No cesan protestas por sitios sagrados

Manifestantes en Hebrón.
Image caption En Hebrón viven unos 160.000 musulmanes y alrededor de 500 israelíes.

El primer ministro palestino, Salam Fayyad, acudió el viernes a la mezquita de Ibrahimi en Hebrón, ciudad cisjordana que ha sido escenario de enfrentamientos entre soldados israelíes y palestinos por cinco días consecutivos.

Esta mezquita es conocida por los israelíes como la Tumba de los Patriarcas. Tanto esta tumba como la Tumba de Raquel, ubicada en la ciudad cisjordana de Belén, han sido incluidas en la lista del patrimonio nacional israelí, lo que desencadenó protestas en ambas localidades.

Fayyad dijo que Ibrahimi corresponde a los palestinos y es parte de su futuro Estado.

El lugar es sagrado tanto para los musulmanes como para los judíos y los cristianos.

El enviado especial de la BBC a Hebrón, Jon Donnison, informó que el ejército lanzó este viernes gases lacrimógenos contra los manifestantes, quienes quemaron neumáticos en las calles céntricas de la ciudad y enfrentaron a los soldados con palos y piedras.

Zona de conflicto

Image caption Con piedras y palos, los palestinos enfrentaron a soldados israelíes fuertemente armados.

En Hebrón viven alrededor de 160.000 musulmanes, pero existe un asentamiento de unos 500 israelíes en el centro de la ciudad.

Este asentamiento está fuertemente protegido por los soldados que este viernes enfrentaron a los manifestantes palestinos.

Según Jon Donnison, en Hebrón "literalmente los israelíes viven encima de los musulmanes, ya que muchos viven en las plantas altas de los edificios y los musulmanes en los pisos de abajo".

Los dos sitios incluidos en el patrimonio nacional israelí forman parte de los territorios capturados por este país en la guerra de 1967.

Lea: "Israel nunca dejará los asentamientos"

Más construcciones

En otro de los territorios capturados en esa guerra, Jerusalén Oriental, el gobierno israelí piensa construir otras 600 viviendas según informó este viernes el periódico israelí Haaretz.

Analistas dicen que esto podría dificultar aún más los esfuerzos de Estados Unidos para reanudar los estancados diálogos de paz dado que el presidente de la Autoridad Nacional, Mahmoud Abbas, insistió en un completo congelamiento de las construcciones en todos los territorios ocupados, incluido Jerusalén.

Los palestinos quieren que Jerusalén Oriental sea la capital de un futuro Estado palestino pero los israelíes consideran a Jerusalén su "eterna e indivisible capital".

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