Se busca pueblo para "cementerio" nuclear

Ascó, España. Foto: Willtron
Image caption Más de cien pueblos manifestaron su interés tras la oferta de una inversión de más de US$900 millones.

Ascó es un pequeño pueblo catalán de 1.800 habitantes, que cuenta con un castillo y dos reactores nucleares. Desde las viviendas se ven las siluetas de los enormes conos humeantes. A ese paisaje el gobierno local quiere agregar el primer Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos de España, también conocido como "cementerio" nuclear.

El gobierno central busca desesperadamente un lugar para almacenar más de 6.700 toneladas de uranio y plutonio que se acumulan en las ocho centrales nucleares que hay en España.

Hasta el momento los residuos se guardan en las propias centrales (ya saturadas) o en Francia, donde los alquileres por el servicio son muy costosos.

El gobierno del socialista Rodríguez Zapatero quiere enviar todos los residuos a un mismo lugar para lo cual ha abierto una convocatoria nacional para albergar el ATC durante sesenta años.

Más de cien pueblos manifestaron su interés cuando escucharon la oferta: una inversión de más de US$900 millones y la creación de más de 300 empleos.

Oferta declinada

Con el paso de los días la mayoría de los pueblos han declinado la oferta por las protestas de sus ciudadanos y de las asociaciones ambientalistas y por considerarla "un regalo envenenado".

De momento quedan tres candidatos que tienen crispadas a sus poblaciones y han enfrentado a los gobiernos locales con los autonómicos: Ascó, en Cataluña, y Yebra y Villar de Cañas en Castilla La Mancha.

Este último, gobernando por un alcalde del opositor Partido Popular (PP), se acaba de sumar a la contienda desafiando así a la directiva nacional del partido. "Queremos que nuestro pueblo no muera", ha señalado el alcalde de la localidad, José María Sáiz, después de postular a su pueblo para el ATC.

Mientras los pueblos ven el proyecto como una salvación ante la falta de alternativas económicas y las altas tasas de desempleo que les afectan, los gobiernos autonómicos ven al ATC como un vecino indeseable.

"Yo no quiero el almacén nuclear en Ascó. No estoy en contra de la energía nuclear pero abogó porque el ATC se ubique en otra comunidad. Cataluña ya produce el 40% de la energía nuclear de toda España", señaló el presidente de la Generalitat catalana, el socialista Jesús Montilla. Su posición ha sido interpretada como una rebelión contra Zapatero.

Para el Foro de la Industria Nuclear Española el ATC es necesario y "es la mejor solución para la gestión del combustible gastado en las centrales nucleares como ya se viene haciendo en instalaciones como Habog en Holanda. Reduce costes e impacto medioambiental global".

"Además", subraya María Teresa Domínguez, presidenta del Foro: "Será un motor económico y de empleo para la zona que lo acoja".

En 2008 el propio Organismo Internacional de la Energía Atómica recomendó a España que acelerara los esfuerzos por encontrar un lugar para almacenar los residuos nucleares.

Pueblos nucleares y rebeldes

Image caption Ascó convive con los reactores de las centrales Ascó I y II desde hace más de 25 años.

La energía nuclear es un tema familiar en Ascó. El pueblo convive con los reactores de las centrales Ascó I y II desde hace más de 25 años.

Quizás por ello durante la votación del ayuntamiento para aprobar la candidatura al ATC se leían pancartas de protesta pero también de apoyo. Ascó es el más firme candidato para albergar el ATC.

Su alcalde, Rafael Vidal del partido CiU, se expone a una expulsión del partido, que no está de acuerdo con la ubicación del ATC en Cataluña.

"La ejecutiva de mi partido hará lo que tenga que hacer pero primero están los intereses del pueblo. El único punto fuerte para el desarrollo de Ascó y sus alrededores es la industria nuclear. Las administraciones no han facilitado para la zona ningún modelo económico alternativo", señaló Vidal.

Al respecto, políticos y asociaciones ambientalistas argumentan que una decisión de ese tipo no la puede tomar un sólo municipio porque afecta a toda la región.

"La decisión aísla a Ascó del resto de administraciones catalanas. El interés personal de los concejales del pueblo, vinculados a la industria nuclear, se ha antepuesto a la opinión de los ciudadanos. Buena parte de los puestos de trabajo en el ATC son muy especializados con lo cual no emplearán a un número significativo de personas del municipio", comentó Eloi Nolla, de la ONG Ecologistas en Acción.

"Los residuos permanecerán en el lugar que los acoja por los siglos de los siglos", agregó la delegada de Greenpeace en Cataluña, Anna Rosa Martínez, que lamentó la disposición del municipio a sacrificarse social y económicamente por "un puñado de dinero".

Así mismo, calificó de fracaso la convocatoria del gobierno por el rechazo y las disputas políticas que ha generado. "La solución pasa", reiteró, "por fijar calendario de cierre de las centrales nucleares".

En ese sentido, el Foro de la Industria Nuclear Española aboga por superar los miedos sobre la energía nuclear "La industria nuclear española dispone de experiencia, tecnología y recursos para llevar a cabo este proyecto. El ATC reduce costes e impacto medioambiental", afirmó su presidenta.

Aunque España es un país pionero en energías alternativas como la eólica, necesita urgentemente nuevas fuentes de abastecimiento. El 19% de la energía eléctrica que se consume en el país es producida por centrales nucleares.

En abril se espera conocer al pueblo elegido para el "cementerio" nuclear.

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