EE.UU. y Turquía pelean por Armenia

Ahmet Davutoglu, canciller de Turquía
Image caption El gobierno turco condenó la resolución del comité parlamentario.

Las relaciones entre Estados Unidos y Turquía sufrieron un súbito deterioro luego de que este jueves un Comité de la Cámara de Representantes aprobara un moción calificando de “genocidio” la matanza de armenios por parte del Imperio Otomano durante la Primera Guerra Mundial.

Aunque la propuesta debe ser aún sancionada por el pleno de la Cámara, tras la aprobación del texto en el Comité de Asuntos Exteriores, el gobierno turco llamó a su embajador en Washington, Namik Tan, “para consultas”.

“Condenamos esta resolución que acusa a la nación turca de un crimen que no ha cometido”, expresa un comunicado emitido por el gobierno de Ankara, inmediatamente después de votada la moción.

El gobierno turco consideró “una falta de visión estratégica” la decisión parlamentaria porque afecta las relaciones entre dos socios de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) “que están trabajando juntos en una amplia agenda común”.

Pausa centroamericana

La mañana del jueves se informó que desde Centro América, donde está de gira, la secretaria de estado, Hillary Clinton, se comunicó telefónicamente con el presidente del Comité, el representante demócrata Howard Berman, para pedirle que no presentara la iniciativa a votación.

Sin embargo, Bernam desoyó la solicitud. Aunque reconoció que Turquía es una “aliado vital” de los EE.UU., el representante dijo que “nada justifica que desoiga el genocidio armenio”.

Condenamos esta resolución que acusa a la nación turca de un crimen que no ha cometido Comunicado oficial del gobierno de Turquía

La resolución, que se aprobó por 23 contra 22 votos, no es vinculante y su aprobación final en el pleno de la cámara no está asegurada.

Pero en la Casa Blanca temen por los efectos que pudiera tener en las relaciones con Turquía, aliado crucial en medio de la ofensiva militar que empezó recientemente en Afganistán.

En cambio en Armenia la noticia fue “grandemente apreciada”, como dijo a la agencia de noticias Reuters el ministro de Asuntos Exteriores, Edward Nalbandian, desde Yerevan.

“Esto es una prueba adicional de la devoción del pueblo estadounidense por los valores humanos universales y es una paso importante en la prevención de crímenes contra la humanidad”, aseguró Nalbandian.

Debate centenario

Desde hace muchos años los armenios en EE.UU. han pedido que Washington condene lo que consideran el “genocidio” de hasta un millón y medio de sus ciudadanos desde 1915, cuando el país intentaba independendizarse del moribundo Imperio Otomano, antecesor de la actual República de Turquía.

Los turcos reducen la cifra a menos de medio millón, incluyendo a los ciudadanos turcos que murieron en las luchas en las que los armenios se aliaron con el ejército de Rusia, su enemigo durante la primera guerra mundial.

A finales del año pasado, bajo el patrocinio de EE.UU., Armenia y Turquía firmaron protocolos para establecer relaciones diplomáticas, facilitar el paso en sus fronteras y se comprometieron a estudiar ese episodio de la historia binacional.

Pero las incipientes relaciones entre ambos países se han visto empañadas por recriminaciones mutuas sobre falta de voluntad para seguir adelante en el proceso.

Dos días antes del debate en el Congreso, en el diario The Washington Post se publicó una página entera en la que la Federación de Asociaciones Turco-Estadounidenses pedía al Congreso “no legislar sobre la historia” y en cambio “apoyar la reconciliación”.

Historia repetida

En el 2007 se produjo una reacción similar de parte turca, incluyendo el llamado del embajador, cuando el mismo comité de asuntos exteriores aprobó un texto similar.

En esa ocasión la Casa Blanca de George W. Bush usó su influencia sobre el Congreso para evitar que la moción fuera sometida a votación en el pleno.

El Pentágono estaba preocupado por aquellos días de que un mayor deterioro en las relaciones con Ankara comprometiera el apoyo del gobierno turco a las operaciones militares en Irak y Afganistán, para las que las bases ubicadas en Turquía son un elemento clave.

Las consideraciones militares siguen siendo importantes, ya que los estadounidenses acaban de profundizar la ofensiva militar en Afganistán para eliminar los residuos del grupo islámico radical Talibán

Antes de llegar a la presidencia, en sus tiempos de senador, Barack Obama expresó en varias ocasiones su condena a la masacre de armenios, aunque en abril pasado en un viaje a Turquía no lo calificó de “genocidio” usando un lenguaje diplomáticamente equilibrado que desilusionó a muchos entre la comunidad armenia estadounidense.

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