Argentina: disputa política "bajo agua"

Inundación en San Antonio de Areco.
Image caption Residentes rescatan algunas pertenencias de sus viviendas.

Son 90 hectáreas urbanas bajo agua, unos 3.000 evacuados y decenas de hogares perdidos. Las inundaciones, causadas por intensas lluvias durante los últimos días, arrasaron con la región norte de la provincia de Buenos Aires.

Según los informes meteorológicos, las precipitaciones causaron crecidas en la cuenca del río Paraná, lo que generó el desborde de ríos y arroyos en plena pampa húmeda argentina.

Pero el alcance del desastre va más allá de la contingencia meteorológica: las aguas avivaron las diferencias entre el gobierno y los sectores agropecuarios.

Ocurrió después de que el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, acusara a los productores de abrir canales ilegales para uso agrícola en sus terrenos, lo que -según el funcionario- habría provocado los anegamientos.

“Nunca hubo una inundación con estas características. Al parecer, según me decían los especialistas, fueron las zanjas clandestinas que se hicieron en los campos las que provocaron el desborde”, declaró el gobernador a los medios.

Según Scioli, el gobierno hará una presentación ante la Justicia para que se investigue si efectivamente el trazado de canales para desaguar campos privados en el río cercano tiene un impacto dañino sobre el medio ambiente.

Rechazo

Por su parte, los líderes del campo, ya acostumbrados a batallar en la arena política, salieron al cruce de los dichos del gobernador.

La Sociedad Rural Argentina (SRA) consideró la acusación como una “imprudencia” y una “mezquindad”, y la adjudicó a “resentimientos políticos”.

“Lo genuino moralmente será demostrar interés concreto por resolver estos problemas en lo inmediato y trabajar con responsabilidad para que no se repitan”, expresó la entidad agraria en un comunicado.

Así, los campos inundados parecen ser un nuevo terreno de batalla para un conflicto que se remonta a marzo de 2008 y que, con matices, ha teñido los días de gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Rincón gaucho

La zona más afectada es la localidad de San Antonio de Areco, a unos 110 kilómetros de la capital argentina. Allí, al menos 600 personas fueron rescatadas de casas anegadas, mientras que otras 2.000 dejaron sus viviendas por sus propios medios.

Image caption Al menos 600 personas fueron rescatadas de casas anegadas, mientras que otras 2.000 dejaron sus viviendas por sus propios medios.

Según fuentes locales de la dependencia de Acción Social del gobierno, consultadas por BBC Mundo, muchos de los evacuados consiguieron alojarse en casas de amigos y vecinos, pero hay unas 70 familias en un gimnasio municipal a la espera de que bajen las aguas.

Según pudo saber BBC Mundo, los bomberos debieron llevar adelante un operativo con lanchas para convencer a muchos pobladores que se negaban a abandonar sus viviendas, incluso sobre los techos, por temor a los saqueos cuando cae la noche.

Pero no sólo se han perdido bienes y viviendas particulares: Areco, en el corazón de la región de la Pampa, es conocido por su tradición criolla.

Aquí se encuentra el museo Ricardo Güiraldes, uno de los principales repositorios del patrimonio cultural gauchesco del país. Hoy, al edificio del museo se accedía en bote y, en sus salas, muchos objetos se han dañado para siempre.

Desde el aire

Funcionarios del gobierno provincial, que sobrevolaron la región en las últimas horas, señalaron que las “causas no naturales” del desastre se hacen evidentes desde el aire: líneas de canales que tienen por fin escurrir rápidamente el agua de los campos hacia el río Areco.

“Los canales existieron siempre, lo que es importante determinar es si son reglamentarios o no”, aclaró el ministro de Justicia e Infraestructura bonaerense, Ricardo Casal.

Sin embargo, la alcaldesa de la ciudad, Estela Lennon, señaló que no es posible aún determinar si las denuncias gubernamentales tienen asidero.

“Hay desagües naturales como otro tipo de desagües que se nota que van al río y pueden haber sido producidos por el hombre, pero son todas hipótesis. Hasta que no esté confirmado, no lo puedo ver como una opción clara”, declaró Lennon.

Por su parte, los representantes del agro adjudicaron la crecida a obras hidráulicas realizadas río arriba y reclamaron a las autoridades por no estudiar modos de prevención de inundaciones.

“Hay satélites para saber qué producimos pero no para detectar si hay canales irregulares. Acá lo que hace falta es un trabajo integral sobre las cuencas de la provincia”, reclamó José Guilhamelou, delegado de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) en Areco.

“Es posible”

Sin embargo, el presidente de la misma Carbap, Pedro Apaolaza, reconoció que las inundaciones pueden deberse a "un montón de elementos", entre los que se cuenta la construcción de canales "no siempre legales", aunque advirtió que no es posible acusar indiscriminadamente a todos los productores.

“Es probable que haya responsabilidad de algún propietario y es probable que haya negligencia de los organismos públicos que efectúan los controles. Por ahora, hay que sacar el agua de Areco y luego hacer una investigación", indicó Apaolaza.

Por el momento, los informes meteorológicos son alentadores: la amenaza de tormenta que hasta hoy se cernía sobre la zona se desplazó hacia el noreste y se espera tiempo seco para los próximos días.

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