres distintas direcciones contra Israel.

Los militares israelíes aseguraron en un comunicado que el ejercicio comenzó a ser preparado hace varios meses y que no era "en respuesta a hechos mundiales" recientes.

Sin embargo, la radio israelí citó a un comandante diciendo que sirve "para prepararse para un Irán nuclear", según consignó la agencia Reuters.

Tim Franks, corresponsal de la BBC para Medio Oriente, explica que el ejercicio es visto como una advertencia a los enemigos de Israel y como un intento de EE.UU. para tranquilizar a Israel mostrando que toma en serio su seguridad.

Simulación de ataque

Se calcula que unos 2.000 militares participan del ejercicio, además de al menos 15 barcos de guerra estadounidenses. La contribución de la Fuerza Aérea de EE.UU. también incluye los sistemas de defensa Aegis, Thaad, Patriot y Hawk.

Image caption Se espera que los ejercicios duren hasta el 5 de noviembre.

Se cree que un sofisticado radar de EE.UU., situado en el desierto, será fundamental para las maniobras pues simulará una enorme oleada de misiles disparados contra Israel desde el sur, este y norte.

Las maniobras que comienzan este miércoles constituyen el quinto ejercicio organizado por ambos países en los últimos años en el marco de "Juniper Cobra" y se espera que finalicen el 5 de noviembre.

La mayoría de los observadores dentro de Israel, asegura Franks, creen que el ejercicio, denominado "Juniper Cobra", lleva un doble significado.

Por un lado, enviar un mensaje de disuasión a los posibles atacantes de Israel, ya sea en Gaza, Líbano, Siria o Irán.

Por otro, tratar de tranquilizar a Israel, en un momento en que crece la preocupación por el programa nuclear de Irán, con muestras de que EE.UU. toma la seguridad de Israel en serio.

Los analistas aseguran que el ejercicio también puede servir para que Israel se sienta más seguro y, por lo tanto, fomentar un retorno a las negociaciones con los palestinos.

Relación complicada

Este ejercicio llega en un momento en que la relación entre EE.UU. e Israel no pasa por su mejor momento.

Desde la llegada al poder, en marzo, del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, el presidente Barack Obama ha insistido con que el gobierno de Israel congele la construcción de asentamientos judíos en territorio palestino.

Esto, algo clave para el reinicio de las conversaciones de paz -aseguran los palestinos-, no ha sido aceptado por Netanyahu.

Israel ha ofrecido su consentimiento a un límite temporal a la construcción en Cisjordania, pero no en la ocupada Jerusalén Oriental.

Obama, quien nombró a un enviado especial para la región, el senador retirado George Mitchell, ha buscado desde el comienzo de su gestión en enero que palestinos e israelíes logren trabajar en conjunto por un acuerdo de paz.

Sin embargo, a pesar de cierto distanciamiento a nivel político, Washington sigue siendo quien más ayuda militar y económica brinda a Tel Aviv.

Se estima que de los US$5.700 millones destinados para ayudas militares dentro del presupuesto del gobierno de Obama para el año 2010, casi el 50% irá a parar a Israel.

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