Escándalo salpica a la derecha española

Mariano Rajoy
Image caption Mariano Rajoy preside el Partido Popular, principal grupo de la oposición en España.

El caso de corrupción Gürtel –presuntos pagos a políticos a cambio de contratos ventajosos- comenzó en las filas del principal grupo de la derecha, el Partido Popular, y se extiende como una mancha de aceite en la política española.

De momento, ya salpicó la visita del Papa a Valencia en julio de 2006 y al gobierno regional valenciano presidido por Francisco Camps, del Partido Popular (PP), investigado por recibir trajes suntuosos.

Según Camps, la sombra de la corrupción podría llegar en breve a la propia Moncloa, la sede presidencial ocupada por el socialista José Luis Rodríguez Zapatero.

"Mis supuestos amigos son amigos de La Moncloa, se sientan con ellos y además les han adjudicado obras", dijo recientemente Camps, acorralado en las Cortes Valencianas.

Ese ataque hacia el gobierno central está precedido del levantamiento del secreto del sumario del que, de momento, sólo se conoce la tercera parte.

Allí se señala, por ejemplo, que durante la visita de Benedicto XVI la Generalitat Valenciana –el gobierno regional- pagó US$9 millones por servicios de sonido, cuando aparentemente costaron la mitad.

"Don Vito"

También se sospecha que parte de ese dinero fue invertido por Francisco Correa -líder de la trama actualmente en prisión-, en negocios inmobiliarios.

Uno de sus colaboradores cercanos era Jacobo Gordon, ex socio de Alejandro Agag, yerno del ex presidente de gobierno José María Aznar, del PP.

Así de corrosivas son las ramificaciones del caso Gürtel, palabra en alemán que significa "correa" en alusión al apellido del hombre que tiene en cuarentena al principal partido de la oposición.

Correa se hacía llamar "Don Vito", como el personaje de "El Padrino". Se jactaba de comprar a los políticos con regalos lujosos -relojes de US$30.000 y coches de gama alta impensables para un funcionario público- y fiestas estrafalarias con prostitutas.

Francisco Correa comenzó su carrera con una agencia de viajes y terminó organizando los eventos del PP durante la presidencia de Aznar.

La cumbre de su ascenso fue su participación como testigo en la boda de la hija del ex presidente con su amigo Alejandro Agag.

De cabello engominado y traje impecable, Correa se paseó al lado de invitados como Tony Blair, Silvio Berlusconi o el magnate de los medios de comunicación Rupert Murdoch.

Ahora casi nadie admite conocerlo, aunque en el sumario figuren personajes como el ex tesorero del PP, Luis Bárcenas.

Primeras consecuencias

Image caption Algunos analistas consideran que el caso "Gürtel" podría beneficiar electoralmente a Zapatero.

El caso Gürtel estalló a principios de 2009 en una localidad del norte de Madrid, Majadahonda, donde Francisco Correa presuntamente había puesto a su mujer como jefe del gabinete del alcalde.

El ex concejal del PP, José Luis Peña, amigo de Correa, lo denunció. A ello se sumarían grabaciones ocultas de empleados de las empresas de eventos que dirigía Correa.

El juez Baltasar Garzón tomó el caso y empezó a tirar del hilo. Hasta el momento hay cerca de 100 implicados.

La primera consecuencia fue la destitución de tres funcionarios del PP en la Comunidad de Madrid (dos alcaldes y un consejero) que contrataron con Correa, en un intento por apartar a los "enfermos" del partido.

La sombra de "Gürtel"

Pero los tentáculos de la trama iban más allá de Madrid. Según el sumario, en Valencia el presidente Camps consideraba "amiguito del alma" a Álvaro Pérez, uno de los hombres de Correa. A Pérez se lo conoce como "El Bigotes" por su mostacho al estilo de Dalí.

Hasta entonces, el líder del PP, Mariano Rajoy, eludía el tema. El 14 de octubre, no obstante, cayó la primera cabeza del PP valenciano, Ricardo Costa, vicepresidente y mano derecha de Camps.

Un compungido y lagrimoso Costa aceptó la decisión de su partido, no sin antes sembrar dudas sobre la dirección del PP.

"En ningún momento nos advirtieron de que no tuviésemos contacto con estas empresas", señaló.

Riesgos políticos

Para el sociólogo Enrique Gil Calvo, de la Universidad Complutense de Madrid, el caso Gürtel se está convirtiendo en una prueba para la joven democracia española.

"Si el Partido Popular gana las elecciones presidenciales de 2012 sin un castigo por el caso Gürtel, como en su momento lo recibieron los socialistas con el caso Filesa y los GAL -Grupos Antiterroristas de Liberación, paramilitares contra ETA-, supondría una patente a la impunidad", comentó.

Lo preocupante, agrega David Ortega, vicerrector de la Universidad Rey Juan Carlos, es que "ambos partidos navegan a sus anchas, ya que en el fondo saben que, hagan lo que hagan, aplican el discurso de que el otro (los socialistas o el PP) es peor y ya está. Sus seguidores votan más contra el otro que por las ilusiones que su partido les genera".

De momento, el gran beneficiado es el Partido Socialista de Rodríguez Zapatero, desgastado por la crisis económica y por el galopante desempleo (el más alto de la Unión Europea). Según las encuestas, el Partido Popular lo supera en intención de voto, pero cada semana las manchas del caso Gürtel le empantanan el camino. Y aún falta que se conozcan las otras dos terceras partes del sumario.

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