Sarkozy remodela su gabinete tras derrota electoral

Nicolas Sarkozy votando este domingo
Image caption La popularidad de Sarkozy ha caído al nivel más bajo desde que llegó al poder en 2007.

El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, remodeló este lunes su gabinete, en un esfuerzo por recuperar la iniciativa tras la severa derrota sufrida por su partido -la Unión por un Movimiento Popular (UMP)- en las elecciones regionales.

El hasta ahora ministro de Trabajo, Xavier Darcos, uno de los pesos pesados del Ejecutivo que debía liderar las negociaciones sobre una polémica reforma del sistema de pensiones, abandona el gobierno y deja su puesto al actual ministro del Presupuesto, Eric Woerth.

La credibilidad de Darcos se vio seriamente dañada después de su derrota en los comicios regionales en el departamento de Aquitania, donde tan sólo obtuvo el 28% de los votos, frente al 56% por ciento de su rival socialista.

Lea: Nicolas Sarkozy y su partido sufren derrota electoral

A nivel nacional, el Partido Socialista (PS) también ganó con claridad los comicios al obtener un 54% de los sufragios, contra el 36% de la gobernante UMP

Otros de los cambios de gabinete anunciados por el Elíseo en un comunicado incluyen el nombramiento de François Baroin, quien fuera ministro y hombre de confianza del ex presidente Jacques Chirac, como titular de Presupuesto, Cuentas Públicas y Reforma del Estado.

Por otro lado, el Alto Comisario para las Solidaridades Activas Contra la Pobreza y de Juventud, Martin Hirsch, abandonará el gobierno para pasar a presidir la Agencia del Servicio Cívico.

Mientras, Marc-Philippe Daubresse ocupará la cartera del recién creado Ministerio de la Juventud y de las Solidaridades Activas.

También se ha anunciado que Georges Tron, un aliado del ex primer ministro Dominique de Villepin, ocupará la Secretaría de Estado encargada de la Función Pública en el Ministerio del Trabajo.

Agenda en peligro

Image caption Para este martes los sindicatos han convocado manifestaciones en toda Francia.

Según indicó el colaborador de BBC Mundo en París, Gerardo Lissardy, los comicios regionales de este domingo eran vistos como una prueba de fuerzas en la arena política, ya que se trataba de las últimas elecciones previstas en todo el país antes de las presidenciales de 2012, en las que se espera que Sarkozy busque su reelección.

Lissardy señaló que con una tasa de desempleo del 10%, la más alta en una década, los franceses parecen desilusionados con el presidente, cuya popularidad ha caído al nivel más bajo desde que llegó al poder en 2007: menos del 40%.

Las elecciones regionales no modifican la composición del Parlamento, donde Sarkozy tiene mayoría, pero podrían reanimar a la oposición de izquierda, que hasta ahora se veía dividida y débil, señaló nuestro colaborador.

Además, algunos observadores creen que la agenda del presidente para 2010 -que incluye recortes en el gasto público y una reforma en el deficitario sistema estatal de pensiones por medio de un aumento en las edades de jubilación- podría verse amenazada por la derrota electoral.

Para este martes, los sindicatos franceses han convocado a un paro en el transporte público y en las escuelas, así como manifestaciones en toda Francia para protestar contra los planes reformistas del gobierno.

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