Mi vida como espía

Nigel Inkster
Image caption Inkster estuvo apostado en Asia, Europa y América Latina.

Nigel Inkster fue un espía británico. Pero hace dos años dejó la actividad. Y aunque muchas preguntas prefiere no contestar, su relato vale para intentar entender por qué alguien decide vivir una doble vida.

"Supongo que uno podría verlo así en cierta manera. Hay aspectos de tu existencia que son muy distintos de tu vida diaria normal. Pero uno aprende a vivir con eso", le dijo a BBC Mundo.

Inkster trabaja actualmente como analista en el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS, por sus siglas en inglés), con sede en Londres.

Allí ocupa el puesto de director del área de Riesgos Transnacionales y Riesgo Político. Pero antes de unirse en 2007 a este centro, sirvió como agente en el Servicio Secreto de Inteligencia (SIS, por sus siglas en inglés) del Reino Unido, conocido como el MI6.

Trabajó como espía, aunque él prefiera utilizar el término "agente de inteligencia externa", entre 1975 y 2006.

Y estuvo apostado en Asia, Europa y América Latina. Además, durante siete años ocupó la junta directiva del SIS. Los dos últimos años antes de retirarse ocupó el puesto de Jefe Asistente y Director de Operaciones y de Inteligencia.

"No cualquiera puede hacerlo"

Image caption Inkster trabajó como espía británico entre 1975 y 2006.

En su trabajo, Inkster, según cuenta, "hacía todas las tareas que se pueden esperar de alguien que está en esa organización. No quiero entrar en detalles obviamente".

"Era un agente de inteligencia externa. Espía no es un término que usaríamos, puede decir eso, pero prefiero agente de inteligencia externa", explica.

Consultado por BBC Mundo sobre el tipo de actividad que llevaba adelante, explica que no quiere brindar detalles: "No puedo por una cuestión legal".

"Obviamente que hay cosas que son diferentes (a un trabajo común) –explica–. No es un trabajo normal en ese sentido. Requiere de gente con una particular mezcla de destrezas intelectuales, digamos atributos personales. No cualquier puede hacerlo".

Inkster explica qué es lo que tiene que tener un agente: "El criterio básico es un fuerte sentido de la curiosidad, un fuerte sentido de la ética, se necesita eso, y un claro sentido de cuál es tu propósito y cómo vas a conseguir tus resultados".

Sin hablar

El ex agente dice que su familia estaba al tanto de su actividad, una situación que sus amigos desconocían.

"En un sentido era un poco extraño porque uno no puede hablar de lo que realmente hace, pero uno aprende a vivir con eso", explica.

Y aunque se puede pensar que recibía las típicas preguntas que se hacen en un círculo de amistades, él dice que no. "No tenían ninguna razón particular para ser curiosos".

Pero a pesar de llevar adelante una doble vida, para él fue una experiencia agradable.

"Las cosas que lo hacían disfrutable eran sentir que uno es capaz de hacer una diferencia, tener un sentido del propósito y, diría, la excitación que genera saber cosas que la mayoría de la gente no sabe".

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