Washington: nieve en el piso 10

Nieve en balcón
Image caption Ni siquiera al balcón se podía salir por la nieve.

Nunca pensé que se podía estar enterrado en nieve en un piso 10.

Pero ha nevado tanto en Washington durante la noche que no puedo salir ni al balcón.

Literalmente, porque en el balcón de mi apartamento se ha acumulado una montaña blanca tras casi 24 horas de nevada indetenible.

Instintivamente abro entonces la puerta de casa como todos los días para buscar mi ejemplar del Washington Post. Aunque ya antes de girar el pomo se que no va a estar ahí.

El viernes enviaron preventivamente los encartes con ofertas del fin de semana que circulan el domingo, pero que a los subscritores nos traen los sábados como prebendas por el pago adelantado.

Ahí caigo en cuenta cuán seria es la situación cuando no hay entregas a domicilio no tanto de periódicos, sino de pizzas, de comida china, de pollo frito, de lo que mantiene vivos a muchos en esta ciudad.

Mundo blanco

Todo está silencioso. Nada se mueve, salvo las ramas de los árboles azotadas por el viento que no quiero ni imaginar como deber cortar el rostro.

Image caption Se espera que caigan otros 20 centímetros de nieve en las próximas horas.

Recurro a internet para saber qué ha pasado en el frío mundo exterior.

Tras lo que vi en mi balcón no me sorprende saber que hay una acumulación de hasta medio metro de nieve en algunas zonas del área de Washington.

El reporte advierte que vendrán otros 20 centímetros mas hasta la noche del sábado, que es cuando se espera que la tormenta acabe de azotar la región.

A través de las cámaras de vigilancia vial noto que calles y autopistas son superficies blancas, ocasionalmente alteradas por tenues marcas de ruedas de autos.

Las marcas desaparecen rápidamente bajo la nieve incesante. Los camiones con palas que se usan para despejar las vías han perdido la batalla durante la noche.

Sin embargo, desde la madrugada del viernes siguen descargando su mezcla de sal y químicos para diluir la nieve y evitar que se forme hielo.

Cierre total

Hay autos a la vera del camino de personas que tuvieron el ánimo, o la falta de tino suficiente o no les quedó mas alternativa que salir a desafiar a los elementos.

Desde mediodía del viernes oficinas públicas, museos, tiendas, restaurantes, casi todo cerró sus puertas para que la gente se refugiara en sus casas.

Metro y autobuses suspendieron el servicio hasta nuevo aviso. Los aeropuertos y estaciones de trenes están cerrados.

Pero el hogar no es refugio suficiente a veces. Este sábado miles de casas están sin servicio eléctrico, que es una de las principales bajas en este tipo de situaciones.

La nieve se acumula en los árboles y llega un punto en el que el peso hace que caigan sobre el tendido eléctrico que también se viene abajo.

Siguiendo las cámaras municipales de vigilancia de tránsito veo que algunas calles están bloqueadas con postes del alumbrado o árboles caídos.

Encierro obligatorio

Este sábado ni las iglesias recibirán a la feligresía, ni los museos a sus visitantes, ni los restaurantes a los comensales.

Como decía, ni siquiera podrá recurrirse al generalmente confiable envío de pizzas, comida china o alitas de pollo.

El que no tomó previsiones, puede pasarla mal. Hubo algunos que salimos tarde a apuntalar el inventario y conseguimos anaqueles vacíos en muchos supermercados.

Vea las fotos de la nevada récord

Aunque ese desabastecimiento no ha sido sólo por el clima, sino un efecto de su confluencia con un evento deportivo programado para este domingo.

Mañana, cuando el sol vuelva a brillar, será el Superbowl, la final del fútbol americano.

Un virtual feriado en el que la gente se reúne a ver el juego en opíparas comilonas. Así que muchos asaltaron los mercados un día antes de la tormenta.

La tormenta del año

Los efectos de pantalla de los noticieros ya la bautizaron como la "Tormenta del 2010".

Con entusiasmo profesional, una de las pronosticadoras decía que "estamos entrando en la historia".

Su buen humor era aún mas difícil de entender cuando explicó que sería "sin dudas una de diez las peores nevadas de todos los tiempos".

Para el ranking habrá que esperar a que esos entusiastas expertos hagan sus mediciones y nos digan qué tan grave es esto que ya estamos sintiendo que es muy grave.

El lunes, de regreso al trabajo, la gente empezará a preguntarse "¿dónde estabas tu durante la tormenta?".

Y luego pasará a ser otra de esas preguntas históricas del tipo, "¿Dónde estabas cuando mataron a Kennedy?", o "¿dónde estabas el 11 de septiembre?".

La respuesta, para mi y millones de residentes del área de Washington, será muy fácil: "¿Yo? estaba preso en casa ¿en dónde mas podía estar?".

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