Estados Unidos: Obama pide un apoyo "histórico" a su reforma de Salud

Barack Obama, presidente de Estados Unidos
Image caption Obama pidió un último esfuerzo para aprobar la reforma del sistema de Salud.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, calificó como "momento histórico" la votación que el Congreso tendrá que celebrar el domingo sobre la reforma de Salud del país.

En un mitin celebrado este viernes en Virginia, el presidente dijo que "el tiempo para la reforma es ahora", y rechazó las críticas de los republicanos y algunos demócratas.

Obama dijo que la batalla para dar a luz la reforma fue "liosa y frustrante".

Después de un año de "duro debate", dijo el mandatario, "hemos incorporado las mejores ideas de los demócratas y los republicanos en esta propuesta final".

"Este debate no es sólo sobre el precio de la atención médica (...) es sobre el carácter de nuestro país, sobre si somos capaces de cumplir con los desafíos de nuestro tiempo, sobre si aún tenemos el coraje de dar a cada ciudadano, no sólo a algunos, la oportunidad de alcanzar sus sueños", exclamó Obama.

El discurso del presidente ante los alumnos de la Universidad George Mason fue apasionado y a menudo éste prescindió del guión para dirigirse a la audiencia, dijo el corresponsal de la BBC en Washington Paul Adams.

Compleja maniobra

Mientras, el partido de Obama todavía trabaja a marchas forzadas para asegurarse los votos suficientes en la Cámara de Representantes, que aprobaría la versión que hizo el Senado de esta reforma.

Image caption En contra del texto están los republicanos en bloque y 28 demócratas.

Los republicanos están unidos en la oposición, pero entre los demócratas hay 28 que han declarado su intención de oponerse a la reforma sanitaria tal y como está planteada. Si otros 10 de los 30 que aún no se han pronunciado votan en contra, el texto se quedará en la cuneta.

Las dos cámaras adoptaron diferentes versiones en noviembre y diciembre. El procedimiento normal de una ley hace que las versiones de ambos lados del Congreso confluyan en una sola propuesta, que el presidente acaba rubricando.

Sin embargo, los demócratas perdieron en enero la mayoría de 60 votos en el Senado necesaria para frenar la obstrucción de los republicanos a la norma.

Por eso los defensores del plan de Obama utilizaron un controvertido y complejo mecanismo que aseguraría la aprobación de la ley.

Bajo este plan B, la Cámara de Representantes votará en realidad un paquete de "arreglos" a la propuesta senatorial.

Después, la cámara baja podrá hacer algunos cambios en una nueva ley, utilizando un procedimiento conocido como reconciliación, que permite aprobar sin obstrucciones las partidas presupuestarias de una norma con sólo 51 votos, y no 60.

Negociaciones de última hora

Tras esta maraña legislativa se esconde una política prioritaria en la agenda de la Casa Blanca: garantizar un seguro sanitario a los aproximadamente 30 millones de estadounidenses que ahora carecen de él.

En los últimos días, los pasillos del Congreso están saturados por la legión de cabilderos que trabajan para convencer a los indecisos, los que se oponen a la norma o los que piensan votar a favor.

En su aparición pública del viernes, Obama criticó a las compañías aseguradoras y otros grupos de presión que quieren enterrar la reforma de salud.

"Vamos a acabar con las peores prácticas de las aseguradoras", dijo el presidente, cuyo plan pretende aumentar la cobertura sanitaria para la clase media y extender el programa Medicaid para los pobres.

Según la Oficina Presupuestaria del Congreso, la versión final de los demócratas lograría además recortar el déficit federal en US$138.000 millones en los próximos 10 años.

Sin embargo, los críticos argumentan que costaría al país cerca de US$940.000 millones en el mismo periodo.

En cualquier caso, de aprobarse podría suponer el mayor cambio en el sistema de Salud estadounidense desde la creación en los 60 de Medicare, el programa estatal para los estadounidenses de 65 años en adelante.

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