EE.UU. y Rusia empiezan de nuevo

Misil ruso
Image caption Las negociaciones para reducir los arsenales no han sido siempre fáciles.

El acuerdo representa un triunfo para la política internacional de Barack Obama, en negociaciones que no siempre han resultado fáciles.

Se trata del primer acuerdo amplio sobre armas nucleares desde el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas, conocido como Start, firmado en julio de 1991.

Aquel tratado expiró a fines del año pasado y los negociadores estadounidenses y rusos han estado trabajando intensamente para tratar de conseguir un nuevo pacto que lo reemplace.

Ha habido complejas discusiones sobre asuntos técnicos. A veces, parecía como que la continua incomodidad de Moscú respecto a los planes estadounidenses para establecer un escudo contra misiles podia descarrilar las negociaciones en forma definitiva.

Bienvenida predictibilidad

Sin embargo, ambas partes están interesadas en la predictibilidad que traerá este tratado. Los rusos, con un arsenal envejecido, deseaban ardientemente un acuerdo para poder reducir el nivel de sus arsenales.

En términos diplomáticos, a Rusia le agrada conversar con Estados Unidos sobre armas estratégicas. Al fin de cuentas, es una de las pocas áreas donde Washington y Moscú se sientan a la misma mesa, casi en igualdad de condiciones.

El nuevo acuerdo es un tratado para el control de armas reales en el sentido de que incluye un conjunto de medidas de verificación y supervisión que le dan a tales textos su fuerza verdadera.

Un tratado de armas provisorio, firmado por los presidentes George W. Bush y Vladimir Putin, hace unos ocho años, no incluía ninguna de estas provisiones - elementos que los expertos en control de armas ven como esenciales para proporcionar la transparencia y la confianza necesarias entre dos superpotencias nucleares.

Las reducciones en este tratado en términos de ojivas estratégicas suenan muy significativas, pero dejan a ambos lados en posesión de muchas más armas de las necesarias para disuadirse mutuamente.

Ambición y pragmatismo

Sin embargo, el nuevo tratado, que se firmará en Praga, el próximo mes de abril, constituye el primer paso en la ambiciosa agenda de control de armas del presidente de Estados Unidos.

En un discurso clave en la capital checa, hace casi un año, Obama delineó su visión de avanzar hacia un mundo sin armas nucleares.

Se trataba de ambición teñida de pragmatismo. Obama no ignoraba que tal mundo muy probablemente no se lograría durante su vida. Pero este tratado para el control de armas es un importante comienzo.

El nuevo tratado también lanza mensajes importantes con anterioridad a un importante encuentro, que se realizará en mayo, para revisar el tratado de no proliferación nuclear, la piedra fundamental de los esfuerzos para impedir la propagación de las armas nucleares.

Tanto Washington como Moscú desean ser vistos dando el paso de reducir sus arsenales nucleares - algo que las naciones que no tienen armas nucleares exigen para que un tratado de no proliferación funcione con efectividad.

El acuerdo también significa un mejoramiento en los vínculos entre Estados Unidos y Rusia. Obama está dispuesto a "reedificar" esta relación.

Antigua desconfianza

El corresponsal para Asuntos Diplomáticos de la BBC, Jonathan Marcus, apunta que, muy a menudo, la desconfianza de los años de la Guerra Fría vuelve a enseñorearse de Rusia. A pesar de todas las preocupaciones de Estados Unidos acerca de algunas de sus políticas, Rusia no deja de ser una importante presencia para contender con los acuciantes problemas de un mundo globalizado.

Este nuevo tratado de armas no es un fin en sí mismo.

El gobierno de Obama lo concibe como el comienzo de un ambicioso nuevo proceso, que involucra acuerdos para salvaguardar los materiales nucleares, impulsar los esfuerzos de no proliferación y asegurar mayores reducciones de armas en el futuro.

Es la forma en que se ponen las piezas del rompecabezas atómico lo que constituye la prueba real de la diplomacia nuclear de Obama.

Y la vuelve más importante aún el fracaso, hasta este momento, para contener las ambiciones nucleares de Irán y Corea del Norte. Y también la renovada popularidad del poder nuclear civil, que se está propagando a partes inestables del mundo, levantando el espectro de que más países coqueteen con la ambición de armas nucleares.

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